Nadie como tú

Capitulo 41

Las últimas semanas han sido un sube y baja de emociones, por un lado, estoy más enamorada que nunca, Alejandro me tiene realmente loca por él, todas sus demostraciones de amor me tienen fascinada. Pero lo cierto es, que ni todo el amor del mundo puede hacer que no piense en el tema de Miguel.

El procedimiento legal ha sido bastante lento, para mi fortuna sigue encerrado, no se le dio la libertad bajo fianza, así que, hasta que un juez defina todo el asunto, él seguirá tras las rejas. Por qué aun soy menor de edad el delito es serio según el abogado, he tenido que ir en 2 ocasiones a brindar declaraciones. No me es nada agradable todo esto.

Las veces que he estado en ese lugar, me pongo a pensar en Alejandro, lo imagino a mi lado, o simplemente recuerdo nuestros momentos juntos, trato de que mi mente se mantenga ocupada pensando en otras cosas.

De lo que mi mama y el abogado han hablado conmigo, han surgido noticias realmente impactantes para mí, Miguel tenía acceso a mis cuentas de redes sociales, resulta que, al realizar investigaciones, le encontraron mi celular, el que creí haber perdido el día que me atropellaron, de esta manera él se metía en mis conversaciones en redes, a mis correos y toda la información que yo pudiera tener ligada a mi correo. Le hicieron una prueba psicológica, en donde nuevamente se decía que tenía una obsesión conmigo, pero, esta vez le agregaron algunas otras cosas como celotipia con episodios esquizofrénicos.

Él decía que yo era su novia, que manteníamos una relación, lo cual he negado todo el tiempo, pero, es su palabra contra la mía.

El problema según el abogado es que usarían ese diagnóstico para sacarle ventaja, podrían declararlo incompetente por enfermedad mental y su castigo seria estar en tratamiento psiquiátrico en su casa o en alguna institución. El solo imaginar que él pudiera salir, me daba mucho miedo, me alteraba, aunque no lo aparentara, yo trataba de tener buena cara para no preocupar a mis padres ni a mis abuelos.

Las vacaciones terminaron rápido, habían sido largas en un principio y muy cortas al final, Alejandro y mis amigos me han ayudado a volver poco a poco a ser yo misma, a que mi confianza regresara.

– Bueno días – dije mientras me acercaba al coche de Alejandro

–Buenos días – Dijo al abrirme la puerta. Habíamos avanzado unas calles cuando dijo – ¿lista para el último semestre?

– Por supuesto, yo siempre estoy lista

Al llegar a la escuela, nuevamente éramos el centro de las miradas, olvidé por completo que existía este mundo de chismes llamado “escuela”, casi podía imaginar lo que decían, pero, traté de no darle importancia, después de todo, lo único que me importaba en el mundo, caminaba tomado de mi mano con una sonrisa en el rostro. Y eso nadie me lo va a quitar.

En el salón mis amigas estaban reunidas, Alejandro se fue a conversar con nuestros compañeros, cada uno tenía su mundo a aparte, pero era bueno saber que siempre nos tendríamos a nosotros, en nuestra propia burbuja de amor.

Durante el receso todas me miraban, esperaban que les contara. Resumí todo lo que pude, dejando de lado detalles del ataque, ellas no preguntaron nada del suceso, estaban interesadas en lo que ocurrió después, en cómo se estaba llevando todo.

– Voy a revisar la seguridad de mis cuentas – dijo Rocío

– Yo igual, creo que son una de esas cosas de las que deberíamos preocuparnos por que son importantes, pero, no lo hacemos – dijo Brenda.

Anel: Me cuesta tanto imaginar toda esta maraña de intrigas que formo solo para… tenerte.

Brenda: Dios me libre de toparme a un loco de esos.

– Si, Dios te libre – coincidí

Rocío: ¿Así que estas desconectada de la tecnología?

– Sip, sin celular, ninguna red social, ni siquiera correo electrónico, tuve que cancelar todas mis cuentas, es más, mi mamá desconectó el teléfono de la casa.

Anel: Todo sea por tu seguridad, amiga. – Asentí

Mabel: No sé ustedes, pero a mí me tiene muerta de amor Alejandro – todas hicieron un “aaww” y asintieron – He tenido premoniciones de ustedes dos casándose, así que quiero que me invites.

Todas dijeron que ellas también querían ir – Si, claro, cuando eso esté por suceder, yo les aviso – dije en tono irónico.

Anel: Dicen que el primer amor nunca se olvida.

Rocío: Y es que no es cualquier primer amor, es Alejandro de quien hablamos, seguido por mil, pero conquistado por una.

– No sé qué me vio, pero, qué bueno que le falla la vista.

– ¿Qué? Candice, te hace falta verte en un espejo – Dijo Alicia, había permanecido solo de oyente – eres muy bonita, además de buena persona.

– E inteligente – dijo Rocío

– Así es – continuo Alicia – creo que tienes una opinión muy diferente de la que los demás tenemos, tal vez deberías visitar a un psicólogo, te lo digo yo, si ayuda la terapia.

– Creo que, si necesito terapia, pero para tratar otros temas.

Agaché la mirada al darme cuenta de que todas guardaron silencio. No es que sea la primera vez que escucho eso, mis padres me lo pidieron, pero no quiero ir, no quiero, yo puedo con esto.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.