Nadie Enciende las Luces

11:48

Gael se comportó como un príncipe, pero aún así, había algo triste en la forma en que él me tocaba, creo que debí irme antes de que empezara a quitarme la ropa, es raro, pero nunca había sentido tanto frío estando tan cerca de alguien.

El ambiente se mantenía oscuro y la calle seguía iluminada, como si el mundo continuara normal para todos mientras yo, me quebraba por dentro y me hundía en mis propios pensamientos, por un momento pensé que todavía podía detener todo aquello, era inútil.

Mientras todo eso divagaba en mi mente, Gael preguntó algo fuera de lo común para ese momento.

—¿Él sabe que estás aquí?

—Sí

—¿Y no le importa?

—Creo que hace tiempo dejó de importarle.

Claro que él lo sabía, no le importaba en lo absoluto, solo le interesaba lo que podía sacar de mí.

—¿Estás bien? Preguntó Gael.

—Sí, ¿Por qué la pregunta?

—Imaginación mía.

Debo admitir que ni siquiera yo sabía si estaba bien, pero me he acostumbrado tanto tiempo a fingir que lo estoy que ya no sé cuáles son mis emociones realmente.

11:34.

La madre de Gael llegaría pronto y yo no podía estar en ese lugar.

El reloj seguía avanzando lentamente.

Cerré los ojos por un instante.

11:48.

Afuera, las luces de un carro iluminaron la ventana por apenas unos segundos antes de desaparecer.

Gael levantó la mirada.

Por primera vez en toda la noche, parecía nervioso.

Y entonces escuchamos las llaves abriendo la puerta.

Sentí cómo mi cuerpo se paralizó por completo, porque en ese instante entendí algo:

Ya era demasiado tarde para irme.



#1532 en Fantasía
#5484 en Novela romántica

En el texto hay: misterio, melancolia, romance oscuro

Editado: 12.06.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.