Apretó los dientes, molesta, intentando contenerse, tratando de no hacerle a Evelyn algo de lo que después podría arrepentirse.
Se levantó de mala gana, tomó el celular del suelo sin entender cómo unas pequeñas niñas pueden causar tanto daño, se acostó en la cama de sus padres, cerrando los ojos, intentando recordar el rostro de su madre — su voz, sus abrazos cálidos — pero en su lugar solo recordaba el rostro frío de su madre cuando murió de cáncer.
Se levantó en cuanto amaneció, notando que Evelyn ya estaba despertando; Karla simplemente tomó la cinta, le tapó los ojos a Evelyn, tomó su mochila y salió de la habitación encontrando a Jessica recién levantada, con el cabello algo esponjado.
—¿Qué haces en la habitación de mamá? —preguntó Jessica con voz rasposa, sintiendo que Karla le estaba escondiendo algo.
—No estaba haciendo nada… —respondió sin querer mirarla directamente.
Karla soltó un suspiro al ver el cabello cortado de su hermana, estaba disparejo y visiblemente maltratado por lo que le hicieron el otro día.
—Voy a salir… —sonrió poniendo una mano en la cabeza de Jessica — te prometo que cuando regrese, te cortaré bien el cabello, ¿qué dices?
—Bien —dijo Jessica dejando escapar una sonrisa pequeña casi imperceptible.
Karla estaba a punto de abrir la puerta para irse pero antes tenía que hacer una última cosa.
—Hoy no vayas a la escuela; Quédate en la casa, te quiero. —Murmuró Karla con una voz cálida antes de salir de casa.
Jessica se quedó quieta, esas simples palabras significaban mucho para ella; soltó un suspiro antes de dirigirse a su habitación, tiró la envoltura de las galletas de anoche, estaba arreglando la cama cuando escuchó un ruido, se detuvo al instante.
—¿Karla? —preguntó asustada, sin embargo no consiguió respuesta.
Hasta que hubo otro ruido, Jessica salió del cuarto identificando la fuente de aquel ruido, sin embargo descubrió que el ruido venía del cuarto de sus padres, Jessica se dirigió al cuarto de sus padres y abrió la puerta con cuidado encontrando a Evelyn esforzándose por mover la silla; Jessica se acercó a ella y le quitó la cinta que tenía en la boca.
—¡Suéltame, por favor, haré lo que me digas! —gritó Evelyn asustada, temiendo lo peor.
—N-no te haré daño —Respondió Jessica tratando de calmar a Evelyn.
Sin embargo, Evelyn se detuvo, levantó la cabeza y sonrió reconociendo aquella voz débil.
—Mierda… ¿Jessica? —preguntó Evelyn, soltando una risa irónica —Era de esperarse de tí, perra.
Jessica se quedó callada sin atreverse a responder.
—¿Por qué haces estas idioteces? —Ladeó la cabeza —¿Es por el corte de cabello que te hicimos? O… ¿fue porque se la chupaste a ese imbécil?
Jessica frunció el ceño molesta.
—¡Ustedes me obligaron! —gritó Jessica, tratando de contener las lágrimas.
—Seguramente lo disfrutaste. —dijo Evelyn con frialdad.
Jessica se quedó quieta por un segundo antes de dar media vuelta tranquila hacia la cocina, Evelyn seguía hablando pero ella ya no la escuchaba y solo pensaba en borrarle esa horrible sonrisa de la cara — Jessica tomó un cuchillo, regresó al cuarto de sus padres, le colocó de nuevo la cinta en la boca a Evelyn, y con toda la fuerza que tenía la apuñaló en el estómago; la habitación se llenó de sus gritos ahogados mientras la sangre de Evelyn manchaba el rostro y la ropa de Jessica.
Después de unos minutos Jessica ya se había cansado, dejó de apuñalar a Evelyn soltando el cuchillo en un momento de lucidez dándose cuenta de lo que había hecho, sin embargo notó que no sentía ningún remordimiento; simplemente miró la sangre en sus manos antes de sonreír con dulzura y murmurar: «Esto sí lo disfruté…»
Mientras tanto, Karla se encontraba cerca de la escuela de su hermana, ajena a lo que Jessica había hecho. Karla también estaba enfrentando sus propios problemas ya que su venganza aún no había terminado: De milagro el celular funcionaba aún con la pantalla rota, Karla revisó más a fondo los chats de Evelyn y encontró la conversación que mantenía con el chico que le hizo aquellas horribles cosas a Jessica.
Karla se hizo pasar por Evelyn mandándole un mensaje a ese chico: «Oye, necesito hablar contigo. ¿Podríamos vernos en la casa abandonada que está cerca de la escuela?».
El chico no sospechó nada respondió al mensaje con un: «Está bien» y se fue a dónde ‘Evelyn’ le había indicado; entró a la casa abandonada sin darse cuenta que Karla lo acechaba entre las sombras.
—¿Evelyn? —preguntó aquel chico adentrándose más en la casa tapándose la nariz por el fuerte olor a humedad proveniente de las paredes.
Karla se colocó detrás de él de forma sigilosa con el martillo en mano.
—No veo nada… —Murmuró sacando su celular del bolsillo para encender la linterna.
Karla apretó con fuerza el martillo y cegada por la ira lo golpeó con fuerza en la sien haciendo que el chico cayera al suelo frío sobre unos vidrios rotos, Karla suelta el martillo dejando escapar un suspiro antes de mirar al chico y darse cuenta que estaba sangrando.