Nahual Espíritu Protector

Capitulo 3 Calmécac

Una vez que todos los niños habían subido a las águilas, Ángela preguntó:

—¿Están bien sujetos?

—¡Sí! —respondieron todos al unísono.

Las águilas comenzaron a agitar sus enormes alas y, con sus garras, tomaron las maletas de los niños.

Aquellas enormes águilas comenzaron a volar por los cielos, ofreciendo un panorama hermoso. Los chicos podían tocar las nubes. Todos iban maravillados, y Dan y Matius comentaban lo increíble que era volar, mientras Feber, que iba solo en un águila, casi saltaba sobre ella de la emoción.

Ángela lo miró y le dijo:

—Guarda un poco la compostura, no te gustará caerte desde esta altu—

No había terminado de hablar cuando Feber se desprendió, gritando mientras caía al vacío. Ángela rápidamente mandó al ave a rescatarlo, mientras el joven gritaba como loco:

—¡AAAAAA, NO QUIERO MORIRRRR! ¡AAAAAA, ¡AÚN NO SÉ QUÉ ES EL AMOR! ¡NO QUIERO MORIRRRRRR!

Poco antes de estrellarse contra el suelo, el águila lo atrapó con sus enormes garras, levantándolo de nuevo hacia el cielo. El ave voló de regreso hasta las nubes, donde se encontraban los demás niños, quienes se reían de la expresión de puro terror en el rostro de Feber.

A medida que avanzaban, la vista se volvía cada vez más impresionante. Podían ver dos grandes montañas, una al lado de la otra, y en el horizonte brillaba la luz resplandeciente del sol.

Pronto estaban pasando en medio de aquellas imponentes montañas. Sin embargo, no todo era belleza. El paso entre los enormes cerros tenía un aire siniestro, y la atmósfera se tornó tenebrosa. Criaturas extrañas con formas esqueléticas asomaban sus cabezas desde las múltiples cuevas incrustadas en las piedras.

Ángela, notando la inquietud de los chicos, les advirtió:

—Jóvenes, no los miren demasiado. A ellos les molesta ser observados.

Los chicos intentaron apartar la vista de las criaturas, pero Dan no pudo evitar fijar la mirada en ellas. A diferencia de los otros, que sentían temor, Dan experimentó algo diferente. Aquellos seres esqueléticos, que se movían como sombras vivientes, no le parecían aterradores. Sus cuencas vacías y sus movimientos pesados transmitían algo más: una profunda tristeza. Parecía que esas criaturas estaban atrapadas en un sufrimiento eterno, como si alguna vez hubieran sido diferentes y ahora yacieran en un lamento sin esperanza.

A pesar de su aspecto, Dan no podía dejar de sentir compasión por ellos. Matius, sentado a su lado, notó que seguía mirando fijamente y lo llamó en voz baja.

—Dan... no los mires mucho. No es seguro.

Después de pasar por aquel lugar, ante ellos se desplegó un inmenso mar azul, y justo frente a él, un enorme castillo segmentado en varias pirámides. En la entrada había dos imponentes estatuas con forma de grifos.

La estatua del lado derecho tenía el cuerpo de un león, pero su cabeza y sus alas eran las de un águila. Sus patas traseras, firmes y poderosas, recordaban la fuerza del gran felino, mientras que sus afiladas garras de águila al frente parecían listas para desgarrar el viento mismo.

La estatua del lado izquierdo era igual de impresionante, aunque algo menos corpulenta. Sus alas eran más delgadas, y su cabeza, la de un halcón, tenía una mirada penetrante. Sus patas, tanto delanteras como traseras, eran las de un puma, con grandes garras que parecían listas para atacar. Todo el castillo estaba rodeado por un campo de césped sumamente verde y cuidado.

—¡Allí está! —exclamó Ángela desde su águila líder—. ¡Bienvenidos a Calmécac!

Los chicos se emocionaron enormemente. Calmécac era más impresionante de lo que habían imaginado. Las torres de piedra estaban cubiertas de símbolos antiguos, y las enormes puertas principales parecían haber resistido siglos de historia. Todo el lugar irradiaba una energía poderosa y mística.

—¡Wow, Matius, mira! Es realmente fantástico —exclamó Dan, con los ojos muy abiertos.

—Sí, es asombroso —respondió Matius, igual de impresionado.

—Jóvenes, es momento de bajar a tierra. Por favor, sujétense muy fuerte —anunció Ángela mientras las enormes águilas comenzaban a descender una por una.

Una vez en tierra, Ángela dijo:

—Jóvenes —dijo Ángela, señalando hacia un grupo de personas que los esperaban frente a la entrada de la escuela—, les presento a nuestros portadores del cielo. Ellos son los encargados de vigilar las alturas de Calmécac. Las águilas que los trajeron hasta aquí son sus compañeras, sus Nahuales.

Los niños, impresionados, mostraron su asombro y respeto.

—Pueden tomar sus maletas y seguirme —continuó Ángela.

Caminaron atravesando las estatuas de los grifos que vigilaban ferozmente el acceso. Llegaron a un pasillo donde, a su lado izquierdo, había retratos tallados en madera fina. Cada retrato mostraba la imagen de una persona. A su lado derecho, había la misma cantidad de cuadros, pero en ellos se mostraban imágenes de Nahuales. Algunos eran aterradores, otros delicados y bellos, y otros extremadamente imponentes.

Ángela se detuvo frente a dos puertas gigantes, se dio la vuelta y dijo:

—En este momento serán presentados ante el Consejo de Calmécac. Espero que se comporten como es debido.

Lanzó una mirada seria a Feber antes de continuar.

—En su honor se ha preparado una pequeña recepción.

Ángela abrió las puertas, revelando un gran pasillo con una alfombra roja. A ambos lados había varias mesas, y ya sentados en ellas, los invitados observaban la entrada de los chicos. Junto a cada mesa había grandes bestias: tigres, pumas, osos y más aves gigantes llenaban el salón. Los chicos estaban maravillados con la majestuosidad del lugar y las impresionantes criaturas que lo acompañaban.

Mientras los chicos avanzaban, los Nahuales presentes en el salón emitían suaves sonidos, y sus ojos se posaban con intensidad sobre los recién llegados. A medida que Dan caminaba, sintió un leve calor en su pecho. Al bajar la mirada, vio cómo el medallón que le habían entregado empezaba a brillar con una luz tenue y cálida. Lentamente, el medallón comenzó a desvanecerse, desintegrándose en pequeños orbes de luz que flotaban en el aire.



#1484 en Fantasía
#281 en Magia
#758 en Personajes sobrenaturales

En el texto hay: misterio, aventura, magia

Editado: 12.04.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.