— Esta es la clase de Sincronización Espiritual, aquí ustedes fortalecerán tanto su cuerpo como su alma, los que logren materializar su Nahual serán pasados a clases más avanzadas, pero, pero los que no lo hagan en el tiempo estipulado, esos serán...... EXPULSADOOOOSSSS, así que más vale que materialicen a esos seres protectores lo más pronto posible, la paciencia no es mi don. —
Todos se vieron unos a otros ¿Cómo harían eso? si la mayoría ni siquiera tenían idea de cómo comunicarse con sus nahuales.
—Para empezar todos darán 7 vueltas alrededor del coliseo—
—QUEEEÉ eso no es posible, esto es enorme — refuto Feber.
—En ese caso tu darás 10— dijo el maestro Rodger con un tanto de malicia.
Feber abrió bien sus ojos y vio todo lo que tenía que correr y mascullo, —Porque me pasan estas cosas a mí. —
fue una tarde muy ajetreada, vueltas por doquier, saltos y saltos, el entrenamiento físico fue abrumador, los chicos se preguntaban qué tenía que ver eso con la materialización.
—Pensé que iba a morir... VAMOS A BEBER ALGO! — gritó Feber al terminar la clase.
—Si yo quiero beber algo también— secundo Aura, entraron de nuevo donde Norman y su simpático Nahual Gorel, esta vez la tanda no salió gratis, pero andaban justo lo necesario para pagarse cada uno su delicioso helado de cromustina, al principio los chicos le tenían desconfianza al nombre pero cuando Feber literalmente se comió de un sorbo la mitad del helado, los chicos tuvieron más confianza de usar sus cuchara.
El anocheser llego, —Chicos es hora de irse para sus habitaciones la noche está frente a nosotros y no les recomiendo estén fuera de los castillos cuando el sol se oculta, mucho menos si está por llover— les dijo Norman. Los chicos no entendían porque la lluvia podía ser peligrosa, pero salieron del local y se dirigieron al castillo. En el momento en que estaban por entrar Gina escuchó un ruido en el bosque que los rodeaba.
—¿Oyeron eso?— preguntó con cierto temor.
—Claro que lo oímos y por eso ¡entremos rápido!— exclamo Feber mientras aligeraba el paso, dejando atrás a sus compañeros, Jezer y Aura lo siguieron, pero Dan y Matius esperaron un poco.
Se vieron entre sí, —ni lo piensen— los reprendio Gina, entraron al castillo, la cena estaba lista, todos se acomodaron en mesas de 6 personas, Nahuales repartiendo la comida la mesa del Consejo estaba vacía, Feber se quejaba de lo poco que servían, un plato normal no bastaba para él.
—¿No les parece raro?
— ¿A qué te refieres Dan? todos sabemos que Feber puede comerse 10 platos y ni aun asi quedaría satisfecho— exclamo Aura.
—No es por eso, me refiero a que nunca vemos a Vladimir y a los otros miembros del consejo—
—Son personas muy ocupadas, no creo que tengan tiempo para pasear, aparte es notable que el director es una persona muy culta y entregada a lo que hace— respondió Gina mientras tomaba delicadamente un trozo de pan del recipiente de porcelana color blanco que había colocado en la mesa un servicial Nahual. El tiempo avanzaba a paso lento, chico que iba terminando, iba lavando su plato, luego se dirigía a su habitación, los últimos fueron, nuestros amigos, Feber, Matius, Gina, Aura y Dan, ya que Jezer no comió demasiado porque no le agradaba mucho el pan color verde ni las semillas de Aragon que se encontraban condimentando la cena de ese día. luego de unos minutos solo quedaron en la mesa, Gina, Matius y Dan.
—Quiero ir a ver—
—¿Qué quieres ver Dan?—
—Quiero saber que están haciendo los miembros del Consejo. —
—Y porque no lo averiguas de día, ¿sabes que si nos encuentran fuera de nuestras habitaciones corremos el riesgo de ser expulsados? —
—Yo también tengo curiosidad— Dijo Matius,
—¿Están locos los dos?, yo me voy, si quieren que los expulsen que sean a ustedes solos, adiós—
Los chicos luego de oír esas persuasivas palabras, no les pareció tan buena la idea y también se dirigieron a sus habitaciones. El reloj marca las 9 no hay ningún estudiante en los pasillos, y solo se escuchan algunas risas, Ángela que era la encargada de velar por el grupo de niñas inspecciona su área asignada.
—¡Ya es tarde! ¿Qué esperan? no quiero oír ningún murmullo más— mientras apaga las luces de los pasillos una por una, en cambio en las habitaciones de los chicos todo era paz y tranquilidad, ya que todos estan acostados, así que Manfris quien es el encargado de ellos no tuvo que realizar ningún llamado de atención, o todos son un ejemplo o todos son unos holgazanes.
La noche acabó y el sonido del amanecer llegó a cada ventana de cada cuarto de los estudiantes. —¡Levántense! ¡Levántense perezosos, no es hora de dormir! el que no se levante será severamente castigado.—
La primera clase daba inicio con él que para ese entonces ya era el popular saludo del maestro, Markus Carballosa.
—La peor, esta es la peor selección de alumnos a la que alguna vez haya tenido que enseñar, son lo más desdeñable que ha pasado por esta gran institución. —