Tobas corrió hacia Tyrus, este lo esquivó por poco, Tyrus trataba de golpearlo, pero a pesar de su gran rapidez no lograba pegar ningún otro golpe a su oponente. De un momento a otro Tobas ya había clavado sus grandes colmillos en una de las patas de Tyrus haciendo que este cayera inmediatamente. Todo parecía estar perdido, Kall, se reía mientras decía.
—Bueno, es una pena que tenga que apagar una luz que se acaba de encender.—
Mientras caminaba lentamente hacia los chicos, Matius y Frederick yacían en el suelo exhaustos, Dan y Gina estaban de pie sin poder hacer nada.
—Como muestra de mi respeto a ustedes los mataré yo mismo—. exclamó mientras sacaba un cuchillo de gran tamaño, con formas raras de entre su túnica.
—No te atrevas —. Se escuchó una voz en el bosque.
El viento soplo fuertemente arrebatando hojas de los árboles, y una silueta de un hombre se aparecio entre la penumbra de la noche.
—Vaya, vaya, si es nada más y nada menos que el desertor, Kall—. Se giró y detrás de él estaban Gerald junto a Savage.
—¿Estás dispuesto a morir aquí? — preguntó Gerald.
—¿Qué? ahora eres protector de Calmécac. No te basto con traicionarnos y matar a uno de los tuyos, sino que estás dispuesto a volver a hacerlo—.
—Lo haría de nuevo si es necesario—. Respondió Gerald.
Kall lo miro y analizo la situación, ya no eran unos niños con los que pelearía, sino con un miembro del consejo, y no solo eso, sino que también en un tiempo fue de clase elite de los Licantro, todo se había complicado, había dos escenarios posibles, o morían los dos o solo moría él y ninguno le convenía.
—Creo que esto tendrá que esperar, entrena mejor a tus alumnos Gerald—. dijo mientras caminaba, seguido por Tobas.
—Y chico pregúntale a tu salvador porque está en Calmécac y cuando sepas la respuesta te aseguro vendrás corriendo a nosotros—. Kall y su Nahual desaparecieron en la oscuridad que proporcionaba el lúgubre bosque nocturno.
—Pero qué demonios hacen aquí, pudieron haber muerto—.
—Lo sentimos, todo es culpa mía— dijo Dan, —quería materializar a mi Nahual—.
—Ya lo hemos explicado mil veces, no es nada seguro que tu compañero se materialice si estás en peligro, pero al parecer veo que uno de ustedes logro hacerlo—. se expresó mientras miraba a Tyrus.
—Vámonos, tienen suerte de que haya sido yo quien los encontrara, diremos que andábamos en un entrenamiento especial, esto me puede costar el puesto—.
—¿Porque lo hace? ¿Porque no nos acusa? —. preguntó Gina.
—De joven fui como ustedes, cometí muchos errores de los cuales aún me arrepiento, pero todos merecemos una segunda oportunidad. ¿Pueden ponerse en pie? —
les pregunto a Matius y Frederick.
—Sí señor—. Contestaron ambos, luego de eso emprendieron su camino al colegio.
—¿Cómo supo que estábamos aquí? — pregunto Dan.
—Los vi cuando entraron al bosque y los seguí, no intervine antes porque muchas veces debemos de pelear nuestras batallas solos, pero la cosa se les puso muy fea—.
—¿Quiere decir que estuvo viendo todo este rato? —
—Así es—.
—¿Y porque no intervino antes? —
—Bueno, en primer lugar, yo no los mande a este bosque, mira el lado bueno, ahora tienes a tu Nahual—
Frederick se quedó en silencio, mientras miraba a Tyrus.
Al llegar al Calmécac en la puerta de la institución estaba Karper junto a Keras.
—Que curioso, precisamente me disponía en ir a buscar a los alumnos que faltaban, para darles su muy merecido castigo—.
—No habrá castigo Karper, yo me los lleve al bosque, los chicos querían materializar sus Nahuales lo más pronto posible, y no nos fue tan mal, mira por ti mismo—.
Karper vio a Tyrus de forma despectiva.
—Ya veo, es interesante, pero de cuando acá tú te preocupas tanto por las peticiones de los alumnos, no será que tramas algo—.