-Estas clases son realmente una pérdida de tiempo, como cazar un topo me hará materializar mi nahual, ni siquiera he podido escucharlo, dijo disgustada Gina.
-Tranquilízate, algo bueno sacaremos de todo esto., le contestó Dan.
-Si estar rallado por espinas y no tener casi sangre porque aquí está inundado de mosquitos es bueno para ti, entonces si obtendremos algo bueno.
-Shhh…., mira. Dan señalo una flor blanca que curiosamente tenía algo de naranja en sus pétalos, estoy seguro que ese es una Lursen.
Se acercaron mientras Gina empezó a sacara una pargamaza de su mochila, a medida se iban acercando se podía ver como aquella flor se movía, llegó un punto en el que estaban a medio metro de ella, y vieron como una pequeña cola apareció casi al comienzo de su raíz.
-Espera un momento, cuando tomé su verdadera forma, ¿Cómo la atraparemos?, cuestiono Gina,
-No lo había pensado, yo solo tenía pensado tirarme encima de él para atraparlo, respondió Dan.
-Espera, en mi mochila tengo algo de hilo para amarrarle las patas, sostén esto, le dijo a Dan mientras le daba la pargamaza.
-¿Hilo?.
-¡Si hilo! me gusta cocer en mis tiempos libres, ¿tienes algún problema?
-Tranquila no lo pregunto por eso, sino que ¿Cómo piensas que lo detendremos con solo hilo?
-Es mejor idea que solo tirártele encima, aparte no es cualquier hilo, es muy fuerte no se rompe fácilmente, esta hecho de la tela de una Plondhy Reclusa, la araña con la tela más fuerte de Calmecac, muy bien entonces tú lo sostienes y yo lo amarro.
Terminando de hablar estaban cuando algo le arrebató de la mano la pargamaza a Dan, no se habían equivocado un lursen joven ya hacía corriendo con su botín en la boca.
Los chicos se apresuraron a seguirlo, pero este se metió en una amplia cueva, la cual estaba bastante oscura y humeda.
-No creas que me meteré alli, dijo Gina.
-Pero es nuestra oportunidad, no tendrá donde escapar.
-¿Y si ya hizo un hoyo en la tierra?, no sabemos qué tipo de animales hay allí.
-Bueno entonces quédate aquí afuera, iré solo.
-¿Quedarme aquí afuera yo sola?, mejor te acompaño.
Los chicos avanzaron a paso lento, Gina iba muy atemorizada, Dan también pero podían más sus gana de atrapar a este pequeño roedor.
La luz del sol que entraba al lugar poco a poco iba menguando, Gina saco otra pargamaza de su bolsa para atraer al pequeño lursen.
-Lursen, lursen, lursen, ven aqui, ven aquiii.
-Oye no es un perro, lo espantaras así. replico Gina.
Llegaron a un punto donde ya no llegaba la luz del sol.
-Mejor regresemos.
-Será lo mejor, afirmó Dan
Empezaron a caminar hacia la salida cuando de repente algo se subió al bolso de Gina, ella comenzó a gritar y lo tiró al suelo. En el punto que estaban había algo de luz del sol por lo que pudieron apreciar claramente el lursen. Dan corrió hacia el para poderlo meter en el bolsón, lo tomo pero su presea era más fuerte de lo que aparentaba, por lo que no tuvo problemas para soltarse, desapareciendo nuevamente entre la oscuridad
-¡Dan Vamonos! se nos hará tarde, busquemos otro.
-Será muy difícil encontrar otro y ya casi no tenemos tiempo, solo queda una pargamaza, lo seguiré y lo atrapare.
Terminando de hablar estaba cuando escucharon, -Se les perdió esto chicos.
Un hombre de avanzada edad, alto con una cabellera y na barba larga y blanca salió de entre las sombras de la cueva sosteniendo al lursen de la cola.
-Este pequeño interrumpio mi descanso, metamoslo en ese bolso que andan allí para que no se les escape de nuevo.
Gina se apresuró abriendo el bolso seguidamente,
-¡Espera! grito Dan,
-Hay que amarrarlo, si no se escapara.
Luego de dejar bien sujeto a aquella pequeña pero astuta criatura la metieron al bolso.
-Muchas gracias señor, dijo Gina alegremente.
- ¿Qué hace usted aquí? pregunto Dan.
-Podríamos decir que este es mi hogar, ¿Me darían esa pargamaza que tienes en la mano?, Preguntó con un tono de voz casi paternal.
Dan se apresuró a dar a aquel amable señor lo que pedía.
Chicos es hora de que regresen con sus maestros, dijo aquel anciano mientras caminaba en dirección a la oscuridad de la cueva en la que se encontraban.
Como puede estar viviendo aquí, y sin ninguna luz, pregunto Gina
-Yo tengo mi propia luz señorita, dijo mientras una ráfaga de fuego se apreciaba en el interior,
- ¿Qué fue eso? pregunto Dan.
-No teman, solo es un amigo, a por cierto pueden decirme Dazel.
El anciano desapareció totalmente de la vista de los chicos, mientras las llamas de fondo solo quedaban en la memoria de nuestros aventureros.