Dan y Gina se encontraban nuevamente perdidos, no podían ver ni a Aruma ni a Feber.
-¿Qué pasa con este bosque? se cuestión Dan.
-Si ellos estaban aquí hace un momento.
-Hola Muchachos bienvenidos, los estaba esperando desde ya un buen tiempo.
-¿Consejero Karper? Se cuestionó Gina.
-El que viste y calza jovencita.
-Estamos perdidos, unos hombres nos empezaron a atacar, querían matarnos, exclamó Dan.
Karper se levantó de la roca en la que se encontraba sentado, con una sonrisa sombría y peculiar,
-Parece que han tenido una noche bastante desconcertante y ajetreada, les dijo
Dan no se sentía nada seguro cerca de ese hombre, lo último que sentía era tranquilidad.
-Necesitamos regresar por los demás, ellos están en grave peligro, aquel desconfiado muchacho, mientras la luz de la luna hacía lo suyo.
-No podemos movernos de este lugar, es el más seguro en todo el bosque, porque nadie querrá venir a hacerles daño estando dos miembros del consejo aquí.
-¿Dos? ¿Hay alguien más aparte de usted? Preguntó Gina.
-Por supuesto, que descortés he sido joven.
En ese momento apareció Vladimir de entre las sombras de los árboles que agitaban sus hojas con el viento.
-Mis alumnos favoritos, exclamó mientras se acercaba a ellos con paso lento.
Antes de llegar donde ellos se detuvo, y llamó a Dan.
-Acércate muchacho, mañana mismo haremos una reunión para felicitarlos por su ardua labor esta noche, no es fácil pelear contra otros portadores.
- ¿Cómo sabía?, ¿Cómo sabía que nos atacaron otros portadores?
-Vladimir camino hacia ellos.
-Correeeee Dan, Corre.
No había empezado a correr cuando Vladimir la tomo de sus ropas y la levantó con una mano, eres una niña muy perspicaz, camino hasta la orilla de aquella pendiente en donde se encontraban.
-¡Suéltala, suéltala!
-Claro, lo que tu digas mi querido Dan.
Gina pataleaba y trataba de soltarse, pero fue inútil, Vladimir la tiro al vacío
-NOOOOOOOOOOOOOOOOOO grito con desespero Dan mientras caía de rodillas al suelo.
-Eres muy débil, siempre te han defendido, nunca has podido defender a nadie, y seguirás sin poder defender a nadie, la siguiente será Lea.
Dan se levantó con los ojos llenos de furia, por haber tirado a Gina al vacío y por amenazar a alguien tan querida por él.
-ATLASSSSSS grito Dan con todas sus fuerzas.
El brillo de aquel lugar era tal que nadie podía mantener los ojos abiertos.
Gina iba cayendo, no sabía qué hacer.
-¿moriré? ¿moriré aquí?
-No tienes que morir, escuchó una voz en su interior, acuérdate, acuérdate de mí.
Gina pensó, pensó y pensó, todo parecía estar perdido, y en ese momento un recuerdo de su niñez llegó a ella.
-LO TENGO, ZADRACZ
Poco faltaba para que pegara en el suelo cuando un Águila de enormes proporciones se materializo, y sirvió para amortiguar la caída al suelo.
-Me salvaste.
-En realidad nos salve a los dos, si tu mueres, aunque yo no esté materializado yo muero, ahora sujétate bien,
Mientras tanto en la parte más alta del bosque, un enorme León blanco se había materializado.
Vladimir grito de felicidad.
-¡Eres tú! ¡Eres tú!, por fin Calmécac tiene lo que necesita para hacer frente a lo que viene.
Aquel león se abalanzó contra Vladimir sin mediar palabras.
-Tiamus materialízate.
-Esta vez los destellos no eran de colores claros, sino como esferas negras, que aparecieron por todo el lugar, la tierra tembló y un Dragón infernal apareció dándole con la cola a Atlas y enviándolo a metros de donde estaba. Dan cayó al suelo casi desmayado, mientras su Nahual no podía levantarse.
-La primera materialización requiere de mucha energía espiritual y en tu caso que no imagino cuanto necesitaste para poder materializar a tu nahual, se expresó Vladimir
-Karper, acaba con el chico.
-¿Pero Vladimir, si lo matamos que pasara con su nahual?
-No te preocupes, antes de que desaparezca lo uniré con Tiamus, apresúrate, acaba con él.
Vladimir comenzó a caminar hacia donde estaba el casi inmóvil Nahual.
-Keras, mata al chico, ordenó Karper
El rinoceronte empezó a correr, Atlas no podía levantarse, y justo cuando aquel enorme nahual estaba por atravesar con su cuerno a Dan, algo igual de grande que el lo golpeo y desequilibrando y tirándolo al suelo.