Dan abrazo a sus abuelos y traspaso el portal junto con su maleta la cual solo tenia algunas cosas para su higiene personal y una que otra mudada de ropa ya que en Calmécac le suplirían lo que necesitara. Luego de unos instantes apareció en un lugar muy diferente, estaba al lado del mismo árbol, se podia apreciar un horizonte donde abundaba un pasto de un verde intenso, frente a él había un grupo de mariposas volando libremente, todas ellas se acercaron a Dan y lo rodearon, ¡Increíble! Pensó el chico que estaba muy asombrado por lo que sus ojos miraban, había mariposas de muchos colores, Dan las comenzó a seguir, por el camino podía apreciar muchas plantas que no conocía, pero había una en especial que le llamó en extremo la atención, era una flor con un color rojo muy fuerte, sus hojas eran de un verde bastante llamativo, tanto fue su asombro que decidió tocarla, extendió su mano y justo antes de que sus dedos tocaran los pétalos de aquella planta sin igual, otro niño que por allí pasaba dijo:
—¡NO LA TOQUES!—
Dan rápidamente alejo la mano y volteo para mirar quien era
—¿Por qué?— pregunto.
–Se llaman Polen De Fuego, si la tocas sin pedirle permiso te quemaras, y créeme no es una quemada cualquiera, dependiendo del humor que tenga la flor puede hasta dejarte una cicatriz de por vida. Primero debes decirle, Polen, me das permiso para frotar tu hoja, prometo no tener ninguna mala intención.—
El chico extendió su mano hacia los pétalos de aquella flor y a medida se iba acercando iba cambiando de aquel rojo encendido a un rojo pálido y cálido.
—Wow, ¿Cómo te llamas?—
Dan noto el anillo en su mano y en ese instante se dio cuenta de que era de familia de portadores.
—Matius Vedrigan ¿y tu?—
—Dan Sthone—
—Mucho Gusto Dan—
—Igualmente Matius—
Los chicos comenzaron a seguir las mariposas multicolores que abarcaban el ancho camino empedrado, al pasar unos pocos minutos vieron que muchos caminos se juntaban más adelante en un círculo donde habían varios carruajes y un hombre alto, delgado con corbata, su cabello era negro y muy liso, él estaba al lado de los dos caballos que jalaban lo que parecía el carruaje principal, uno era de color negro del tamaño de un oso el otro era del mismo tamaño pero de color blanco, era la única carroza con dos caballos, las demás solo tenían uno. Varios niños llegaban de los diferentes caminos, también guiados por grupos de coloridas mariposas, todos los niños se reunieron en el circulo por orden de aquel misterioso hombre, luego de varios minutos hizo una inspección y vio que no llegaba nadie más, entonces dijo,
—Bienvenidos, mi nombre es Manfris Ferman, yo los guiaré por un momento, suban de 7 en 7 en cada carroza—
Los chicos así hicieron llenando casi por completo cada uno de los transportes que allí estaban, cuando comenzaron a movilizarse a lo lejos se escuchó un grito diciendo,
—HEYYY ESPERENME!! NO ME DEJEN!—
Todos vieron con cierto humor que a lo lejos venía otro estudiante, era algo gordo, su cabello risado y tenía una nariz respingada, venía corriendo y repetía constantemente ¡NO ME DEJEN!, Manfris detuvo los carruajes,
—Tienes suerte de que aun estemos aquí, súbete a cualquier carruaje—
Apunto estaba de subirse cuando se tropezó y calló al suelo, los demás niños comenzaron a reírse, luego de haberse levantado y sacudido el polvo se subió al mismo carruaje en el que iban Dan y Matius.
—Estas Bien—
Pregunto Dan, sí dijo el chico, sacudiendo su maleta,
—Mucho gusto me llamo Feber Huck,— , mucho gusto, respondieron los chicos dando sus nombres. Los carruajes pasaban por lugares muy extraños, algunos con árboles con paisajes bellos y cálidos, pero lo que más sorprendió a todos fue la entrada a un bosque oscuro y lleno de árboles con formas tenebrosas, y una neblina muy espesa, Manfris desde su carro guía grito,
— Jóvenes nunca, pero nunca se les vaya ocurrir entrar allí, se llama el bosque de los perdidos, si entran jamás podrán salir—
Dan quedo viendo fijamente el fondo del bosque y observo algo muy grande que se movía dentro, vio una silueta como la de un dragón inmediatamente le dijo a Matius
—Mira un dragón—, el muchacho voltio el rostro rápidamente al bosque
—Yo no miro nada— Respondió con incredulidad.
—Aparte mi papá me ha dicho que no puedes ver uno así de fácil, alguna vez fue normal pero eran nahuales que portaban personas importantes— .
Dan no sabia a ciencia cierta lo que había visto, pero de lo que si estaba seguro es que no era normal incluso para ese mundo. Luego de casi una hora de pasar el bosque, los carruajes se detuvieron, Manfris que iba en el primero se bajo y dijo,
—Bueno chicos, pueden bajar—
Todos bajaron sus maletas de los carros y quedaron asombrados con lo que vieron, aun más de lo que ya estaban, eran varias Águilas con grandes alas que los esperaban.
—Hola chicos Bienvenidos ya falta poco para que estén en Calmécac, por favor suban de dos en dos a las Águilas, Por cierto mi nombre es Ángela Hedwings—
Delante de aquellas imponentes Aves había una mujer, cabello castaño y largo.
—Disculpe pero como llevaremos las maletas, pregunto Dan—
—Por eso no te preocupes—
Cuando ya habían subido todos los niños a las águilas, pregunto Ángela,
—¿Están bien sujetos?—
—Sii— respondieron todos unánimemente, las aves comenzaron a agitar sus enormes alas y con las garras tomaban las maletas de los niños.