Namásium La magia está en las estrellas

CAPÍTULO 27: GUERRA

Azor continuaba observando desde las alturas el enfrentamiento que se estaba llevando a cabo frente al palacio. Con un golpe de su cetro, provocó un estruendo que se percibió en todo el planeta, haciéndolo temblar. La piedra Cósmica, que ahora era negra y brillante, desprendió un fulgor oscuro al acatar las órdenes de su poseedor. El firmamento que bañaba el planeta con su luz, se vio bloqueado por una espesa nube negra. El lago que lo reflejaba, se convirtió en ardiente lava y, de las colinas más altas, un profundo agujero despedía el magma del interior, formando pequeños canales de más lava fundida. Las sagradas llanuras se convirtieron en un infierno.

Cuando el temblor sacudió a todos, Frewin le pidió a Zonkai que la llevara lo más cerca posible a la entrada del castillo, pasando el puente de cristal. En el acto cumplió con su petición, desapareciendo del enfrentamiento para aparecer frente a la puerta. El calor que desprendía la lava, llegaba a quemar con solo estar cerca. Frewin salió corriendo en busca de alguna entrada. La intención de Zonkai era regresar al campo de batalla, pero una fuerte magia le mantuvo anclado en el suelo sin poder moverse. Uno de los Oscuros reaccionó a su huida dejándole inmóvil. Las puertas del palacio se entreabrieron para que Axel saliera al exterior. Dedicó una sonrisa al inmóvil frente a él. El fulgor oscuro ya salía de sus manos y, de la misma forma que a Riux, atacó a Zonkai. Un aro mágico de color dorado apretaba su cuello hasta crujir, haciendo agonizar al Áureo hasta desplomarse sin vida. Con paso firme y seguro, Axel pasó por encima del cadáver y recorrió el puente de cristal hasta llegar al lugar, donde el resto se enfrentaban.

Tacren se encaraba frente al Oscuro clonado, siendo seis contra uno. En su forma de animal tomó la delantera, de un enérgico mordisco agarró a uno de ellos y sacudiéndolo con fuerza lo despedazó en dos mitades, las cuales se evaporaron en humo negro, pues no era el auténtico Oscuro. Los otros cinco idénticos se rieron a la par, pues no temieron ante la ferocidad del ataque. En masa, se abalanzaron sobre él con las manos envueltas en magia e intenciones de provocar, sobre Tacren, una descarga mortal. Toss, que se percató de la vulnerabilidad de su compañero, hizo uso de su poder hipnótico metiéndose en la mente del verdadero. Un agudo pitido rechinó en el cerebro del Oscuro, hasta que cayó de bruces por el inaguantable dolor. Tacren atacó de nuevo, aprovechándose de la situación, deshaciéndose de otro de los clones arrancando su cabeza de cuajo de un mordisco. Toss se concentraba en no perder la hipnosis que permitiera a la bestia acabar con ellos. Axel que llegaba al lugar, percibió que el don de Toss era el mismo que el suyo.

—Ahora veremos quién puede más…—se dijo Axel a sí mismo.

Toss cayó de bruces al suelo. Un estallido en el interior de su cabeza le hizo perder todos los sentidos, mientras sus oídos rezumaban sangre a borbotones cayendo desfallecido al suelo. Tacren acabó envuelto de los cuatro Oscuros, que, con sus manos, le proporcionaban fuertes descargas con las que terminó inmóvil en el suelo, perdiendo la vida. Su forma animal comenzó a titilar, volviendo a su estado original con el último suspiro.

Por otro lado, Melbek intentaba resistir a los golpes que otro de los Oscuros le propinaba. Este tenía una fuerza sobre humana y con cada golpe, que Melbek no era capaz de esquivar, una herida abierta y sangrante aparecía en su rostro o cuerpo. Ella, experta en las artes marciales gracias a lo que su mentor en la Tierra le enseñó, lanzaba ataques que a cualquier otro contrincante le hubiera dejado noqueado, pero el Oscuro poseía una sobre resistencia con la que no sentía ningún tipo de dolor. Melbek cada vez estaba más cansada, pero su fuerte mentalidad haría que resistiera hasta el final.

Cuando Surak se percató de lo ocurrido, con Tacren y Toss, puso las palmas de las manos bocarriba, mientras el verdadero Oscuro carcajeaba ante el cadáver de Tacren con sus clones restantes al lado, le hizo levitar a gran velocidad para hacerle volar por los aires. Aprovechando la situación, Hanna usó su habilidad para la piroquinesis e hizo estallar al maldito en llamas, mientras Surak lo dejaba caer sobre el lago hirviente de lava. Dándole muerte, sus clones desaparecieron convirtiéndose en humo.

Surak quiso llevar a cabo la misma jugada haciendo levitar al Oscuro que golpeaba a Melbek en una pelea a muerte. Lo intentaba con todas sus fuerzas, pero se vio incapaz de levantarlo unos centímetros del suelo. El mismo Oscuro que aferró a Zonkai al suelo, evitando su teletransporte, estaba evitando su ataque. Hanna que se dio cuenta, lanzó una bola de fuego sobre él con intenciones de dejarlo hecho cenizas. Aquello no tuvo el resultado que esperaban, pues un último Oscuro, que hasta ahora se mantuvo al margen observando cada movimiento, fue dotado por Azor con la habilidad de controlar uno de los cinco elementos, el fuego. Con un ligero movimiento de su mano, hizo retroceder la bola de fuego haciendo que estallara sobre ella, incapaz de poder controlarlo, ardió.

Tacren, Hanna y Zonkai acabaron perdiendo la vida. Toss yacía inmóvil en el suelo desangrándose por los oídos. Surak, aferrado al suelo por el Oscuro, veía impotente como Melbek resistía malherida a cada golpe, sin embargo, su fuerza interior evitaba la retirada de la batalla, aunque la esperanza que tenían de ganar se había desvanecido por completo.

Azor orgulloso de su estrategia, veía como obtenían ventaja contra aquellos que pretendían arrebatarle lo que era suyo. Tampoco pudo evitar observar la habilidad de Axel para enfrentarse a ellos, arrancando vidas sin ningún tipo de remordimiento. Desde luego era hijo suyo y esa fue la primera vez que comenzó a sentirse orgulloso de tener tan digno heredero. Jamás pasó mucho tiempo con él, apenas le conocía como un padre debería conocer a un hijo. Axel siempre estuvo con su madre. Ella fue una de las súbditas de palacio, pero cometió un terrible error, conspiró a espaldas de Azor para acabar con él, con la intención de proteger a su hijo del traidor que, aunque fuera su padre, la había dejado embarazada en contra de su voluntad. Cuando fue descubierta, supo en el acto que su futuro próximo sería la muerte, y así fue. Desde entonces Axel, ajeno a lo que en realidad había ocurrido, lo único que buscaba era la aprobación y el cariño de su progenitor. Aunque este, era sabido por todos que carecía de corazón. Tan sólo le importaban dos cosas: Él y su soberanía.




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