Narel

Capítulo 4

20 días antes del secuestro.

Aún cuando el cristal estaba cubierto, tocaba la pared.

—El Jardín de las Mariposas

Alexander Ferrer

Han transcurrido siete días desde que me dejaron ir de prisión y los medios locales no tardaron en pedir una sublime disculpa por la noticia.

Me molestó en un momento, pero de alguna manera, me ayudo a ver quiénes me son leales y quienes no.

Dos de mis socios se fueron.

Y lo agradezco, necesitaba deshacerme de ellos, ya que me estaban robando y creer que no me daría cuenta, fue algo inútil de su parte.

Desde ese momento, hemos estado más en contacto Alena y yo.

—¡Oh mira ese de ahí! —menciona Bárbara mientras entramos a otra tienda para bebes.

Llevamos toda la mañana en el centro comercial comprando más accesorios.

—Es hermoso… ¿te gusta?

—¿No crees que eso la canse? —pregunto al ver una ballerina rosada en su mano.

—Claro que no, es muy ligera —dice mientras toma otras dos—. Quizás y así consiga novio más rápido.

—De eso nada —se la quito—. Mi hija no tendrá novio nunca, y si intenta, tendré que verme en la penosa idea de la mandarla a un convento para que se consagre y se quite esas ideas de la mente. —menciono con el ceño fruncido.

—¿Estás loco? —dice enojada— Por ningún motivo vas a enviarla a un convento, y si lo llegas hacer yo la sacare de ahí para que este con el amor de su vida. —menciona y se va dejándome con la palabra en la boca.

¿Por qué olvide sus cambios de humor?

Suspiro mientras me toco la sien.

Salgo de la tienda con la intención de buscarla, pero me detengo en cuanto observo una pareja de ancianos tomados de la mano mirando cosas de ancianos.

La observo a ella y en sus ojos hay ilusión en cuanto me mira, me acerco y la rodeo con mis brazos dándole un poco de mi calor corporal.

—Quiero estar en un futuro contigo de esa misma manera.

—Es lo que más anhelo en esta vida, siempre a tu lado. —sus ojos reflejan amor puro.

—¿Aun cuando este con más canas que otra cosa? —dice con diversión.

—Aún con verrugas y todo, siempre deseare estar a tu lado. Pase lo que pase.

—Bueno, yo también voy a querer estar contigo, así ya no veas y tengas que andar en bastón. —cuando estoy a punto de replicar, un grito a lo lejos llama nuestra atención.

—¡Ayuda por favor! ¡No está mi bebé! —pide una chica acercándose a las personas que se le atraviesan desesperada y con lágrimas en el rostro.

Algunos solo la observan con el ceño fruncido, otras con lástima y al final con pena.

Que jodida esta la humanidad.

—Alex… tenemos que ayudarla… Su bebé…

—Lo vamos a hacer, tranquila —beso su frente en un acto de tranquilizarla—, no te alteres de más, ¿entendido? —asiente—, andando.

Alguna que otra persona comienza a revolotear alrededor de la chica, unas intentando ayudar, otras de chismosas, y unos sin importarles.

¿Por qué es así la sociedad?

—Disculpa, queremos ayudarte, dinos como es el bebé alguna foto, o algo… —pide Bárbara con voz tranquila, pero con un deje de preocupación.

—Mi bebé … ella… tiene 3 meses de nacida, lleva un vestido rosita con unos zapatos color negro, es de piel trigueña, ojos color miel y… —su voz se quiebra—, yo estaba comprando una botella de agua, solo me distraje un momento, juro que no sabía que sucedería esto. —dice rompiéndose.

—Hey, tranquila, todo estará bien, encontraremos a tu hija, quizás algún familiar la tomo y…

—No, eso no puede ser —niega—, estoy sola en la ciudad, toda mi familia está en México, solo éramos nosotras dos, nadie sabía sobre ella. Se la llevaron…—solloza.

—Aún no sabemos con certeza si han salido del centro, mi esposo y yo te ayudaremos, ya la policía ha sido notificada. —comenta mientras me mira de reojo.

—Mantén la calma chica, vas a tener a tu hija en menos de lo que esperas. —pide una anciana abrazándola.

Observo como hacen lo posible por mantenerla tranquila y es ahí donde aprovecho en alejarme un momento para llamar a Stefan.

Señor. —responde detrás de la línea.

—Necesito que revises las cámaras del centro, enfócate en la cámara 18 y 23 a las 3:35 pm de hoy, hay una chica de 20 años aproximadamente, con una carriola, necesito que pongas extrema atención de quien se acercó a esta y como es quien se llevó a la niña, ¿entendido? También quiero que llames a Morgan y dile que venga de inmediato.

Si. En un momento comienzo a movilizarme.

—Otra cosa, nadie sale del centro hasta que lo ordené. —término la llamada y me acercó a Bárbara.

Hay personas que comienzan a buscar, unas dentro de la tienda, otras en los baños, pero no se detienen.

Son pocas a las que les interesa.

Suspiro cuando una punzada se instala en mi sien y provoca que me dé un mareo que trato de aparentar que no me afecta.

Pasan exactamente 30 minutos en los que la búsqueda sigue dentro por parte de mi personal y en los que el FBI no tarda en llegar, es ahí donde comienza la búsqueda en los lugares más fáciles y al mismo tiempo más difíciles de dar, entré ellos, el estacionamiento subterráneo.

¿Por qué el mas difícil? Cuando inicie la construcción agregue unas salidas, así como puntos que nadie mas que yo conoce.

Esos puntos fueron agregados en caso de un accidente, también cuentan con pequeñas cajas subterráneas en donde se almacena gran parte del dinero que me fue heredado por ella y de las ganancias que obtiene el centro.

Si alguien llega a dar con ellos e intenta robar, de inmediato una alarma, así como la muerte inmediata de esa persona llegarían más pronto que la seguridad del centro.

Salgo de mis pensamientos cuando mi hermana se acerca de inmediato a preguntar sobre lo que sucedió a pesar de que ya tienen la declaración de la chica.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.