Narel

Capítulo 11

12 días antes del secuestro.

Alexander Ferrer

—Señor, señora y pequeña Ferrer, a la salida. —menciona Stefan mientras avanzamos por el pasillo del hospital.

Ante la mención de mi hija, Barbara sonríe con ternura.

Hace unas horas nos dieron el alta, por lo tanto, es hora de irnos.

Desde la salida se pueden notar los miles de reporteros que están a la espera de alguna declaración por parte mía al saber que ya soy padre oficialmente.

Alena se acerca a nuestro encuentro, y puedo notar la leve tensión que lleva al ver que llevo a mi hija en brazos.

—Hay dos anillos de seguridad para que salgas sin problema alguno, también, padre me comento sobre el cambio de propiedad… Creo que sería buena idea que se despistara a la prensa amarillista para que nadie más que tu circulo social cercano y a quienes creas que es necesario, sepan la ubicación de la propiedad.

—Ya me encargué de eso, James junto a Eddy me ayudaron.

—Eddy… no sabía que había regresado.

—Lo hizo, de hecho, el mismo día que viniste a ver lo de reforzar la seguridad, minutos antes salió por una llamada de su madre.

—Entiendo, bueno, cualquier cosa que necesites no olvides en llamarme. —menciona y no me pasa por alto el cómo ignora a mi mujer e hija.

—Claro. —es lo único que digo porque, no quiero comenzar una discusión con ella enfrente de mi familia.

—A veces imagino que tiene a su hija con ella.

—Créeme, no solo tú lo haces… no solo tu. —suspiro a medida que nos acercamos a la salida.

Me aseguro de que el rostro de mi hija no se vea, y abrazando a mi mujer, salimos del hospital para ir a nuestra casa.

Los abucheos no se hacen esperar, esto me trae un deja vu…

Salimos, pero esta vez no siendo novios, sino esposos.

Y ahora como padres.

Sonrió con mi pensamiento al mismo tiempo que me detengo en medio de todos, y tomando de la cintura a la mujer que amo, la beso.

La beso como quise hacerlo el primer día que nos conocimos, en nuestra primera cita, cuando hicimos oficial nuestra relación, cuando le pedí matrimonio, en la boda civil y como lo hice en la boda religiosa.

Aunque nada de esto era necesario, porque ella ya era mi esposa, aunque no lo supiera.

Cuando nos separamos, la sonrisa que me dedica me da mil años más de vida.

—Andando. —digo con una sonrisa.

Una vez dentro de la camioneta, comenzamos nuestro camino hacia el hogar que hemos preparado para nuestra pequeña.

El camino es largo y Barbara lo aprovecha para descansar, ya que, nuestra hija tiene bastante energía por las noches.

Y mencionando a mi pequeña, quien está atenta mirándome, observo su pequeño y delicado rostro en el que unas pequeñas y diminutas manchas se hacen presentes.

—Al parecer alguien heredo las pecas de su padre. —sonrió y ella lo hace de la manera más hermosa e inocente. —Mi pequeña Narel… Prometo que nada ni nadie te hará daño, porque aquella persona que ose en hacerlo pagará las consecuencias, porque nadie lastima a los que amo. Es una promesa, mi pequeña.

🍼🧸

—Bienvenida a casa, mi amor. —digo una vez nos acomodamos en la sala de nuestro nuevo hogar.

Narel Ferrer De Van Dalen, eres bienvenida a un hogar repleto de amor, por ambos padres, crecerás y disfrutaras de todo aquello que por derecho te corresponde, y si nos llegas a pedir el mundo a tus pies, sin dudarlo te lo damos. —termina mi padre dando una mirada que dice todo aquello que no puede pronunciar.

—Pasando a lo importante —ruge Alena—, logramos despistar a la prensa, he puesto a un anillo de seguridad a tu disposición, Andrés se ha hecho cargo de posicionarlos, supongo que pondrás otro más, ¿no?

—Stefan se ha hecho cago de eso en cuanto salimos del hospital, no puedo bajar la guardia ni un solo momento. —observó a mi esposa que con ayuda de la enfermera que contratamos, comienzan a subir las escaleras, mientras me dedica una mirada.

—De acuerdo… te puedo hacer una pregunta? —asiento— ¿De dónde conociste a James?

—Cuando renuncio Stella, y se abrió la vacante para que ocuparan su lugar, él fue personalmente y llevo su carta de recomendación.

—¿Qué empresa lo recomendó?

—¿A qué viene todo esto, hija?

—¿Qué empresa, lo recomendó? —ordena ignorando a padre.

—Hyatt. La carta venia firmada por Andrew Hyatt bajo su sello y recomendación.

—Exactamente hace que tiempo fue contratado?

—A inicios de marzo. ¿Por qué?

—¿No les parece un poco raro que, cuando sucedió lo de la chica del centro comercial, ordenaste que nadie podía ingresar ni salir sin tu autorización, y que mágicamente, lo dejaran pasar?

—¿Cómo te enteraste? —pregunto extrañado.

—Es mi día libre y venia pasando cuando vi al FBI afuera custodiando, fue difícil entrar, pero, en fin. —menciona abrazando a mi esposa.

—Cuando se acerco hacia nosotros, dijo que había sido difícil entrar, pero lo hizo.

—Mas no dio detalles —asiento—. ¿Lo investigaste?

—¿Qué te hace pensar que es él?

—No sé, pero hay cosas que no concuerdan con lo que me dicen e investigue. Según me d9ces, James fue contratado a inicios de marzo y Andrew Hyatt fue encontrado muerto el 15 de marzo.

—Disculpa hija, pero, no tiene lógica. Si James fuera el asesino, ya lo sabrías, y por lo que tengo entendido, desde hace cuatro años no saben ni tienen un retrato hablado de él. —apunta— Ahora, ¿Qué has conseguido del centro comercial?

—Nada… y eso me enfada. Que no me han dado un resultado que indique que es el.

—Hasta el momento, no he tenido ningún inconveniente con James, creo que su eficiencia habla por si mismo.

Niega —¿Sera inútil que siga, cierto?

—No inútil, solo necesitas pruebas que afirmen lo que dices, tu mas que nadie sabe que, hacer acusaciones falsas es un delito.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.