Narel

Capítulo 16

4 días antes del secuestro.

Alexander Ferrer

Observo las fotografías de Sivdra y mi mente no puede con eso.

Has hecho cosas peores.

Susurra mi subconsciente, y no puedo negarlo.

Antes de conocer a Barbara me vi involucrado en asuntos ilícitos, pero una vez conociéndola, decidí salir de ese lugar.

Y algo que siempre fue claro: nunca meterse con los niños.

Pero eso no aprende el cazador.

Suspiro con pesadez sabiendo que, esto no puedo ocultarlo y esto se que la alarmara.

No puede regresar.

La fotografía de mi madre me mira con dolor y decepción como aquella vez, pero no puedo hacer nada.

—Narel se la pasó llorando porque no te veía… mi pequeña al parecer ya tiene a su preferido.

—Se sabía al inicio que seria el favorito de mi pequeña hija —dejo los papeles para acercarme a mis dos amores—, ¿no es así mi niña? —en respuesta, solo recibo una hermosa sonrisa.

Cenamos en familia, atesorando cada sonrisa, cada momento… la noche llega, y con ella, un sentimiento de nostalgia.

Observo a mi esposa dormir a nuestra hija, y me pregunto si, así ella hubiese deseado hacerlo.

—Te amo con todo mi corazón, pequeña mía. —susurro mientras le doy un cálido beso en su frente.

Caminamos hacia nuestra cama abrazados, sosteniendo as heridas de cada uno.

Tratando de confortarnos.

No le digo nada sobre Sivdra, no es el momento.

Barbara duerme abrazada hacia mí, como si temiera que no me fuera.

Y es que no lo hare, siempre estaré con y para ella.

Por eso decidí retirarme de ahí.

Era lo mas seguro para ella y para mi hija.

La observo, su respiración pausada me da una tranquilidad que me provoca querer quemar el mundo con tal de que ambas estén a salvo.

Y lo hare si fuese necesario.

Los recuerdos azotan con más ímpetu por la noche, trayendo consigo el pasado que debería de estar en el pasado.

¿Qué estará haciendo? ¿Aun me estará esperando? ¿Qué dirá cuando conozca mi hija?

Sonrió con la última pregunta y una idea se me ocurre.

Me levanto con cuidado de no despertarla y acercándome al buro, tomo el celular que me obligue a olvidar.

Lo enciendo y acercándome a la cuna de mi hija, tomo una fotografía enviándosela a ella, no olvidando poner como descripción:

Espero que puedas conocerla algún día… ella te amara como lo hago yo.

La imagen sale, pero nunca llega a la persona destinada.

Un destello de decepción inunda mi ser, pero me encargo de eliminarlo de inmediato.

No puedo darme el lujo.

Dejando el celular en su lugar de origen, me acerco a mi hija que ya esa despierta, y tomándola entre mis brazos…

—Eres tan pequeñita mi amor… una muñequita de porcelana. —la pongo en medio de los dos, y no me duermo hasta que ella lo hace.

72 horas antes del secuestro.

Persona desconocida

Ya es navidad, los niños están en espera de los regalos que les han dejado sus padres la noche anterior.

Mi pequeña y dulce Narel es muy pequeña para recibir uno, pero no sus padres.

Observo el oso de peluche tratando de ver si se nota la cámara, pero no.

También tomo el conjunto rosa y poniéndolo al lado del oso, cierro la caja.

Tomando papel y lápiz, escribo:

Disfruten a su hija, el tiempo pasa muy rápido.

Atte. Un fan.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.