Nasham

Segunda parte - Capítulo VII

El día había sido agotador, entre la prueba del Auritum, las miradas constantes de los cadetes y la vigilancia de iris, Azath necesitaba un descanso, que no solo era físico y tras no haberlo conseguido junto en la fuente, decidió que su habitación asignada era la mejor opción.

Subió las escaleras del ala residencial del claustro, siguiendo las indicaciones que Elizabeth le había dado, los pasillos estaban vacíos a esa hora; la mayoría de los cadetes seguían en el comedor o en las áreas comunes, finalmente llegó a una puerta de madera oscura con una pequeña placa que tenía el número 52, giró la manilla y entró.

Lo primero que encontró fue un pasillo estrecho; a la izquierda, una puerta entreabierta revelaba un baño modesto pero limpio; un lavabo, un espejo, una bañera, continuó avanzando hasta llegar a otra puerta al final, la abrió con cuidado.

La habitación era grande, más de lo que esperaba, dos camas idénticas estaban colocadas en lados opuestos, cada una con un escritorio de madera en la parte baja, en uno de ellos reposaban algunos libros y pergaminos, mientras que el otro estaba lleno de cajas, entre ambas camas, una ventana amplia dejaba entrar la luz dorada del atardecer, ofreciendo una vista al patio exterior del claustro.

En una de las camas, completamente estirado y cubierto por una manta hasta la barbilla, alguien dormía profundamente, su respiración era pausada y tranquila, completamente ajeno al mundo exterior.

Azath cerró la puerta con suavidad, intentando no hacer ruido, se acercó a la cama vacía; la que evidentemente era suya y dejó su gabán sobre el escritorio, se sentó en el borde de la cama y suspiró, frotándose la cara con las manos.

“Mmm... ¿Quién anda ahí?”

Una voz somnolienta rompió el silencio, Azath se giró y el joven en la otra cama se había movido ligeramente, abriendo un ojo con pereza, tenía el cabello de un rubio oscuro, corto y despeinado, sus ojos claros aún luchaban por enfocarse. El joven parpadeó un par de veces, procesando lo que observaba, luego, con un bostezo largo y ruidoso, se incorporó lentamente hasta quedar sentado en la cama.

Adam: Ah, es verdad... Lizz me avisó ayer que tendría un compañero nuevo — Se rascó la cabeza y se estiro como un gato — Soy Adam... Un placer — Su tono era relajado, casi despreocupado, como si despertarse con un extraño en su habitación fuera lo más normal del mundo, sin embargo, lo que más llamó la atención de Azath fue cómo se refería a Elizabeth.

Azath: Soy Azath, el placer es mío.

Adam: ¿Qué hora es? — Adam bostezó de nuevo y se frotó los ojos — ¿Ya terminaron las clases?

Azath: Si… hace un rato, es media tarde.

Adam: Perfecto, eso significa que perdí todas las clases con Celestine hoy — Hizo una pausa, contando con los dedos — Ya es como la tercera vez que pasa este mes... Bueno, no debe estar muy contenta — Sonrió con una despreocupación envidiable.

Azath lo observó con curiosidad, no esperaba encontrarse con alguien tan... Despreocupado, Adam se levantó de la cama con movimientos lentos y se dirigió al escritorio, donde tomó una botella de agua y bebió un largo sorbo, luego se volteó hacia Azath y lo estudió con interés.

Adam: Así que tú eres el nuevo, Lizz dijo que entraste directo al último año, ¿verdad? — Azath asintió levemente — Vaya… Eso sí que es raro. Lo único similar fue cuando Iris llegó hace unos meses — Acomodó la silla del escritorio para sentarse — Tú vienes de... ¿Dónde exactamente?

Azath: De ningún lado en específico... He estado viajando.

Adam: No quieres revelarlo — Sonrió — Bueno, todos tenemos secretos que no queremos contar… ¿Cómo te fue hoy? Imagino que el primer día debió ser intenso.

Azath dudó por un momento, no estaba acostumbrado a hablar sobre sí mismo. Pero había algo en Adam que lo hacía sentir tranquilo.

Azath: Fue, diferente. No estoy acostumbrado a lugares así. A tanta gente examinándome.

Adam: Es normal. Además, si Lizz te metió directo al último año, debe ser porque eres excepcional. Intuyo que despertaste la curiosidad de varios cadetes aquí — Se puso de pie y buscó su chaqueta — Oye, ¿ya comiste? Porque yo me salté el desayuno y estoy muriendo de hambre. Iba a ir al comedor. ¿Vienes?

Azath: No, gracias… Cuando pase estaba repleto de personas.

Adam: Como quieras — Se puso su chaqueta y se dirigió a la puerta, la abrió lentamente y antes de irse se volteó por última vez — Ah, Azath… Si necesitas ayuda con algo, lo que sea no dudes en decirme, aunque duerma bastante me gusta ayudar a los demás y puede que ahora en adelante deje de faltar tanto a clases, nos vemos en un rato.

Y con eso, salió de la habitación, cerrando la puerta suavemente tras de sí, Azath se quedó sentado en su cama, mirando por la ventana, el sol comenzaba a ocultarse, tiñendo el cielo de tonos naranjas y púrpuras.

Por primera vez en mucho tiempo, sintió algo parecido a.… Paz.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.