La luna llena proyectaba su luz plateada a través de la ventana de la habitación compartida, bañando las dos camas en un resplandor fantasmal, Marcus yacía despierto, con los ojos abiertos fijos en el techo, su respiración era irregular y sus manos descansaban tensas sobre su pecho, no podía dejar de pensar en las espadas gemelas de Azath.
Estaban grabadas en su mente como una marca al rojo vivo; su color negro azabache, las vetas rojas que pulsaban como sangre viva, la forma en que el Auritum había llorado lágrimas de metal fundido para forjarlas "Espadas gemelas... algo que nunca había visto", las palabras de Celestine resonaban una y otra vez en su cabeza.
Cerró los ojos con fuerza, intentando deshacerse de la imagen, pero era inútil, cada vez que lo intentaba, veía a Azath parado en el templete, sosteniendo esas armas con una naturalidad que lo enfurecía.
"Yo debería ser el más fuerte" pensó, apretando los puños "He entrenado durante siete años... Siete malditos años en este claustro. Primero… Llega esa maldita con sus cabellos dorados… Y ahora ese... ese forastero aparece de la nada y.…"
¿Por qué él y no tú?
Marcus abrió los ojos de golpe, la voz había sido apenas un susurro, tan suave que por un momento pensó que la había imaginado, miró alrededor de la habitación; su compañero dormía profundamente, su respiración pausada llenaba el silencio nocturno "Debo estar cansado" se dijo, frotándose el rostro con las manos.
Se dio la vuelta en la cama, dándole la espalda a su compañero e intentando encontrar una posición cómoda, cerró los ojos nuevamente, obligándose a respirar con calma, contando cada inhalación, cada exhalación.
¿Por qué él y no tú?
Esta vez la voz fue más clara, más cercana, como si alguien estuviera susurrando directamente en su oído, Marcus se incorporó bruscamente, con su corazón acelerado miró a su alrededor con los ojos muy abiertos, pero no había nadie, solo su compañero de cuarto dormido profundamente, ajeno a todo lo que estaba sucediendo allí.
"¿Quién está ahí?" susurró con voz temblorosa.
Silencio, se llevó las manos a la cabeza, respirando agitadamente "Estoy perdiendo la razón" pensó "Solo necesito dormir", se recostó nuevamente, jalando las sábanas hasta su barbilla, pero sus manos... Sus manos comenzaron a moverse por cuenta propia, sin darse cuenta, Marcus empezó a arañarse las palmas
Ellos no merecen ese poder. Tú has trabajado más. Tú has sufrido más. Tú... deberías ser más fuerte.
La voz ahora era constante, un murmullo interminable que llenaba su cabeza, Marcus apretó los dientes, sus uñas arañaban con fuerza sus manos, pequeñas gotas de sangre comenzaron a brotar de sus palmas.
"Cállate... cállate..." murmuró entre dientes.
Finalmente, el agotamiento pudo más que él, sus ojos se cerraron lentamente y su cuerpo se relajó, cayendo en un sueño profundo y perturbado, pero su boca no se detuvo. Su compañero de cuarto, un joven de cabello castaño llamado Thomas, se despertó necesitando ir al baño, al levantarse de su cama, escuchó algo extraño; un murmullo constante proveniente de la cama de Marcus.
Se acercó con cuidado frunciendo el ceño, Marcus estaba completamente dormido pero sus labios se movían sin cesar, pronunciando palabras en un idioma que nunca había escuchado antes, gutural y áspero, con sonidos que parecían raspar la garganta.
"Marcus... ¿estás bien?" susurró, pero no hubo respuesta.
Thomas notó entonces las manos de Marcus; estaban manchadas de sangre, con marcas profundas de uñas en las palmas, se quedó paralizado por un momento sin saber qué hacer, luego, con movimientos lentos, regresó a su cama sin ir al baño.
Se cubrió con las sábanas hasta la cabeza y cerró los ojos con fuerza, intentando ignorar el murmullo constante que seguía brotando de la boca de Marcus, esas palabras en un idioma imposible que hacían que su piel se erizara.
Esa noche, no pudo seguir durmiendo y en la oscuridad, bajo la luz de la luna, las heridas en las palmas de Marcus sangraban lentamente, formando pequeños charcos oscuros sobre las sábanas blancas.
“Iris ya se burló de ti… Y ahora… Azath te ha arrebatado todo”
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Editado: 15.02.2026