El amanecer apenas comenzaba a teñir de gris los ventanales del claustro cuando Azath subió las escaleras del ala residencial, cada músculo de su cuerpo protestaba en silencio; la sesión con Elizabeth había sido más exigente de lo que esperaba, no le había dado tregua, los conjuros fallidos, la energía drenada, las veces que el círculo ritual había contenido explosiones que de otra forma habrían reducido la cámara a escombros... “De nuevo” le repetía una y otra vez cuando algo fallaba o su control mermaba, incluso para alguien de su naturaleza, había un límite.
Ahora, mientras subía, el cansancio pesaba sobre él como un manto de plomo, sus pasos eran lentos, arrastrados y el uniforme que había estrenado ya olía a ceniza, a azufre, a esa energía oscura que se negaba a ser domesticada por completo.
Se detuvo un momento en el rellano del segundo piso, apoyando una mano en la pared de piedra, respiró profundo, tenía exactamente el tiempo justo para cambiarse antes de que Celestine abriera el aula.
Entonces la vio.
Iris estaba apoyada contra la pared con los brazos cruzados y una expresión que helaría la sangre de cualquier cadete, con el uniforme ya perfectamente puesto y el cabello rubio rizado recogido en una cola de caballo, sus ojos verdes lo encontraron antes de que él pudiera continuar su camino.
Azath se detuvo, analizando la situación durante un momento, no parecía un encuentro fortuito y era evidente que estaba esperando a alguien. Fue Iris quien rompió el silencio, su voz era fría, medida, pero con un filo que prometía cortar.
Iris: Llegas temprano — Dijo, sin moverse de su sitio — O tarde... Depende de cómo se mire.
Azath no respondió, se limitó a reanudar su ascenso, intentando pasar de largo, pero Iris se interpuso en su camino con un movimiento sutil, casi perezoso, pero lo suficientemente firme para dejar claro que no iba a dejarlo escapar tan fácilmente.
Iris: ¿Dónde estabas anoche? — Preguntó, esta vez sin rodeos.
Azath: No es asunto tuyo — Respondió con sequedad y sin mirarla intento seguir subiendo, pero Iris abrió los brazos impidiéndole seguir su camino.
Iris: No — Se cruzó de brazos — Pero sí hay algo extraño en que el nuevo cadete desaparezca toda la noche y regrese al amanecer oliendo a... — Hizo una pausa breve, calculada haciendo una mueca en su nariz — ... Oliendo a…
Azath: Si ni siquiera sabes a que huelo exactamente — La miró fijamente; su voz se volvió grave, cargada de molestia, pero el cansancio era evidente en cada palabra — Deja de imaginarte cosas y no me hagas perder mi tiempo.
Iris no respondió de inmediato, sus ojos se entrecerraron apenas, como si evaluara algo más allá de sus palabras, dio un paso más cerca, lo suficiente para invadir su espacio personal sin llegar a tocarlo.
Iris: No necesito saberlo con exactitud — Replicó con calma — Solo necesito saber que no es normal — Azath soltó un suspiro pesado, ladeando ligeramente la cabeza.
Azath: Niñita, nada aquí lo es.
Por un instante, el silencio se instaló entre ambos, denso, incómodo. Desde algún lugar del claustro llegaba el eco lejano de pasos y puertas abriéndose; el día comenzaba, indiferente a su tensión.
Iris: ¡¿NIÑITA?! — El estallido rompió el silencio como un chasquido seco, sus ojos verdes brillaron con una mezcla peligrosa de orgullo herido y furia contenida. Azath no se inmutó… Al menos no por fuera — Te voy a dejar esto claro, no confío en ti y no vuelvas a llamarme así.
Azath: Lo tendré en cuenta — Dejó escapar una leve risa nasal, corta, cansada — Ahora, si ya a terminaste, retírate que tenemos clases y creo que no quieres llegar tarde.
Dicho esto, rodeó a Iris con un movimiento brusco, rozando su hombro contra el de ella, y continuó subiendo las escaleras, no miró atrás.
Iris se quedó paralizada un momento, procesando lo que acababa de suceder, su pecho subía y bajaba con una respiración entrecortada y sus manos temblaban ligeramente, no de miedo, sino de una furia que no sabía cómo canalizar.
"Me llamó niñita" pensó, mientras observaba la espalda de Azath alejarse escaleras arriba. "Y ni siquiera lo negó. Solo... se fue."
Apretó los labios en una línea fina, dio media vuelta y continuó bajando las escaleras hacia el comedor, con pasos más rígidos de lo habitual.
#23414 en Novela romántica
#12729 en Fantasía
demonios ángeles fantasía, drama romance magia, historia guerras postapocalíptico
Editado: 06.04.2026