Nasham

Segunda parte – Capítulo XIV

El patio principal del claustro estaba casi vacío a esa hora, la mayoría de los cadetes había regresado a sus clases o dormitorios después del incidente, el murmullo que quedaba era discreto y se disipaba rápidamente entre los arcos de piedra. La fuente seguía su curso indiferente, su sonido constante era lo único que no había cambiado en la última hora.

Adam estaba a su lado, recostado contra la base de una columna, con los brazos cruzados y los ojos cerrados; no dormía, pero fingía.

Adam: Llevas así diez minutos sin decir nada. Empieza a ser incómodo.

Azath: Podrías irte.

Adam: Podría — Bostezó sin abrir los ojos — Pero entonces no tendría nada que contarle a Alma cuando llegue.

Azath no respondió, el rumor del agua pareció hacerse más intenso, como si la fuente hablara por él. Los pasos de Alma se escucharon antes de que apareciera por uno de los arcos del patio, caminaba con su ritmo habitual, tranquilo y directo.

Alma: ¿Siguen aquí?

Adam: Dónde si no — Abrió uno de sus ojos — Es un buen lugar para preocuparse.

Alma: No te preocupes Iris está bien — Dijo, antes de que Azath pudiera preguntar.

Azath: No era lo que intentaba lanzar — Respondió sin levantar la vista del agua.

Alma: Fue un accidente — Dijo ella, sentándose a su lado — La recuperación será larga, pero ella es muy fuerte.

Un silencio breve cayó entre los tres...

Azath: Necesito ir a verla — Levantó la vista de la fuente — Debo disculparme, explicarle...

Adam: Ahora no…

Azath: No es una pregunta.

Adam: Tampoco es una opción — Adam abrió los ojos y se sentó al otro lado de el — Iris necesita descansar, no un visitante que la haga enfadar más.

Alma: Escúchame — Lo interrumpió con amabilidad — Hoy fue la primera vez que alguien pudo hacerle daño, aunque haya sido un accidente — Hizo una pausa breve — Eso la perturbó más que la quemadura en sí, esta asustada y necesita espacio.

Azath lanzo un profundo suspiro apretando sus puños, sabía que ambos tenían la razón, pero se sentía intranquilo, aunque Iris lo había estado molestando desde que llego al Claustro la quemadura que le causo, aunque fuera un accidente ella no lo merecía. Adam miro a Alma y con un gesto sutil ambos entendieron lo que debían hacer para tranquilizar a su compañero, aunque pensaran que era mentira.

Alma: Te propongo algo… La próxima vez que Iris necesite ir a la enfermería, tú la llevas y te disculpas en ese momento.

Adam tosió discretamente para disimular una carcajada, Alma ni siquiera parpadeó, ambos sabían perfectamente que esa situación era prácticamente imposible. Azath noto en los gestos de ambos que ocultaban algo, sin embargo, sus fuerzas estaban agotadas y quería al menos descansar un poco antes del entrenamiento nocturno con Elizabeth.

Azath: No tengo fuerzas para discutir.

Adam: Esa es la primera frase sensata que dices en todo el día.

Alma: No tienes que resolverlo todo ahora — Se inclinó ligeramente hacia Azath — La “niñita” estará bien.

Azath: ¿Te lo conto?

Alma: Claro, mientras la llevaba a rastras a la enfermería discutimos un poco… Por el momento ve y descansa, ya veremos después que sucede.

Azath: Está bien… Pero no lo olviden — El silencio se instaló un momento, solo interrumpido por el agua de la fuente. Azath tenía la mirada perdida cuando habló de nuevo, casi como si la pregunta llevara rato esperando salir — Alma… ¿Iris tiene los Ojos de Ángel?

Alma lo miró con curiosidad tranquila, sin leer nada particular en la pregunta.

Alma: No — Respondió después de un momento — Lo que tiene Iris es distinto, es un Elemento Diferenciado, que le permite sentir variaciones en el poder de los demás, pequeñas alteraciones que pasan desapercibidas para el resto, cuando ella llego al claustro, noto instantáneamente mi mutación

Adam: ¿En serio? — Adam tosió, sorprendido — ¿Tu?

Alma: Soy una Berserker — Adam no podía apartar su mirada de ella — ¿Tan extraño es?

Adam: No, solo que... Nunca te vi... O sea, no pareces...

Alma: ¿Una loca furiosa? — Alma sonrió levemente — Esa es la gracia. Nadie lo espera hasta que ocurre.

Azath: ¿Qué es ser un Berserker?

Alma: Significa que puedo explotar mi elemento de una forma que va más allá de lo normal — Explicó, eligiendo las palabras con cuidado, ni dramática ni evasiva — Mi elemento es agua, en estado Berserker puedo generar algo comparable a un tsunami. Una fuerza completamente desproporcionada — Hizo una pausa breve — El problema es el costo. Después de ese estado el cuerpo queda completamente agotado y si no se tiene el control necesario... Puede ser peligroso.

Azath: ¿Lo tienes ahora? ¿El control?

Alma: Ahora sí — Respondió con una sonrisa pequeña y genuina — Pero no siempre fue así, necesite años de práctica de ayuda y mucha paciencia. No fue fácil, al principio perdía el control por cualquier cosa; un grito, un golpe, una mala palabra... Dejaba de ser yo.




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