—¿En serio, chicos...van a hacer esto? —Vahlefty nos dice consternada.
En ese instante, Zahir y yo, agachados mientras preparando los bultos de cuero con las provisiones, nos miramos a los ojos y sonreímos como dos niños traviesos. Al unísono, le respondemos:
— Sí...
Ella patea la tierra y maldice al mismo tiempo.
—Esta vez no los voy a apoyar y seguir como siempre... Esta vez los delataré...
Zahir la interrumpe.
—No creo que lo hagas. Sabes muy bien cuánto nos hemos preparado y cuánto hemos esperado este momento. Y si no lo hacemos de esta forma, jamás nos darán la oportunidad—Suspira—. ¿Sabes por qué? Porque yo, a pesar de ser hombre, no desciendo de familias con cazadores. Y Nassim, aunque sí descienda de una, es mujer... y en la historia de Zhephyris nunca ha habido una cazadora.
Vahlefty guarda silencio y no se atreve a replicar.
—Listo. Está todo guardado, así que escondámoslo en los arbustos de allá y regresemos al pueblo.
Zahir y yo nos ponemos de pie, sacudimos nuestra ropa y corremos abrazar a Vahlefty para tranquilizarla.
—Calma, Vahlefty—Reímos juntos—. Todo va a salir bien. Y si las cosas se complican allá, no dudaremos en escapar y regresar de inmediato.
Vahlefty nos corresponde el abrazo.
—Sí, pero sabes bien que es un misterio...—la voz de Vahlefty tembló, apenas un susurro—. Todos los que fallan la prueba regresan... rotos. Se convierten en los olvidados.
Zahir y yo guardamos silencio. Nadie quiere hablar de ellos. Ningún aspirante a cazador quiere imaginarse convertido en uno de ellos.
—No es solo que fracasen...es como si algo les arrancara los recuerdos, como si les robaran el alma. Olvidan quiénes son, quiénes eran sus familias. A veces, deambulan por el pueblo sin reconocer a nadie, como sombras vacías. Otros no recuerdan nada de la prueba, pero no dejan de gritar... aterrorizados por algo que solo ellos pueden ver—.Vahlefty respiró hondo, pero su voz se quebró.
—Solo les pasa a aquellos que, en la prueba final, son necios y no se retiran a pesar de que el viento los azota y les advierte que no son dignos. —puntualiza Zahir, y el rostro de nuestra amiga se ensombrece.
Maldito desgraciado, sin corazón. Tenía que decirle eso.
—Sí...no me tienen que recordar que mi padre fue un necio—sus ojos se llenaron de lágrimas—. Mi padre no ha salido de casa desde que falló. Aunque a veces nos recuerda, hay días en los que mi madre y yo somos completas extrañas para él. Es como si alguien le hubiese arrancado parte del alma.
Se limpió la cara con las manos, pero las lágrimas seguían cayendo.
—No quiero verlos así, chicos... No vayan.
El silencio pesó sobre nosotros como una sentencia.
—Además... aunque superen la prueba, aunque ganen el don, el consejo de ancianos no los reconocerá. Para ellos, los que desafían las reglas para aplicar son un peligro. Y los peligros...—trató de contener un sollozo—siempre son eliminados.
—Esos viejos decrépitos no harán nada —respondo con determinación—. Les quitaremos la máscara y tendrán que abrir las cacerías a las familias que no tienen cazadores en su linaje. También permitirán que las mujeres realicen las pruebas.
—Recuerdas muy bien los que nos dijo Blafsh—añade Zahir—, que las pruebas son por escalada. Mientras avanzas, la dificultad en el terreno aumenta. A todos los aspirantes se les da la oportunidad de retirarse antes de llegar a la última isla. Es allí donde la dificultad es mayor...y el riesgo de convertirse en los olvidados. Para nosotros sería fácil superarlas, nos dijo.
—Así es...—me acerco y sostengo la mano de Vahlefty—. Recuerda que nos entrenó uno de los cazadores que superó la prueba varias veces. y te repito: si las cosas van a mal, nos retiramos.
Vahlefty suelta mi mano y, con cara de fastidio, nos dice:
—Repasemos el plan y la ruta.
Zahir procede abrir el mapa que habíamos hecho con las indicaciones de Blafsh la última vez que nos vimos en la cacería del año pasado.
—Sabemos que los cazadores se reunirán en el centro para la apertura del aburrido discurso del anciano Soehf, como cada año, y recibir las oraciones y deseos de una buena caza por parte de las sacerdotisas del templo. Luego de esto, tomarán la ruta a que va hacia la costa Pav. Nosotros no estamos en el registro de cazadores por obvias razones, por ende, nos toca la ruta más jodida—nos señala Zahir en el mapa.
Todos suspiramos y nos quedamos observando el mapa, tratando idear la mejor forma de seguir la ruta sin quedar demasiado atrasados respecto al grupo de cazadores. Necesitábamos seguirlos de cerca y descubrir como adentrarnos en las islas, ya que su acceso era un secreto bajo juramento de confidencialidad entre quienes lograban clasificar para realizar la prueba. Aunque Blafsh nos reveló algunos detalles sobre los desafíos, jamás nos dijo la ruta exacta para cruzar a la isla luego de llegar a la costa de Pav y lanzarnos al mar.
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conflicto: tradicón vs liberta personal, nostagía y rebeldía, secretos y cazadores
Editado: 09.02.2026