Navis y el obelisco de oro (saga Navis 3)

Las coronas de laurel

El Coliseo era tres veces más grande que el auditorio normal donde jugaban siempre. Y es que la verdad se asemejaba a un Coliseo. Eso también significaba que la seguridad del lugar era extremadamente buena. Habían varios Liptor di Corps vigilando el lugar, y también estaban los cuerpos de rescate de las cinco ramas de la Brigada Corpus Concordia. Las paredes eran de hierro, combinado con plata y oro, y uno de los lugares de tracción más conocidos en ese sector 9. Y es que en el sector 9 vivía la alta burguesía. Los Yas, los Osha, los Flakes y otras familias habían estado viviendo por allí durante generaciones. En el caso del señor Niccals, no le agradaba ese lugar porque estaba en medio de toda la ciudad de Zenith, y era una de las razones que prefería mil veces vivir en el sector 1, donde la naturaleza del lago congelado y el bosque de Nefroria estaban al alcance. El señor Niccals llegó con sus hijos. El señor Branwen y Murdock los alcanzarían después. Se sentaron en sus lugares, en lo más alto del estadio para poder apreciar todo el juego. Kitty ordenaba a sus hermanos con la ayuda de Warren.

—Arthur, tú siéntate aquí —Kitty señaló un lugar.

—Kitty, ya no somos niños. Podemos escoger dónde sentarnos.

—Sin responder, Arthur. Siéntate.

Arthur se sentó en la silla. Meredith se sentó en otra.

—¿Y porqué ella sí?

—Porque ella no se mete en problemas como tú.

Caronte se sentó a un lado. Warren en otro lugar y Kitty a un costado. El señor Niccals se sentó detrás de ellos. Los señores Fiametta llegaron después, y al final, Crowe Branwen se reunió con ellos.

Como siempre, esa tarde el presentador fue el mismo gran Hery Burak. Su cabello había cambiado mucho y ahora se lo había dejado crecer un poco. Saludó a los espectadores y encendió el micrófono.

—¡Buenas tardes! ¡Bienvenidos a esta gran presentación del 43º año magno de vadoleto! ¡Cada cinco años nos alegra de ver reunidos a los colegios por medio de alianzas para competir! ¡Alianzas! ¡Lágrimas! ¡Sentimientos y pasión! ¡Todo esto en un solo día! ¿No les parece maravilloso? —el público gritó enloquecido—. ¡También opino lo mismo! ¡Es un honor escoger de nuevo a los primeros equipos en jugar! ¡Es hora! ¡Suban esa urna sagrada! —algunas veces Henry Burak exageraba todo, pero lo hacía de manera emocionante para que el público estuviera atento y feliz. Y vaya que daba buenos resultados.

Una urna surgió del suelo con cuatro cápsulas redondas que contenía el nombre de los equipos aliados. Primero salió el equipo de Sarobia y Jackerstorm “infinito desafío”, luego el de Fiordengles y Windfrost como los “Hachas de hielo”, luego los colegio Whitlacier y Snowfield “Dragones de la muerte” y eso dejaba a lo último Gwyntrhew y Hudneira, “Maestros del caos”.

Mientras tanto, en los vestidores, Navis y todo el equipo de los Dragones de la muerte se preparaban para la selección de los equipos que jugarían primero. Nadie sabía nada. Henry se había acomodado el uniforme y fue con los entrenadores, que escucharon los partidos anunciados.

—¿Y bien? ¿Con quién jugaremos primero?

—Con los colegios Gwyntrhew y Hudneira —contestó el entrenador Hoost mirando las tablas en el estadio.

 —Hudneira es muy tramposo, espero que Gwyntrhew no siga sus pasos, o estaremos en problemas si sus alianza está conformado por trampas —Henry estaba enfadado.

—Avísale al resto del equipo.

Henry obedeció. Los demás lo estaban esperando.

—¿Qué ocurre, capitán? —Linus Lottier preguntó al verlo todo decaído.

—Nos toca jugar contra Gwyntrhew y Hudneira. Primero jugarán los equipos de Sarobia y Windfrost contra Fiordengles y Jackerstorm.

Algunos ahogaron los gritos al escuchar los primeros nombres, menos Navis, Francis y Osha.

—Perdón pero, ¿eso tiene algo de malo? —dijo Francis.

—Tiene mucho de malo —contestó Sonya, la otra capitán—. Juegan demasiado sucio. Será mejor que no ocupen mucho el donum delante de ellos o se harán las víctimas.

—Primero les doy con mi escudo —Nabilia activó el suyo—. Vamos a ver si les quedan ganas de quejarse.

—Y no es todo —siguió Henry—. Harán lo posible para que nos descalifiquen. Así que si ven que uno de sus escuderos se dirigen a los anotadores y hurtadores, no duden en retroceder antes de que les rompan una pierna.

A algunos les hizo gracia su decisión. Pero Navis sabía que lo decía en serio. El entrenador Felynx los llevó a que vieran el primer partido. Los chicos se sentaron en la estadía que iban destinados a ellos. Las estadías eran una enorme habitación localizadas por debajo de las gradas y al nivel del campo de vaoldeto, con sillones cómodos para que el equipo completo se sentara a observar los encuentros, y contaba con una gran protección de cristal para que ningún accidente ocurriera. Sólo el Coliseo del sector 9 contaba con estadías. Y es que la verdad era agradable estar allí: había una mesa con bastante galones de agua, y algunas que otras golosinas para tener energías a la hora de jugar.

Cada aliado tenía su propia estadía en el Coliseo. El de los Dragones de la muerte estaba en medio de Jackerstome y Sarobia, a un lado del de Fiordengles y Windfrost. La estadía de Hudneria y Gwyntrhew estaba hasta lo último. Si Sarobia era conocido por sus jugadores rudos, Hudneira eran catalogados de lo peor. Navis fue por un vaso de agua a la mesa. Francis fue detrás de él.




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