Navis y el obelisco de oro (saga Navis 3)

Medievalia

¡ROOOOAAAAAAR!

Un bellator salió volando por los aires. El gargotz comenzó a rugir ferozmente en el estadio. Las personas silbaban y gritaban alrededor, presas de un frenesí enloquecedor. El bellator se levantó, pero el gargotz lo mandó a volar con un colazo directo en el pecho contra unas rocas, ya que era una arena rocosa y sin pocos lugares para esconderse. Una roca salió hacia el público, pero antes de llegar, rebotó contra un campo de fuerza invisible que mantenía a salvo a los espectadores. Navis se llevó un gran susto al ver que el bellator no se movía, pero al ver que movió su brazo para levantarse, dio un suspiro. El bellator se levantó cubierto de sangre y entonces clavó la espada en la garganta del gargotz cuando se acercó y lo tiró al suelo. El gargotz estaba muerto.

Sonaron los cuernos del triunfo.

La gente se levantó y aplaudió eufóricamente. El bellator hizo una ligera reverencia al público y caminó, cojeando de una pierna. En eso, un hombre apuesto y moreno, al que todos conocían como Benjamin Overwills, con un aire a Henry Burak, pero más amistoso y para nada sarcástico, con un gran vestido amarillo, encendió su micrófono y tomó la mano del bellator para alzarla delante de todos.

—¡Querido público! ¡Esa fue la presentación de nuestro bellator, Lorca Vineglass! ¿Cómo te sientes, querido?

—Más vivo que nunca —respondió Lorca Vineglass.

—Lo doy por seguro, ¿algún saludo para una persona especial?

—Sí, un saludo para mi esposo y los niños—contestó.

El público aplaudió enternecido.

—¡Que veloz! ¡Qué espíritu! ¡El tercer jugador de esta noche; Lorca Vineglass, Adharus!

Los Niccals estaban en lo alto de todo, observando con determinación el juego. Murdock era el más contento de todos. Su sueño de asistir a un duelo de medievalia se había cumplido. La arena se sumergió por debajo de la plataforma, y en su lugar, elevaron otra arena distinta. La nueva arena era más peligrosa que la anterior; estaba rodeada de riachuelos de lava y géiseres. Un verdadero infierno.

—¡Viste eso viejo! ¡Eso estuvo fabuloso!

—Sí, Murdock. Vi eso —dijo Crowe Branwen tratando de mantenerse alejado de la luz posible con su sombrero alado, ya que no le permitieron entrar con su sombrilla al macellum—. Pero no hagas tanto escándalo.

—Deja que el chico se divierta, Crowe —Fulvius estaba a su lado.

—Bueno.

—Crowe, Murdock está aquí para disfrutar, Fulvius tiene razón —dijo Sebastian.

—Por cierto Sebastian, ¿qué les dijeron en el pueblo sobre las ranas?

—No mucho, Virbia Blackwood estaba asqueada de ver a tanto animal putrefacto y con mordidas, cosa rara, dice que lo que está grabado en la roca no es sangre, así que no tiene relación con lo impreso en la roca, pero, las mordidas tienen un ADN distinto al de las alianzas.

—¿Qué? —dijo Granate—. ¿Entonces la persona es de otro planeta distinto?

—Así es, Granate. Alguien logró cruzar a Tilius, y sospechan que provino de la nave que Stella estaba rastreando.

Murdock se quedó pensativo al oír esa conversación. Mientras tanto, Navis y los demás estaban viendo el nuevo duelo. Un gargotz nuevo fue soltado a la arena y de una pequeña plataforma subterránea, salió una hermosa bellator al combate. Simone y Zephyr juraban haberla visto antes.

—¿Crees que sea ella? ¿La hija del señor Lawrence?

—Tienes razón, cariño mío —contestó Zephyr—. Es ella, y ha crecido bastante.

—¿Ustedes la conocen? —preguntó Mistral.

—Oh, claro que la conocemos. Es hija de un funcionario de Whenua que trabaja en la Unión de Borka —dijo Simone.

Vestía una gran armadura adornada de jade y piedras preciosas que le permitía mover su cuerpo con agilidad, y se había cortado el cabello para que no le estorbara en el duelo. Su falda tenía un gran tela de seda, con su espada a la cintura, y su escudo combinaba con su forma de vestir.

—¡Vaya! ¡Es muy bonita! —dijo Arthur.

—¿Cómo se llamará? —preguntó Murdock—. Deberían de mencionar sus nombres al principio, ¿por qué lo hacen a lo último?

—Porque si el bellator llegara a morir en el duelo, la gente no se va a encariñar mucho y así no le dará mucha importancia a la muerte, y los demás duelos que vayan después logren realizarse sin contratiempos, Murdock —contestó Crowe, quién había escuchado la pregunta del chico.

Murdock sólo hizo una expresión rara en la cara.

—Además, no creo que a los familiares les guste que sepan que su familiar murió delante de todos sin obtener ayuda —dijo al final Crowe Branwen.

—Que espectáculo.

—A mi amigo William le encanta mucho la medievalia. Lástima que se lo haya perdido.

Por otro lado, Navis se retiró del lugar porque necesitaba ir al sanitario.

—Luego regreso, me dicen qué ha pasado.

—Esta bien pero, ¿a dónde vas? —dijo Kitty.

—Por ahí.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.