Nayla, Amor, Magia y Aventura

Capítulo Cinco: Conectado con Todo

—Como ya te dije, el mana está conectado con todo, así que lo que usaras para derribar al Golem con un hechizo que mezcla magia física con el elemento fuego, se llama Puño Meteorito. 
—¿Quién les pone nombre? 
—No lo sé. Supongo que quien las inventa. Se usa hace miles de años, así que es difícil saber. Pero, para utilizar cualquier hechizo, primero tienes que despertar al mana en tu interior. 
—¿Y cómo hago eso? 
—Para un mago es más fácil de lo que parece, eres maga y la reencarnación de una maga poderosa, la que fue capaz de domar a Kira, estoy seguro que no será una dificultad. Lo primero que debes hacer es cerrar los ojos, y buscar al mana en tu interior. 

Ella arquea una ceja ante su petición, pero ya le demostró que era un mago con facultades, así que decide seguir sus instrucciones. Sus ojos se cierran, y como si realmente supiera lo que está haciendo, busca algo en su interior, algo que debía estar ahí, al alcance de su mano, pero que no logra encontrar. Entonces los minutos en silencio se vuelven más largos, pasando a ser incomodos. 

—Tranquila, respira profundo. —Dice su guardián, espero que eso ayude. 

Ella inhala por la nariz, y exhala por la boca, en repetidas ocasiones, pero le era inútil, cuanto más se esforzaba por buscar esa fuerza, llamada mana, más se desconcentraba, resolviendo en volver a abrir sus ojos. 

—Creo que no funcionó. 
—Está bien. No importa, veamos como va en la práctica. Para este hechizo es necesario que tomes distancia, y saltes, extendiendo un puñetazo hacia mi amigo el golem aquí presente, supongo que por eso se llama puño meteorito, porque el golpe es como un meteoro que cae del cielo. 
—¿Realmente quieres que lo haga? 
—Si, con tu fuerza no deberías tener problemas. 

Al no poder lograr algo, que por su condición de maga, tuvo que haber sido sencillo, siente inseguridad, pero su guardián se ve optimista, y no está dispuesta a frustrarse tan fácilmente, por lo que se ata el pelo y sigue sin dudar sus instrucciones. Toma distancia, salta, afirmando en su mano un fuerte puño y … pasa de largo al golem, cayendo contra algunos árboles. 

—Supongo que aun no controla su fuerza. —Dice Kyros para sus adentros, arrugando la cara, como una expresión de dolor— ¿Estás bien? 
—Si, no pasó nada —responde ella, sacudiéndose el polvo del suelo. 

Se posiciona y nuevamente vuelve a intentarlo. Sus pies despegan del suelo, con una fuerza y agilidad que cualquier atleta envidiaría, su mano se cierra, formando un poderoso puño que atormentaría incluso a tempestades, e impacta, como un astro, ante aquella criatura hecha de roca.  

—¡Si! —celebra Nayla. 
—Muy bien. Pero no usaste magia, lo derribaste solo con fuerza bruta. Vuelve a intentarlo. 
—¿Ayudará que diga el nombre del hechizo en cada intento? 
—Hazlo si quieres, aunque no es necesario, no es como si estuviéramos en una especie de anime o algo así. 

Kyros reanima a su golem, ella toma posición, y vuelve a intentarlo. Lo hace añicos, pero una vez más usando su fuerza bruta, sin conectar con el mana. Por lo que lo intenta de nuevo, y así se van las horas. Él nota que así como su piel le pelaba contra el impacto de las rocas, y así mismo sanaba, con mucha velocidad. 

—¿No quieres quitarte la ropa? —Pregunta Kyros. 
—¿Qué? —Lo mira sin entender. 
—Ah claro, sonó mejor en mi mente, quise decir si no quieres cambiarte de ropa, para no arruinar la que llevas puesta. 
—No es mala idea, pero no. —Mira sus rodillas, y nota que son visibles, la tela que debía cubrirlas yacía en hilachos. —De igual manera, siempre me gustaron los jeans rotos. 

El día transcurre, y Kyros pierda la cuenta de la cantidad de veces que tuvo que reanimar al golem, como de las veces que Nayla lo destruyó. Pero ella no se da por vencida, aunque el sudor baja por su frente, y el aliento cansado sale de sus labios, los que parecen resecos, sus músculos se ven tensos, las venas se marcan, decorando aquellos brazos de mujer, está cansada, pero nadie dijo que sería fácil. 

Sim embargo, el día se va, y la tarde que da pie a la noche se acerca, por lo que no podían permanecer en ese bosque por mucho tiempo más. 

—Nayla, lo has hecho muy bien. 
—No mientas. —Responde sosteniéndose de sus rodillas. 
—Hablo en serio, no importa que no hayas encontrado el mana, lo harás mañana, u otro día, ahora debemos ir a la ciudad, y buscar un lugar donde dormir. 
—Como quieras. —Responde estirando su espalda.  

Kyros, con solo un pensamiento, hace que el golem se desarme y sean solo simples rocas, como en un principio. Toma sus bolsos y observa como la ropa de Nayla quedó maltratada a consecuencia del entrenamiento, y de su brutalidad. 

—Te dije que te cambiaras de ropa. 
—No molestes. 
—Apuesto que es la primera vez que un hombre te pide que te quites la ropa. 

Ante sus palabras, sus mejillas se ruborizan, y una risa nerviosa aparece en su cara. 

—Cállate. —Dice avergonzada, dándole un pequeño empujón, claro que con su fuerza termina tirando a Kyros, sin querer, contra un árbol.— Arriba princesa, no que eres muy hombre —menciona burlesca, al ver que su guardián se encuentra bien, y con una sonrisa lo ayuda a levantarse.  
 




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