Nefi

V

Zenhya Zubieta apenas podía procesar lo que acababa de presenciar. Sentada en la pequeña y acogedora cafetería "The Walnut Brew", con un latte ya tibio en una mano y un tenedor a medio camino hacia su boca, su mente no podía apartarse de las imágenes que había visto en la pantalla de su teléfono. La esfera de acero, el gas invisible y las palabras de Thomas Renwick resonaban una y otra vez en su cabeza: “En menos de 72 horas, la selección natural habrá hecho su trabajo”.

Su otra mano, temblorosa, se dirigió instintivamente a cubrir su boca. Un sentimiento de incredulidad y horror se apoderó de su pecho, como si de repente el aire en la cafetería hubiera sido reemplazado por una atmósfera opresiva. Apenas se dio cuenta de que el video había finalizado con una última y caótica escena: Thomas Renwick siendo escoltado por agentes de seguridad, esposado, mientras su rostro mantenía la misma calma perturbadora que había exhibido durante toda la conferencia. El hombre que había declarado el fin de una era.

Zenhya se recostó en su silla, soltando el tenedor sobre el plato donde descansaba la torta de chocolate y fresas que ya no podía disfrutar. Los murmullos a su alrededor, las risas de los demás clientes, las conversaciones despreocupadas... todo se volvió distante, irrelevante.

¿Cómo pudo llegar a este punto?, se preguntaba. A lo largo de su carrera como bióloga, había enfrentado dilemas éticos complejos, pero nada, absolutamente nada, podía compararse con lo que acababa de ver. Renwick había ejecutado un plan a escala global, una reingeniería genética forzada que amenazaba con exterminar a millones de personas en cuestión de horas.

El sonido de la puerta de la cafetería abriéndose la sacó de su ensimismamiento. Un hombre entró y se unió a la fila para pedir su café, ajeno al torbellino de emociones que Zenhya experimentaba en ese momento. Ella, sin embargo, se sentía atrapada, como si el mundo exterior ya no pudiera ofrecerle la misma seguridad.

Tomó su teléfono, reabriendo la página de YouTube, buscando alguna actualización, un nuevo video, alguna noticia de último momento. Pero solo encontraba el mismo video: "Conferencia sobre genética en la ONU - EN VIVO". Se lo volvió a pensar: ¿Debería compartir esto?.

De repente, sintió la urgencia de hacer algo, de actuar. Como científica, sabía que el conocimiento era poder, pero este poder estaba ahora en manos de alguien que no tenía reparos en usarlo de manera destructiva.

El arresto de Thomas Renwick, pensó, no es el final. Él había dicho claramente que todas las esferas Nefi ya estaban activadas. América, Asia, Europa, África, Oceanía. El cambio había comenzado, y aunque Thomas estuviera tras las rejas, el daño podría ser irreversible.

Zenhya dejó su café a un lado y se levantó rápidamente. Su mente estaba en mil lugares a la vez, pero había una certeza en su interior: no podía quedarse allí. Tenía que contactar a alguien, a las autoridades científicas, a la comunidad internacional, a sus colegas. Este no era solo un golpe a la ética, sino una amenaza real para la humanidad.

Zenhya salió de la cafetería como un torbellino, el aire fresco de la calle golpeando su rostro mientras se alejaba de "The Walnut Brew" con pasos rápidos y decididos. Su corazón palpitaba con fuerza en su pecho. El arresto de Thomas Renwick había sido un momento de alivio pasajero, pero la gravedad de lo que acababa de presenciar la consumía por dentro. Sabía que detener a Renwick no significaba detener el alcance de lo que había puesto en marcha.

Con el teléfono aún en su mano, su primer impulso fue contactar a sus colegas del Instituto de Genética Aplicada. Allí, había trabajado con algunos de los mejores científicos en su campo, muchos de los cuales compartían su preocupación por los dilemas éticos en el uso de la genética. Sabía que ellos podían ofrecer una red de apoyo, pero... ¿sería suficiente?

Mientras caminaba, casi atropellada por el tráfico de la ciudad, una idea la golpeó como un relámpago: la clave no está en el arresto de Renwick, sino en las esferas. Las imágenes de las pantallas mostrando los cinco continentes se repetían en su mente. América, Asia, Europa, África, Oceanía. Nefi.

Renwick había mencionado un nombre: Nephilim. ¿Qué significaba? Zenhya no era experta en mitología, pero la palabra resonaba como algo antiguo, algo más allá de la ciencia moderna. Los nefilim, gigantes de la antigüedad... ¿qué relación tenían con este proyecto genético?

De repente, su teléfono vibró. Una notificación. Miró la pantalla y su corazón dio un vuelco. Era un mensaje de alerta de las Naciones Unidas. La organización estaba emitiendo un comunicado oficial: "Se ha activado un estado de emergencia sanitaria global. Las esferas identificadas en diferentes partes del mundo contienen un gas potencialmente letal. Se insta a la población a evitar áreas afectadas".

Zenhya sintió que el mundo se cerraba a su alrededor. El gas... Ese gas invisible y mortal. Thomas había explicado con una frialdad desconcertante cómo actuaba, eliminando a aquellos que no pudieran adaptarse al cambio genético. Las plantas en el video, marchitándose y floreciendo, eran una premonición de lo que vendría.

—No puede ser... —murmuró para sí misma.

Casi sin darse cuenta, sus pies la llevaron hacia una plaza cercana, llena de personas que disfrutaban despreocupadamente de la tarde. ¿Cuántas de esas personas estarían en peligro y ni siquiera lo sabrían hasta que fuera demasiado tarde?



#628 en Thriller
#234 en Suspenso

En el texto hay: eugenesia, conspiracion, mormon

Editado: 04.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.