Para encontrar a los brujos, la pareja tuvo que adentrarse en valles olvidados, donde la realidad se doblaba ante conjuros antiguos. La comunidad de brujos vivía apartada, protegiendo conocimientos que podían ser usados tanto para sanar como para destruir. Al llegar, fueron recibidos con desconfianza; los brujos juzgaban a cada ser por su aura y su destino.
—Vuestra historia está llena de sangre y de luz forzada —les dijo la Gran Maestra de aquel círculo, una mujer de apariencia frágil pero con una mirada que lo veía todo—. Pero también hay verdad en vuestros corazones. Buscáis evitar un desastre mayor.
Nahiad pensó en su hermano, en la locura que lo consumía, y habló con transparencia:
—Mi hermano cree que la fuerza es la única salvación. Pero ha perdido lo único que lo mantenía humano. Necesitamos vuestra sabiduría mágica no solo para combatir, sino para intentar abrirle los ojos antes de que sea demasiado tarde.
Janu añadió:
—Los brujos conocen el equilibrio. Entienden que ni la sombra sin control ni la luz sin compasión pueden gobernar. Necesitamos vuestra magia para contrarrestar los experimentos y defendernos de la hechicería oscura que usan demonios como Carla.
La Maestra asintió lentamente.
—Os ayudaremos —decidió—. Pero sabed esto: la magia tiene un precio. Y en esta guerra, cada uno pagará el suyo con su propia esencia.
Así, los brujos se unieron a la alianza, aportando runas, hechizos de protección y visiones del futuro que revelaban caminos sombríos pero posibles.
Mientras tanto, en la ciudadela subterránea de Dominic, la soledad y el dolor habían hecho mella en su cordura. Veía a su alrededor las sombras de quienes le obedecían por miedo o lealtad ciega, pero no encontraba consuelo. La imagen de Kataleya y la promesa de su hijo lo empujaban a acelerar sus planes. Los secuestros continuaban, y los humanos eran sometidos a procesos crueles en un intento fallido de crear esos guerreros sin sangre que imaginaba.
Nahiad sintió la angustia de su hermano como una herida propia.
—Tenemos que intentar hablar con él una vez más —dijo ella, con voz temblorosa pero decidida—. Antes de que estalle todo... tengo que intentar que entienda.
Janu la miró con amor y preocupación. Sabía que era peligroso, pero entendía que ella necesitaba intentarlo.
—Iré contigo —prometió—. No te dejaré sola ante su furia.
Se prepararon entonces para regresar al corazón de las sombras, armados no solo con la fuerza de la alianza que habían forjado, sino con la esperanza última de que la razón y el afecto familiar pudieran aún romper el muro de odio que se había levantado.
#10891 en Fantasía
#3460 en Personajes sobrenaturales
vampiros brujas hombres lobo, hadas y brujas, vampiros brujas
Editado: 28.08.2026