Capítulo 5:"Variables Bajo Presión"
Las puertas del cubo blanco se cerraron detrás de ellos con un susurro casi imperceptible, como si el espacio mismo se negara a reconocer que había contenido algo tan humano como una conversación. El pasillo al que fueron conducidos era largo, impecablemente iluminado, con paneles translúcidos que dejaban ver sombras de cables y conductos moviéndose bajo la superficie, como si el edificio tuviera un sistema nervioso propio. No había guardias visibles. No eran necesarios. Helix Dominion no necesitaba armas cuando poseía control absoluto del entorno. Caminaban en fila, separados por una distancia calculada. No era casualidad que Mashly y Crimsno quedaran uno al lado del otro, ni que Ashley y Chosome avanzaran sincronizados unos pasos detrás. Ilya y Kael cerraban la línea. Las cámaras incrustadas en el techo registraban ángulos imposibles; sensores invisibles captaban variaciones mínimas en la presión de sus pasos, en el ritmo cardíaco, en la dilatación pupilar. El cubo había sido la antesala. Esto era la transición. Nadie habló durante los primeros metros. El silencio ahora era distinto: más denso, más consciente.
Mashly fue quien lo rompió, apenas inclinándose hacia Crimsno sin dejar de caminar.
—Sigues pensando en lo que dijiste.
No era una pregunta.
Crimsno no lo miró. Sus ojos recorrían el suelo brillante como si buscara grietas inexistentes.
—Helix lo grabó todo.
—Helix siempre graba todo.
—No entiendes —susurró Crimsno—. Las palabras no desaparecen aquí. Se convierten en datos. Y los datos se usan.
Mashly soltó una exhalación leve, mitad risa, mitad resignación.
—Entonces que usen lo que quieran. No voy a fingir que no me importas solo porque ellos lo midan.
Crimsno finalmente lo miró. Había algo frágil en esa mirada, algo que contrastaba con el brillo casi desafiante de los ojos azules frente a él.
—Eso es lo que me asusta.
Más adelante, Ashley escuchaba sin voltear. Su mente organizaba la escena como si fuera un tablero estratégico. Las emociones ajenas eran piezas en movimiento.
Chosome habló sin bajar la voz, sabiendo perfectamente que todo quedaba registrado.
—El miedo no es el problema. El problema es permitir que te gobierne.
Ashley respondió con calma.
—El miedo es útil. Indica dónde duele más la pérdida.
—La pérdida solo afecta si hay apego.
—El apego es inevitable —replicó ella—. La cuestión es cómo lo administras.
Ilya, al final del grupo, sentía el eco de las palabras del cubo aún vibrando en su pecho. Kael caminaba a su lado, demasiado cerca para ser casual, demasiado lejos para ser consuelo.
—¿Crees que la siguiente evaluación sea física? —preguntó Ilya en voz baja.
—No inmediatamente —respondió Kael—. Primero aumentan la presión psicológica. Si nos desestabilizan ahora, la ronda será más impredecible.
Kael tardó un segundo en contestar.
—¿Y eso es bueno o malo?
—Depende de quién pierda el control primero.
El pasillo desembocó en una sala circular. El techo era más alto, y en el centro se elevaba una plataforma negra rodeada por un anillo luminoso. En las paredes, pantallas verticales mostraban líneas de código, gráficos de actividad cerebral y proyecciones estadísticas en tiempo real. Sus nombres aparecían junto a porcentajes cambiantes, indicadores de compatibilidad, niveles de estrés y probabilidad de traición. Crimsno se detuvo involuntariamente al ver su nombre junto al de Mashly, acompañado por una cifra destacada en rojo: 87% de afectación emocional mutua.
Mashly lo vio también.
—Vaya —murmuró—. Al menos somos consistentes.
Crimsno sintió que el aire se volvía más pesado.
—Nos están empujando.
—Siempre lo hacen —dijo Mashly—. La diferencia es si empujan hacia donde ellos quieren.
Una voz descendió desde el techo, limpia, modulada, inhumana.
—Participantes, han sido trasladados a la Cámara de Evaluación Intermedia. Los datos recopilados en el Cubo Blanco han generado resultados relevantes. Se procederá a una simulación de estrés compartido
La plataforma central se iluminó.
—Cada pareja será expuesta a un escenario proyectado que pondrá a prueba su toma de decisiones bajo presión emocional. No habrá daño físico real en esta fase. Solo decisiones.
Ashley cruzó los brazos.
—“Solo decisiones” —repitió con ironía mínima.
Chosome observaba las pantallas con interés calculado.
—Quieren observar quién protege, quién sacrifica y quién manipula.
—Quieren ver quién elige primero —corrigió Ashley.
Ilya sintió que su nombre parpadeaba en una de las pantallas. Kael también lo notó.
Mashly dio un paso adelante antes de que indicaran el orden.
—¿Quién va primero? ¿O eso también ya lo decidieron por nosotros?
La voz respondió sin variación.
—El orden ha sido determinado por niveles de inestabilidad emocional detectados.
Una pausa.
—Mashly y Crimsno.
El silencio que siguió fue distinto al del cubo. Este no era expectante; era afilado.
Crimsno tragó saliva.
—Sabía que…
Mashly giró hacia él, más serio de lo habitual.
—Mírame
Crimsno obedeció.
—No importa lo que proyecten —continuó Mashly—. No es real.
—Pero lo que decidamos sí lo será.
Mashly no sonrió esta vez.
—Entonces decidamos algo que no esperen.
Ashley observaba con atención clínica. Chosome parecía genuinamente curioso.
Ilya sintió una punzada en el pecho que no le pertenecía del todo. Kael la sintió también, como si las emociones en esa sala fueran contagiosas.
La plataforma central emitió un pulso de luz. Un campo transparente se elevó alrededor de Mashly y Crimsno cuando ambos subieron. Las pantallas cambiaron, mostrando una cuenta regresiva.
La voz habló por última vez antes de iniciar la simulación.
—Recuerden: Helix Dominion no obliga a nadie a elegir. Solo ofrece las condiciones.