Capítulo 6:"Simulación de Ruptura"
La luz no cayó sobre ellos como un foco, sino como una inmersión. Mashly y Crimsno no sintieron calor ni presión, pero el espacio cambió de densidad, como si el aire hubiera sido reemplazado por una sustancia más espesa. Desde afuera, para Ashley, Chosome, Ilya y Kael, la plataforma parecía envuelta en un domo translúcido lleno de partículas brillantes suspendidas. Desde dentro, el mundo dejó de ser la Cámara de Evaluación Intermedia. El suelo blanco desapareció. Ahora estaban de pie en un corredor largo, oscuro, iluminado por luces rojas intermitentes. No era idéntico a ningún lugar que hubieran visto antes, pero tenía elementos reconocibles: puertas metálicas, paneles de advertencia, el símbolo de Helix Dominion proyectado al fondo como si marcara una salida. El aire ya no olía a desinfección; olía a humo.
Una alarma comenzó a sonar.
Crimsno se llevó la mano al pecho.
—No es real —murmuró, casi como un mantra—. No es real.
Mashly giró sobre sí mismo, evaluando el entorno con rapidez.
—Simulación de emergencia —dijo—. Quieren acelerar nuestras decisiones.
Una de las puertas laterales se abrió con violencia mecánica. De ella emergió una figura humana, tambaleante, cubierta de manchas oscuras que imitaban sangre. Sus ojos estaban desenfocados.
Una voz artificial resonó desde todas partes y desde ninguna.
—Escenario uno. Incendio estructural. Recursos limitados. Solo uno puede abrir la salida principal. El otro debe contener la amenaza.
El pasillo vibró.
Crimsno retrocedió un paso.
—Esto es una metáfora —susurró—. Siempre es una metáfora.
La figura avanzó hacia ellos con movimientos erráticos. No era un monstruo; era una persona. Al menos eso parecía.
Mashly apretó los dientes.
—No te acerques demasiado. No sabemos qué activa el sistema.
Desde el exterior, Ashley observaba los datos fluyendo por las pantallas. Las gráficas de actividad cerebral de ambos estaban disparadas. El porcentaje de afectación emocional parpadeaba en rojo.
Chosome cruzó los brazos.
—Interesante. No los separaron físicamente. Los colocaron en el mismo espacio de peligro.
—Buscan cooperación forzada —respondió Ashley—. O sacrificio voluntario.
Ilya miraba sin pestañear. Kael, a su lado, analizaba en silencio.
Dentro de la simulación, la alarma aumentó de intensidad. Otra figura apareció al fondo del corredor.
La voz volvió a hablar.
—Solo uno puede alcanzar el panel de apertura. Tiempo restante: noventa segundos.
Crimsno sintió que la respiración se le desordenaba
—Nos están obligando a dividirnos.
Mashly se acercó a él, lo suficiente para que sus hombros casi se tocaran.
—Escúchame. Si corremos juntos, perdemos tiempo.
—Si nos separamos, perdemos control.
—Crimsno
El uso completo de su nombre lo hizo levantar la vista.
La palabra quedó suspendida entre ellos, pesada, más peligrosa que cualquier alarma.
—Confía en mí.
—Eso es lo que quieren medir —susurró Crimsno—. Si confío.
La primera figura se abalanzó. Mashly reaccionó por instinto, empujando a Crimsno hacia un lado mientras bloqueaba el avance con el brazo. No hubo dolor real, pero la sensación estaba diseñada para ser creíble.
Ochenta segundos.
—Ve al panel —ordenó Mashly.
—No.
—¡Ve!
Crimsno negó con la cabeza.
—Si lo hago, te dejo solo.
—Ese es el punto.
La segunda figura se acercaba por el extremo opuesto.
Setenta segundos.
Desde la sala exterior, el ritmo cardíaco de ambos se elevaba en las pantallas. El sistema proyectaba probabilidades: 62% de sacrificio unilateral. 31% de intento de cooperación fallida. 7% de resultado impredecible.
Chosome observó los números con interés.
—Si él corre, confirma el patrón protector.
Ashley no apartaba la mirada.
—Si se queda, confirman la codependencia.
Dentro del corredor, Mashly sujetó a Crimsno por los hombros
—No me mires como si ya estuviera muerto.
—No hables así.
—Entonces actúa.
Sesenta segundos.
Crimsno cerró los ojos un instante. El humo artificial se espesaba. El sonido de la alarma perforaba los pensamientos.
—Si corro —dijo finalmente—, no es para dejarte. Es para que salgamos los dos.
—Eso suena mejor.
Crimsno corrió.
Las figuras intentaron interceptarlo, pero Mashly se movió con rapidez inesperada, interponiéndose, empujando, bloqueando trayectorias. No era violencia real, pero el sistema respondía como si lo fuera.
Cuarenta segundos.
Crimsno alcanzó el panel al final del corredor. Sus manos temblaban mientras leía las instrucciones proyectadas.
—Requiere confirmación biométrica doble —gritó—. Necesita tu huella también.
Mashly soltó una risa breve, incrédula.
—Claro que sí.
Treinta segundos.
Las figuras ahora eran tres.
Desde afuera, las gráficas cambiaron. La probabilidad impredecible aumentó al 19%.
Ashley frunció el ceño.
—No estaba previsto que el panel requiriera cooperación final.
Chosome inclinó ligeramente la cabeza.
—Tal vez el sistema quiere comprobar si la confianza es recíproca.
Veinte segundos.
Mashly logró zafarse y corrió hacia el panel. Crimsno extendió la mano hacia él.
—Rápido.
Diez segundos.
Ambos colocaron la palma sobre la superficie luminosa al mismo tiempo.
La alarma se detuvo.
El humo desapareció.
El corredor se desintegró en fragmentos de luz.
La plataforma volvió a ser visible desde la sala circular. El domo translúcido descendió lentamente.
La plataforma volvió a ser visible desde la sala circular. El domo translúcido descendió lentamente
Mashly y Crimsno estaban de pie, respirando con dificultad, pero ilesos.
Las pantallas mostraban nuevos datos. Resultado: cooperación bajo presión extrema. Nivel de apego reforzado. Riesgo futuro elevado.