Capitulo 9:"Silencios Privados"
Después de que las pantallas se apagaran y el archivo “Origen de Vínculo – Caso M/C” desapareciera en la base de datos de Helix Dominion, no hubo palabras ceremoniales ni discursos. Solo una instrucción breve y fría.
—Participantes, regresen a sus habitaciones. La siguiente evaluación iniciará en veinte minutos.
Los pasillos volvieron a tragárselos. Las habitaciones no eran dormitorios; eran módulos individuales, blancos, con una cama empotrada en la pared, un lavabo sin espejo y una pantalla que nunca se apagaba del todo. No había ventanas reales, solo proyecciones suaves de cielos artificiales que cambiaban según el horario programado. No existía la noche, solo una simulación de ella. Mashly entró en su módulo sin mirar atrás. La puerta se cerró con un sonido suave, hermético. Durante un segundo, el silencio fue absoluto. Luego dejó caer el cuerpo contra la pared, El recuerdo del teatro todavía vibraba en su mente como una cuerda tensa. El violín. El escenario. La mano de Crimsno.
Se llevó la mano al pecho, justo donde antes había apoyado el instrumento.
—Nos eligieron desde entonces… —murmuró para sí.
La pantalla frente a él mostró un gráfico en tiempo real de su actividad cerebral. No había privacidad, solo la ilusión de ella. En el módulo contiguo, Crimsno estaba sentado en el borde de la cama, las manos apoyadas sobre las rodillas exactamente como solía hacerlo en el auditorio vacío del conservatorio. Respiraba contando números, intentando recuperar el control.
Uno.
Dos.
Tres.
La voz de Helix no hablaba, pero su presencia se sentía en cada rincón.
—No fue casualidad —susurró Crimsno—. Nunca lo fue.
En otra sección del complejo, Ashley permanecía de pie frente a la pared luminosa de su habitación. No se sentó. No mostró ansiedad visible. Analizaba.
Había visto los porcentajes.
Había visto cómo el sistema reaccionaba cuando la cooperación superaba la predicción.
—Si el apego incrementa el valor del enfrentamiento —murmuró—, entonces la clave es regularlo, no eliminarlo.
La puerta de su módulo se abrió sin aviso.
Chosome entró.
No era habitual que permitieran interacción previa a una ronda, lo que significaba que aquello también era parte del experimento. Chosome cerró la puerta detrás de él y la miró con una media sonrisa perfectamente medida.
—Supongo que quieren observar nuestra preparación conjunta.
Ashley no se movió.
—Quieren medir si nos influimos.
—¿Y lo hacemos?
Ashley giró el rostro apenas.
—Todos influyen en todos. La diferencia es quién lo admite.
Chosome avanzó un paso.
—No somos como ellos —dijo, refiriéndose implícitamente a Mashly y Crimsno—. No necesitamos promesas para funcionar.
Ashley sostuvo su mirada.
—No confundas control con ausencia de sentimiento.
Chosome no perdió la compostura.
—El sentimiento es una herramienta. Nada más.
Un pulso de luz recorrió la pared.
—Ashley y Chosome —anunció la voz de Helix—. Traslado a plataforma.
Las puertas de ambos módulos se abrieron simultáneamente, revelando el corredor blanco que conducía a la Cámara de Evaluación.
Mashly, desde su habitación, escuchó el eco distante del mecanismo. Crimsno también. Ninguno podía ver lo que ocurriría, pero ambos sabían quiénes habían sido llamados. La sala circular los recibió con la misma plataforma negra en el centro. Ilya y Kael ya estaban allí, observando en silencio. Mashly y Crimsno llegaron segundos después, ubicándose en el perímetro. Ashley y Chosome subieron a la plataforma sin mirarse. El domo translúcido descendió. Las pantallas cambiaron.
—Escenario dos —anunció la voz—. Competencia directa. Recursos escasos. Solo uno acumulará los puntos necesarios para avanzar.
El entorno se transformó.
Desde afuera, parecía una distorsión de luz. Desde dentro, Ashley y Chosome aparecieron en una estructura amplia, parecida a un edificio en ruinas, con múltiples niveles y pasarelas suspendidas. No había figuras erráticas esta vez. No había humo. Solo ellos. Y contadores digitales flotando sobre sus cabezas, marcando cero.
—Objetivo —continuó la voz—. Neutralizar objetivos móviles para obtener puntos. El participante con mayor puntuación al finalizar el tiempo será declarado ganador de la ronda.
Figuras comenzaron a emerger desde distintos niveles. Siluetas humanoides, veloces, diseñadas para esquivar y contraatacar.
Chosome observó el escenario con interés casi elegante.
—Esto es más honesto.
Ashley ya se estaba moviendo.
No habló.
Subió por la primera pasarela con precisión calculada, anticipando trayectorias. Sus movimientos eran eficientes, sin desperdicio de energía. La primera silueta cayó en segundos.
Un punto.
Chosome no se apresuró. Estudió los patrones de aparición. Identificó zonas de mayor probabilidad. Luego avanzó con una gracia que parecía coreografía.
Un punto para él.
Desde el exterior, los números comenzaron a subir.
Mashly cruzó los brazos.
—No cooperan —murmuró.
—No lo necesitan —respondió Kael.
Crimsno observaba en silencio, notando algo distinto.
Ashley no miraba a Chosome.
Chosome sí la miraba a ella.
Cinco puntos.
Seis.
Siete.
El tiempo descendía.
Chosome lo vio.
Las siluetas comenzaron a aparecer más rápido, más agresivas. Una de ellas alcanzó a Ashley en el brazo; la simulación proyectó una herida luminosa que redujo temporalmente su velocidad. Podía aprovechar la desventaja. Podía adelantarse fácilmente. En lugar de eso, desvió su trayectoria para interceptar la siguiente silueta que se dirigía hacia ella.
—No necesito ayuda —dijo Ashley, sin mirarlo.
—No es ayuda —respondió él mientras neutralizaba el objetivo—. Es estrategia. Si caes demasiado pronto, el juego pierde interés.