Neuro Rival

NEURO//RIVAL

Capítulo 10:"La semilla del progreso"

La sala del Consejo no tenía ventanas porque el exterior era irrelevante cuando se discutía el destino de los componentes. La arquitectura blanca se elevaba en líneas geométricas perfectas, sin sombras marcadas, sin imperfecciones visibles. En el centro, una mesa circular de superficie luminosa proyectaba datos flotantes en silencio: gráficos de estabilidad emocional, curvas de obediencia, porcentajes de apego residual. Sobre la pared principal, el símbolo de Madersom se mantenía suspendido en una proyección constante, no como divinidad sino como origen doctrinal, como recordatorio de que el sentimiento debía ser entendido para ser dominado. Helix Dominion permanecía de pie. No necesitaba alzar la voz para que el espacio le perteneciera.

—Treinta y ocho memorias eliminadas —dijo con serenidad impecable—. Treinta y ocho intentos de apego neutralizados. Y sin embargo… el patrón persiste.

Las cifras cambiaron sobre la mesa.

En otro lugar del complejo, en una habitación de paredes grises y luz tenue, Mashly estaba sentado en el borde de la cama, girando entre sus dedos una cuerda invisible como si aún sostuviera un arco de violín. Crimsno estaba frente a él, las manos juntas, los hombros apenas encogidos.

—Siempre fruncías el ceño cuando me equivocabas en una nota —dijo Mashly con una sonrisa ladeada—. Pensé que odiabas la música.

Crimsno negó suavemente.

—N-no… yo… solo… me preocupaba que te sintieras mal…

La proyección en la sala del Consejo mostró ahora los porcentajes de rendimiento de las parejas actuales. Helix deslizó un dedo sobre la superficie luminosa y los nombres aparecieron alineados con precisión quirúrgica.

—El borrado cognitivo ya no es suficiente —continuó—. La memoria es amputada, pero la inclinación emocional se reconstruye. El apego encuentra nuevas rutas.

El Jefe Draco apoyó ambas manos sobre la mesa.

—Eso es parte del proceso —respondió con tensión contenida—. Madersom enseñó que el sentimiento debe medirse, no erradicarse con brutalidad.

Helix inclinó apenas la cabeza.

—¿Brutalidad? No he mencionado brutalidad.

En la habitación, Mashly inclinó el torso hacia adelante.

—¿Y cuando me esperabas afuera del teatro? —preguntó con brillo travieso en los ojos—. Siempre estabas en la tercera fila lateral. Creías que no te veía.

Crimsno bajó la mirada, avergonzado.

—S-solo quería asegurarme de que no te pusieras nervioso…

—Yo nunca me pongo nervioso.

—Sí lo hacías… tus manos temblaban antes de empezar.

En la sala del Consejo, el silencio se hizo más denso. Helix caminó alrededor de la mesa con pasos medidos.

—Hemos observado algo interesante —dijo—. Cuando el puntaje aumenta, la competitividad desplaza parcialmente al apego. El deseo de superar al contrincante debilita la protección mutua.

El Jefe Arken frunció el ceño.

—Eso es el objetivo de la ronda.

—No —corrigió Helix con suavidad—. El objetivo es medir supremacía emocional. Pero estamos midiendo resistencia, no culminación.

La palabra quedó suspendida.

Culminación.

En otro sector del complejo, Ashley estaba de pie frente al espejo metálico de su habitación, ajustando el cuello de su uniforme con precisión milimétrica. Chosome observaba desde la puerta, impecable incluso en el traje reglamentario.

—No permitiré errores en la próxima ronda —dijo Ashley con firmeza.

Chosome sonrió con elegancia estudiada.

—No cometerás ninguno.

De vuelta en la sala blanca, el Jefe Draco golpeó suavemente la mesa.

—Sea directo, Helix.

Helix apoyó ambas manos sobre la superficie luminosa.

—El experimento se ha vuelto predecible. El borrado de memoria ya no produce variaciones significativas. Los sujetos sufren, sí. Pero sobreviven. Se adaptan. Vuelven a generar lazos.

Las gráficas mostraron curvas que descendían y luego volvían a elevarse.

—Madersom escribió que el sentimiento es persistente —dijo el Jefe Arken.

—Precisamente —respondió Helix—. Y lo persistente debe enfrentarse con una fase irreversible.

En la habitación, Mashly dejó caer la mano imaginaria del arco.

—¿Pensaste alguna vez en decirme algo?

Crimsno levantó la mirada, confundido.

—¿D-decirte qué?

Mashly sonrió apenas.

—Nada… olvídalo.

En la sala del Consejo, el aire pareció comprimirse.

—Propongo —dijo Helix sin alterar el tono— que en la ronda final, el sujeto con mayor puntuación ejecute la culminación del proceso.

El silencio fue inmediato.

—¿Ejecute? —repitió Draco.

—Una acción definitiva —explicó Helix—. No como castigo. Como validación del sistema. La supremacía emocional no puede quedar en teoría.

El Jefe Arken negó con lentitud.

—Eso contradice la contención doctrinal.

—No la contradice —respondió Helix con calma—. La completa

En la habitación, Crimsno tragó saliva.

—Yo… pensé que para ti solo era… práctica…

Mashly ladeó la cabeza.

—¿Práctica?

—Ir a verte tocar… creí que solo era eso… hasta que un día… cuando dejaste de tocar por un segundo y me miraste…

Mashly guardó silencio.

En la sala blanca, Draco se irguió.

—No podemos convertir el experimento en ejecución pública. La estabilidad política—

—No hablo de público —interrumpió Helix suavemente—. Hablo de perfección metodológica.

Se alejó un paso de la mesa.

—Temen la palabra. No el concepto.

—¿Qué tiene de malo? —preguntó Helix con serenidad casi amable—. Si el sistema demuestra quién es superior, ¿por qué negar la conclusión lógica?

Nadie respondió.

En la habitación, Mashly soltó una risa baja.

—Siempre fuiste pésimo ocultando lo que sentías.

Crimsno se ruborizó.

—N-no es cierto…

—Tus manos temblaban más que las mías.

En la sala del Consejo, el Jefe Arken habló con firmeza.




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