Neuro Rival

NEURO//RIVAL

Capítulo — Desajuste Imperceptible

La rutina no se rompió; simplemente se volvió más precisa.

Las luces se encendieron tres segundos antes de lo habitual. Nadie lo notó conscientemente. El tono del altavoz que indicaba el inicio del día fue ligeramente más grave. Tampoco fue comentado. Las puertas se abrieron con el mismo deslizamiento suave, pero el aire parecía más frío al cruzarlas.

El sistema no anunció cambios.

Las rondas continuaron.

Mashly despertó antes que la señal matutina. Permaneció mirando el techo mientras calculaba posibilidades. No sobre la ronda. No sobre los puntos. Sobre palabras. Sobre orden. Sobre entonación. Confesar no era tan simple como tocar una pieza frente a cientos de desconocidos. Allí podía equivocarse y volver a empezar. Aquí no. Se incorporó y dejó los pies colgando al borde de la cama.

Hoy.

Se lo diría hoy.

La puerta se abrió con el horario exacto.

Crimsno apareció con una sonrisa leve, aún adormilado.

—Buenos días…

Mashly lo observó como si intentara memorizar cada gesto.

—Buenos días.

En otro pasillo, Ilya caminaba junto a Kael hacia la sala de evaluación. El silencio entre ellos no era incómodo; era calculado.

—Te levantaste antes —dijo Kael sin mirarlo.

—Sí.

—Estás inquieto.

Ilya no negó.

—Solo estoy pensando.

—Pensar demasiado reduce precisión.

—No siempre.

Kael lo miró entonces, con esa expresión firme que no revelaba nada pero lo evaluaba todo.

—Hoy no pierdas concentración.

La ronda de la mañana fue anunciada como “Simulación de decisión bajo presión controlada”. Un escenario proyectado en tres dimensiones donde cada participante debía elegir entre salvar puntos propios o interferir con el rendimiento del contrincante.

Mashly observó el entorno simulado con atención.

Crimsno estaba frente a él.

Las opciones aparecieron flotando entre ambos.

Mashly pudo haber tomado una decisión que redujera directamente el puntaje de Crimsno.

No lo hizo.

Optó por asegurar los suyos.

Al finalizar, el sistema proyectó los resultados:

Mashly: 92 puntos.

Crimsno: 88 puntos.

Una diferencia pequeña. Aceptable.

Crimsno respiró aliviado.

—Pensé que ibas a elegir la otra opción…

Mashly sonrió ligeramente.

—¿La que te perjudicaba?

Crimsno asintió.

—No soy tan cruel.

En la pantalla general, las estadísticas se actualizaron. Durante una fracción de segundo, el número de Mashly pareció recalcularse. Descendió un punto. Luego volvió a 92.

Nadie lo comentó.

En la ronda de Ilya y Kael, el escenario fue distinto. Una prueba de reacción emocional ante pérdida simulada. Una voz neutral describía una situación en la que el contrincante desaparecía del experimento. Ilya sintió un impulso extraño en el pecho cuando la proyección mostró la silueta de Kael desvaneciéndose. No apartó la mirada. Kael tampoco reaccionó externamente cuando la silueta de Ilya fue borrada en la simulación. Al terminar, los puntajes aparecieron.

Kael: 95.

Ilya: 90.

—Cinco puntos —dijo Kael.

—Lo sé.

—No vuelvas a permitir esa variación.

Ilya sostuvo su mirada un segundo más.

—No fue variación.

Kael entrecerró los ojos.

—Entonces puedes controlarlo mejor.

En la habitación de Mashly, la tarde transcurrió con una calma casi doméstica. Crimsno estaba sentado en el suelo, revisando mentalmente fragmentos de memoria que aún conservaba intactos. Mashly caminaba de un lado a otro.

—Crimsno.

—¿Sí?

—Si te dijera que… —Mashly se detuvo. Frunció el ceño—. No, espera.

Crimsno levantó la vista.

—¿Qué pasa?

Mashly exhaló.

—Nada. Solo estaba pensando en cómo empezar algo importante.

Crimsno sonrió con torpeza.

—Siempre empiezas tocando algo primero.

Mashly lo miró

—Aquí no tengo violín.

Crimsno dudó un segundo.

—Pero tienes manos.

Mashly bajó la mirada hacia sus dedos.

El sistema central actualizó nuevamente los puntajes generales. La diferencia acumulada entre algunas parejas comenzó a ampliarse mínimamente. No lo suficiente para generar alerta. Solo lo suficiente para crear tendencia. En la sala de monitoreo, las gráficas mostraban líneas ligeramente más inclinadas que días anteriores.

No hubo anuncio.

No hubo explicación.

En el comedor común, Ashley observaba las pantallas laterales con expresión seria.

—Los puntajes están subiendo más rápido —comentó.

Chosome, impecable como siempre, respondió:

—Eso significa que nos estamos perfeccionando.

Ashley no pareció convencida.

—O que algo está acelerando el proceso.

Chosome sonrió.

—Siempre buscas defectos donde no los hay.

En el pasillo contiguo, Ilya se detuvo frente a una de las pantallas secundarias. La miró unos segundos.

—¿Viste eso? —preguntó.

Kael observó brevemente.

—Actualización automática.

—Fue más lenta de lo normal.

—Estás imaginando patrones.

Ilya no respondió.

En la habitación, Mashly finalmente se sentó frente a Crimsno.

Esta vez no sonrió.

—Escúchame hasta el final.

Crimsno se quedó quieto.

—¿Es algo malo?

—No.

Mashly respiró hondo.

—Desde antes de que entráramos aquí… desde el teatro… desde que fingías que solo ibas por la música…

Crimsno abrió los ojos con sorpresa.

—Yo no fingía…

Mashly lo interrumpió suavemente.

—Lo sé.

El silencio se volvió más denso.

—Yo también fingía —continuó Mashly—. Fingía que no me importaba quién estaba en la tercera fila.

Crimsno dejó de respirar por un segundo.

En la pantalla central del sistema, una nueva variable fue añadida al cálculo general.

No fue anunciada.

No tuvo nombre visible.

Solo alteró el peso del rendimiento individual sobre el acumulado final.




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