Neuro Rival

NEURO//RIVAL

Capítulo 36:"Elegir quedarse"

Dentro de la sala de pruebas, el silencio parecía amplificarse con cada segundo que pasaba. Las paredes blancas reflejaban la luz fría del techo, haciendo que todo se viera demasiado limpio, demasiado artificial, como si la habitación no estuviera hecha para personas sino para experimentos. En el centro, la mesa metálica seguía mostrando las dos opciones en la pequeña pantalla del dispositivo. Las palabras permanecían allí, inmóviles, como una sentencia esperando ser activada.

Opción A: Uno de los participantes abandona la prueba y sobrevive. El otro será eliminado.

Opción B: Ambos permanecen en la prueba. Si el nivel de estrés de cualquiera supera el límite, ambos serán eliminados.

Evan seguía mirando la pantalla con incredulidad. Sus manos estaban apoyadas sobre la mesa, pero sus dedos golpeaban el metal con nerviosismo. Justin, en cambio, permanecía quieto frente a él, observando primero el dispositivo y luego la pulsera negra que llevaba en la muñeca.

—Esto es… ridículo —murmuró Evan.

Justin levantó ligeramente la mirada.

—No, no lo es.

Evan suspiró.

—Claro que lo es. Básicamente están diciendo que uno de nosotros tiene que sacrificar al otro.

Justin señaló la pantalla con la barbilla.

—O que los dos podemos morir.

Evan soltó una pequeña risa sin humor.

—Gran opción.

Durante unos segundos ninguno habló. El zumbido de las máquinas del laboratorio era el único sonido dentro de la habitación.

Justin fue el primero en romper el silencio.

—¿Recuerdas cuando entramos aquí?

Evan levantó una ceja.

—¿A este lugar?

—Sí.

Evan asintió lentamente.

—Claro.

Justin cruzó los brazos.

—Dijimos que íbamos a salir.

—Sí.

—Los dos.

Evan miró otra vez la pantalla.

—Eso fue antes de saber cómo funcionaba este lugar.

Justin respondió con calma.

—No cambia lo que dijimos.

Evan se quedó callado un momento. Sus ojos pasaron de la pantalla al rostro de Justin.

—Sabes que si elegimos la opción A… uno de nosotros vive seguro.

Justin asintió.

—Sí.

—Y el otro no.

—También.

Evan suspiró profundamente.

—Entonces… ¿qué hacemos?

Justin no respondió de inmediato. Su mirada se dirigió lentamente hacia la pulsera negra en su muñeca.

—Estas cosas están midiendo nuestro estrés.

—Lo sé.

—Eso significa que el sistema espera que entremos en pánico.

Evan frunció el ceño.

—¿Y?

Justin volvió a mirarlo.

—Significa que la opción B solo funciona si nos mantenemos tranquilos.

Evan soltó una risa corta.

—Genial… porque este lugar es perfecto para relajarse.

Justin sonrió apenas.

—Siempre fuiste terrible manejando el estrés.

Evan lo miró con una mezcla de molestia y diversión.

—Gracias por recordarlo.

Justin se encogió de hombros.

—Es verdad.

Evan se apoyó contra la mesa y cruzó los brazos.

—Entonces, según tu brillante plan… ¿nos quedamos aquí esperando no ponernos nerviosos mientras el sistema nos observa?

Justin lo pensó un momento.

—Sí.

Evan levantó una ceja.

—¿Eso es todo?

Justin asintió.

—Más o menos.

Evan negó con la cabeza.

—Estás loco.

Justin sonrió ligeramente.

—Posiblemente.

Otro silencio llenó la habitación. Esta vez Evan fue quien habló primero.

—Si elegimos la opción A… ¿quién se va?

Justin lo miró.

—¿Tú quieres irte?

Evan frunció el ceño.

—No respondas una pregunta con otra pregunta.

Justin suspiró.

—No quiero que mueras.

Evan respondió inmediatamente.

—Yo tampoco.

Ambos se quedaron mirándose unos segundos.

Evan finalmente soltó el aire.

—Esto es exactamente lo que quieren.

Justin asintió.

—Sí.

—Que discutamos.

—O que uno traicione al otro.

Evan miró la pantalla una vez más.

—Pues no les voy a dar ese gusto.

Justin levantó ligeramente la cabeza.

—¿Entonces?

Evan extendió la mano y presionó la opción B en el dispositivo.

La pantalla cambió inmediatamente.

Opción B seleccionada.

Un pequeño sonido electrónico confirmó la elección.

La voz del sistema volvió a escucharse en la sala.

—Decisión registrada.

Evan cruzó los brazos.

—Perfecto.

Justin levantó una ceja.

—Te apresuraste.

—Si lo pensaba demasiado iba a cambiar de opinión.

Justin soltó una pequeña risa.

—Eso suena muy a ti.

La voz del sistema continuó.

—Los participantes deberán permanecer en calma durante los próximos cinco minutos.

Las pulseras emitieron una pequeña luz roja.

—Si el nivel de estrés supera el límite establecido… ambos participantes serán eliminados.

Evan miró su muñeca.

—Genial.

Justin también observó la suya.

—Solo cinco minutos.

Evan levantó la mirada.

—Cinco minutos pueden ser mucho aquí.

Justin se apoyó contra la mesa.

—Entonces hablemos.

Evan frunció el ceño.

—¿Hablar?

—Sí.

—¿De qué?

Justin sonrió un poco.

—De cualquier cosa que no tenga que ver con morir.

Evan pensó unos segundos.

—Está bien.

Se recostó ligeramente contra la mesa metálica.

—¿Recuerdas cuando nos castigaron en la escuela por entrar al laboratorio de química?

Justin soltó una risa.

—Tú entraste al laboratorio.

—Tú estabas conmigo.

—Porque me obligaste.

Evan negó con la cabeza.

—No te obligué.

—Me dijiste que había galletas.

Evan sonrió.

—Bueno… funcionó.

Mientras hablaban, las luces de las pulseras seguían brillando suavemente, monitoreando cada cambio en su ritmo cardíaco.

En el pasillo exterior, los demás participantes seguían esperando.

Mashly caminaba de un lado a otro.




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