Neuro Rival

NEURO//RIVAL

Capítulo 37:"Un respiro imposible"

El ambiente del pasillo cambió de una manera tan extraña que durante varios minutos nadie supo cómo reaccionar. Las luces seguían siendo las mismas, el metal del complejo Neuro//Rival seguía reflejando ese brillo frío y artificial, y las cámaras continuaban observándolo todo desde cada esquina del corredor. Nada había cambiado realmente. Y aun así… algo se sentía diferente. Evan y Justin habían regresado de la ronda. Los dos. Vivos. Caminaban de vuelta hacia el grupo con una mezcla de incredulidad y alivio que parecía contagiarse poco a poco a los demás participantes. Mashly fue el primero en acercarse, todavía con el corazón acelerado por la tensión de los últimos minutos.

—¡Evan!

Evan levantó la mano apenas lo vio acercarse.

—Sigo vivo, sí, ya sé.

Mashly se detuvo frente a él y lo observó unos segundos como si necesitara confirmar que no estaba imaginándolo.

—Pensé que el sistema iba a…

Evan terminó la frase por él.

—¿Matarnos?

Mashly suspiró.

—Sí.

Justin apareció a su lado con una pequeña sonrisa cansada.

—Nosotros también lo pensamos.

Crimsno se levantó lentamente del suelo y caminó hacia ellos. Sus ojos iban de uno a otro como si estuviera procesando la situación.

—Entonces… ¿qué pasó?

Evan levantó las manos dramáticamente.

—Decidimos no morir.

Ashley, que estaba unos pasos más atrás, soltó una risa inesperada.

—Vaya estrategia revolucionaria.

Evan se inclinó ligeramente como si estuviera recibiendo un premio.

—Gracias, gracias.

Justin negó con la cabeza mientras se apoyaba contra una de las paredes.

—En realidad solo hablamos durante cinco minutos.

Chosome levantó una ceja.

—¿Eso fue suficiente?

Justin asintió.

—Resulta que sí.

Ilya observaba la escena con una expresión curiosa.

—Interesante.

Kael permanecía quieto a su lado, aunque sus ojos estaban fijos en las pulseras negras que Evan y Justin todavía llevaban en las muñecas.

Ashley caminó hacia ellos y cruzó los brazos.

—¿Van a contar qué pasó o van a seguir actuando como si hubieran vuelto de unas vacaciones?

Evan se apoyó contra la barandilla metálica.

—Nos dieron dos opciones. Una era que uno sobreviviera y el otro no.

Crimsno bajó la mirada al escuchar eso.

—Como Henry y Félix…

Justin negó con suavidad.

—Sí… pero también había otra opción.

Mashly levantó la cabeza.

—¿Cuál?

Evan sonrió.

—Quedarnos los dos.

Ashley frunció el ceño.

—Eso suena demasiado fácil.

—No lo era —respondió Justin—. Si cualquiera de nosotros se ponía demasiado nervioso, los dos moríamos.

Chosome soltó un pequeño “ah”.

—Entonces dependía completamente de ustedes.

Evan asintió.

—Exacto.

Ashley miró a Justin.

—¿Y no entraron en pánico?

Justin sonrió apenas.

—No mucho.

Evan levantó un dedo.

—Mentira. Yo entré en pánico como tres veces.

Ashley soltó otra risa.

—Eso suena más realista.

Crimsno observó a los dos amigos durante unos segundos.

—Pero lo lograron…

Evan se encogió de hombros.

—Supongo que sí.

Mashly sintió que la tensión que llevaba en el pecho desde hacía horas comenzaba a aflojarse un poco. No era una sensación completa de alivio, porque ese lugar nunca permitía algo así, pero al menos por un momento las cosas no estaban empeorando.

Ashley se dejó caer en el suelo otra vez.

—Bueno… si nadie va a morir durante los próximos cinco minutos, voy a aprovechar para descansar.

Chosome también se apoyó contra la pared.

—Una decisión razonable.

Evan miró alrededor del pasillo.

—¿Siempre está tan silencioso después de una ronda?

Ilya respondió desde su lugar cerca de las escaleras.

—No.

Evan levantó una ceja.

—¿No?

Ilya sonrió ligeramente.

—Generalmente alguien está llorando.

Evan hizo una mueca.

—Genial.

Justin miró la pulsera en su muñeca.

—¿Creen que nos la van a quitar?

Kael habló por primera vez en varios minutos.

—No.

Justin levantó la cabeza.

—¿Por qué?

Kael observó el pequeño dispositivo negro.

—Porque ahora el sistema tiene más datos sobre ustedes.

Evan suspiró.

—Eso suena inquietante.

Ashley se estiró en el suelo.

—Todo aquí es inquietante.

Durante unos minutos nadie dijo nada importante. El grupo simplemente permaneció allí, descansando, observando el pasillo o apoyándose contra las paredes. El zumbido de las máquinas del laboratorio era casi relajante comparado con el silencio tenso que solía acompañar cada ronda.

Crimsno fue el primero en romper ese pequeño momento de calma.

—Justin.

Justin levantó la mirada.

—¿Sí?

Crimsno dudó un poco antes de hablar.

—Gracias por… sobrevivir.

Evan levantó una ceja.

—Oye.

Crimsno lo miró.

—También gracias a ti.

Evan sonrió ampliamente.

—Mucho mejor.

Ashley observó la escena con una sonrisa pequeña que intentaba ocultar.

—Esto es raro.

Chosome la miró.

—¿Qué cosa?

—Que nadie esté sufriendo durante cinco minutos.

Chosome pensó un momento.

—Tal vez el sistema también necesita descansar.

Ashley soltó una risa.

—Sí, claro.

Mashly estaba apoyado contra la pared mirando al grupo. Por primera vez desde que había entrado al experimento, el ambiente parecía… casi normal. Evan estaba contando otra historia exagerada sobre algo que había pasado antes de entrar al complejo. Justin lo corregía cada pocos segundos. Ashley hacía comentarios sarcásticos desde el suelo. Chosome escuchaba con su calma habitual. Incluso Ilya parecía entretenido observando la conversación.

—¡Eso no pasó así! —protestó Justin.

Evan levantó las manos.




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