Capítulo 43 :"Solo un hombre"
El contador descendía como si cada segundo estuviera hecho de plomo.
00:42
La sala de pruebas ya no parecía blanca. La luz se había vuelto irregular, como si respirara, y el zumbido constante se había transformado en algo más profundo, más invasivo, como una presión que no solo se escuchaba… sino que se sentía detrás de los ojos. Amy y Kumi seguían frente a frente, pero ahora sus respiraciones no eran iguales. Eran más cortas, más tensas. Las pulseras en sus muñecas brillaban con un rojo más insistente, marcando cada latido como si fuera una alarma.
—Kumi… —murmuró Amy.
—Estoy aquí.
Pero esta vez la voz de Kumi no era tan firme.
El sistema había aprendido.
No aumentó el volumen. No apagó la luz. No hizo nada obvio.
Solo empujó… justo lo suficiente.
00:31
La voz del sistema habló, suave, casi susurrante.
—Nivel de estrés cercano al límite.
Kumi apretó los dedos contra la mesa.
—No escuches eso.
Amy asintió, aunque sus ojos se movieron por un segundo hacia la pantalla.
—No lo estoy escuchando.
Mentía un poco.
El problema no era la voz.
Era todo lo demás.
El zumbido.
La luz.
El aire.
Y el pensamiento que empezaba a colarse lentamente, como una grieta invisible:
¿Y si no lo logramos?
Kumi cerró los ojos un segundo.
—Amy… habla.
—¿De qué?
—De cualquier cosa.
Amy respiró hondo.
—Cuando teníamos seis… no querías entrar al salón el primer día.
Kumi abrió los ojos, apenas.
—Tenía miedo.
—Lo sé.
—Pensé que todos me iban a odiar.
Amy sonrió débilmente.
—Yo también.
Kumi soltó una pequeña risa rota.
—Pero tú entraste primero.
—Porque tú estabas detrás.
00:19
Las pulseras parpadearon más rápido.
El sistema estaba presionando más.
Amy sintió su pecho apretarse.
Kumi llevó una mano a la mesa con más fuerza.
—Amy…
—No te vayas.
—No me voy.
—Mírame.
Kumi levantó la mirada.
Amy la sostuvo con firmeza, como si todo el mundo pudiera desaparecer mientras no rompieran ese contacto.
—No estamos aquí —dijo Amy—. ¿Recuerdas?
Kumi respiró con dificultad.
—¿Dónde estamos entonces?
Amy respondió con una suavidad casi irreal.
—En el parque.
Kumi parpadeó.
—¿El de los árboles grandes?
—Sí.
—¿Donde te caíste?
Amy sonrió.
—Tú también te caíste.
Kumi dejó escapar una risa entrecortada.
—Eso no cuenta.
00:10
El zumbido subió un poco más.
La luz tembló.
Las pulseras brillaron con intensidad.
El sistema estaba en su último intento.
—Nivel crítico —dijo la voz.
Pero ya era tarde.
Porque ellas ya no estaban ahí.
No del todo.
—Amy…
—¿Sí?
—No me sueltes.
Amy negó con la cabeza.
—Nunca.
00:03
00:02
00:01
El sonido se cortó.
La luz volvió a su estado original.
El zumbido desapareció.
Silencio.
Un silencio real.
La pantalla cambió.
Tiempo completado.
Niveles de estrés dentro del rango permitido.
La voz del sistema habló por última vez.
—Participantes aprobadas.
Kumi dejó escapar el aire de golpe, como si hubiera estado conteniendo la respiración durante toda la prueba.
Amy apoyó ambas manos en la mesa.
—Lo logramos…
Kumi sonrió, todavía temblando un poco.
—Te dije que no me iba a ir.
La puerta metálica se abrió lentamente.
Afuera, el grupo esperaba.
Y cuando Amy y Kumi salieron juntas…
El pasillo volvió a llenarse de algo que el sistema no podía medir del todo.
Alivio.
Evan fue el primero en reaccionar.
—¡Lo lograron!
Justin sonrió.
—Sabía que podían.
Ashley cruzó los brazos, pero su expresión era claramente más suave.
—Otra vez.
Chosome asintió.
—El sistema está fallando en algo.
Mashly miró a Crimsno.
Crimsno susurró.
—Otra vez ganaron…
Ilya observaba en silencio.
Kael, a su lado, no apartaba la mirada de Amy y Kumi.
—No fue suerte —dijo Ilya.
Kael respondió con calma.
—No.
Pero en ese mismo instante…
En otro lugar del complejo…
Helix ya estaba de pie.
Observando.
Analizando.
Decidiendo.
—
La sala de control estaba en silencio absoluto.
Las pantallas mostraban los datos de la prueba recién terminada. Las líneas que representaban el estrés de Amy y Kumi habían subido peligrosamente… pero nunca cruzaron el límite.
Helix observaba sin moverse.
—Interesante.
Uno de los asistentes habló con cautela.
—Dos pruebas seguidas superadas mediante cooperación.
Helix no respondió de inmediato.
Sus ojos estaban fijos en otra pantalla.
Una donde no estaban Amy ni Kumi.
Sino Ilya.
Ilya, de pie en el pasillo.
Ilya, observando.
Ilya, entendiendo.
—Tráiganlo —dijo Helix finalmente.
—
El sonido metálico de una puerta abriéndose resonó detrás de Ilya.
Todos voltearon.
Un guardia.
—Ilya.
El pasillo se quedó en silencio.
Ashley frunció el ceño.
—¿Para qué?
El guardia no respondió.
—Acompáñame.
Ilya no se movió de inmediato.
Miró al grupo.
Mashly.
Crimsno.
Evan.
Justin.
Ashley.
Chosome.
Y finalmente…
Kael.
Kael sostuvo su mirada.
—Ten cuidado.
Ilya sonrió levemente.
—Siempre.
Y caminó.
Solo.
—
La sala donde Helix lo esperaba no era como las otras.
Era más oscura.
Más silenciosa.
Más… personal.
Helix estaba de pie frente a una gran pantalla.
No volteó cuando Ilya entró.
—Llegaste.
Ilya se detuvo a unos metros.