Capítulo 44:"Lo que queda cuando decides"
La sala no había cambiado, pero algo en el aire sí. Era como si el silencio tuviera peso ahora, como si cada palabra que aún no se decía estuviera presionando desde dentro. Helix permanecía de pie frente a Ilya, inmóvil, observándolo con esa calma que no era tranquilidad, sino cálculo puro. Las pantallas detrás de él seguían mostrando fragmentos del pasado, imágenes que no deberían estar ahí, recuerdos que no pertenecían a ese lugar… y aun así estaban siendo usados como herramientas.
Ilya no apartaba la mirada.
Pero tampoco miraba del todo.
Había aprendido hace tiempo a no reaccionar de inmediato. A dejar que las cosas pasaran por él sin tocarlo. A mantenerse firme incluso cuando todo intentaba romperlo. Eso era lo que le habían enseñado.
Eso era lo que Helix estaba intentando recuperar.
—Sabes exactamente de lo que hablo —dijo Helix con voz baja.
Ilya no respondió.
La pantalla cambió otra vez.
Una sala blanca.
Más pequeña.
Más cerrada.
Un niño.
Solo.
Observado.
Evaluado.
Corregido.
—Te entrenaron para esto —continuó Helix—. Para resistir. Para adaptarte. Para sobrevivir sin necesitar a nadie.
Ilya habló finalmente.
—Sobrevivir no es lo mismo que vivir.
Helix inclinó ligeramente la cabeza.
—Esa idea no es tuya.
Silencio.
La imagen cambió.
Kael.
De nuevo.
Helix lo señaló apenas.
—Él es el problema.
Ilya apretó la mandíbula.
—No.
Helix sonrió levemente.
—Sí.
Se acercó un paso más.
—Porque contigo… funcionó todo.
—Hasta que apareció alguien que no debía importar.
Ilya sostuvo su mirada.
—No voy a hacer lo que quieres.
Helix no pareció sorprendido.
—No todavía.
Silencio.
—Pero lo harás.
Ilya negó con calma.
—No.
Helix lo observó unos segundos, como si midiera cada milímetro de su resistencia.
—Todos lo hacen.
La pantalla detrás de él cambió por última vez.
Ahora no eran recuerdos.
Eran datos.
Gráficas.
Simulaciones.
Escenarios posibles.
Diferentes resultados.
En todos ellos…
Ilya sobrevivía.
Los demás no.
—Esto no es una amenaza —dijo Helix—. Es un resultado.
Ilya desvió la mirada apenas un segundo.
Y eso fue suficiente.
Helix lo vio.
—Sabes que es cierto.
Silencio.
—Aquí no ganan los que sienten.
—Ganan los que deciden.
Ilya cerró los ojos por un instante.
Y por un segundo…
todo se mezcló.
El pasado.
El presente.
Las voces.
El ruido.
Las pruebas.
Los nombres.
Los rostros.
Y en medio de todo eso…
Kael.
Siempre ahí.
Siempre presente.
Siempre siendo… el error.
Ilya abrió los ojos.
—¿Y qué pasa cuando ya no queda nada de ti?
Helix respondió sin dudar.
—Entonces ganas.
El silencio que siguió fue distinto.
Más frío.
Más claro.
Más peligroso.
Helix dio un paso atrás.
—Puedes volver con los demás.
Ilya no se movió.
—Aún no tienes que decidir.
Una pausa.
—Pero pronto…
Ilya levantó la mirada.
Helix terminó la frase con suavidad.
—Ya no tendrás opción.
—
El pasillo parecía más silencioso que antes cuando Ilya regresó.
El grupo seguía ahí.
Pero ya no se sentía igual.
Algo había cambiado.
No en el lugar.
En él.
Evan estaba hablando, como siempre.
Justin lo escuchaba.
Ashley y Chosome estaban sentados cerca.
Mashly y Crimsno seguían juntos.
Amy y Kumi estaban a un lado, todavía recuperándose.
Pero cuando Ilya apareció…
todos lo notaron.
Kael fue el primero en mirarlo.
Y no apartó la vista.
—¿Qué pasó?
Ilya caminó lentamente hacia ellos.
—Nada importante.
Ashley frunció el ceño.
—Eso no suena bien.
Ilya se encogió de hombros.
—Solo hablar.
Evan levantó una ceja.
—¿Helix solo quería hablar?
Justin murmuró.
—Eso es peor.
Chosome observó a Ilya con atención.
—¿Te dijo algo?
Ilya dudó un segundo.
—Lo de siempre.
Mashly lo miró.
—¿Y eso es?
Ilya respondió sin emoción.
—Que no todos vamos a salir.
Silencio.
Crimsno bajó la mirada.
Amy apretó ligeramente la mano de Kumi.
Ashley cruzó los brazos.
—Eso ya lo sabemos.
Ilya asintió.
—Sí.
Pero no dijo lo demás.
No dijo lo que Helix realmente quería.
No dijo lo que le había mostrado.
No dijo lo que había empezado a sentir.
Kael dio un paso hacia él.
—Ven.
Ilya lo miró.
Kael no explicó.
Solo caminó hacia el lado más alejado del pasillo.
Ilya lo siguió.
Se detuvieron cerca de una de las paredes metálicas, lejos del resto.
Durante unos segundos ninguno habló.
Kael fue el primero.
—No fue solo hablar.
Ilya soltó una pequeña exhalación.
—No.
Kael lo observó.
—¿Qué quiere?
Silencio.
Ilya apoyó la espalda contra la pared.
—Que haga lo que mejor sé hacer.
Kael frunció el ceño.
—¿Y eso es?
Ilya lo miró.
—Sobrevivir.
Una pausa.
—A cualquier costo.
El silencio cayó entre los dos.
Pero no era incómodo.
Era… pesado.
Kael habló con calma.
—No eres así.
Ilya sostuvo su mirada.
—Antes sí.
Kael negó.
—No ahora.
Ilya desvió la mirada por un segundo.
—No lo sabes.
Kael dio un paso más cerca.
—Sí lo sé.
Ilya volvió a mirarlo.
Y por primera vez desde que salió de la sala…
algo en su expresión se quebró apenas.
No completamente.
Pero lo suficiente.
—Si llega el momento…