Neuro Rival

NEURO//RIVAL

Capítulo 48:"Entre lo que sientes y lo que haces"

La puerta se cerró detrás de Mashly y Crimsno con un sonido que no era fuerte… pero sí definitivo. Afuera, el pasillo quedó suspendido en un silencio incómodo, pesado, como si todos estuvieran conteniendo algo que no sabían cómo soltar. Adentro, la sala de pruebas los recibió con una luz blanca demasiado limpia, demasiado perfecta… como si ese lugar no entendiera lo que estaba a punto de pasar.

Crimsno no avanzó.

Se quedó cerca de la puerta, respirando rápido, con las manos temblando, como si el aire mismo le estuviera haciendo daño.

—No… no puedo… —murmuró.

Mashly sí caminó.

Lento.

Sin presión.

Como si cada paso fuera más para acercarse a él… que a la prueba.

—Crimsno… —su voz fue suave—. Mírame.

Crimsno negó.

—No… si te miro…

No terminó la frase.

No pudo.

Mashly se detuvo a unos pasos de él.

No invadió su espacio.

No lo obligó.

—Entonces no me mires —dijo con una pequeña sonrisa rota—. Pero escúchame.

Silencio.

Las pulseras estaban ahí.

Esperando.

La pantalla aún apagada.

Como si el sistema quisiera darles unos segundos más… no por compasión, sino para observar mejor.

Afuera…

Ilya estaba de pie.

Sin moverse.

Pero no estaba quieto por fuera solamente.

Por dentro… algo se estaba reordenando.

Las voces de los demás llegaban lejanas.

Ashley hablando con Chosome.

Evan caminando de un lado a otro.

Justin intentando pensar en algo que no tuviera respuesta.

Amy y Kumi juntas, en silencio.

Y Kael…

Kael mirándolo.

Siempre.

Ilya no devolvió la mirada.

Porque sabía que si lo hacía…

iba a sentir algo.

Y ahora mismo…

eso era un problema.

No eres especial.

El pensamiento volvió.

Más claro.

Más fuerte.

Ilya cerró los ojos un segundo.

Y esta vez… no intentó detenerlo.

Dentro de la sala…

La pantalla se encendió.

La voz del sistema no cambió.

Nunca lo hacía.

—Participantes: Mashly y Crimsno.

Crimsno se encogió un poco.

Mashly no apartó la vista de él.

—Nueva ronda iniciada.

La pantalla mostró las reglas.

Las mismas.

Sin cambio.

Sin escape.

Uno vive.

Uno muere.

El que tenga más puntos… decide.

Crimsno empezó a respirar más rápido.

—No… no… no…

Mashly dio otro paso.

—Hey…

—¡No te acerques!

Esta vez fue más fuerte.

Más desesperado.

Mashly se detuvo otra vez.

Pero no retrocedió.

—Está bien…

Crimsno llevó sus manos a la cabeza.

—No quiero hacerte daño… no quiero… no puedo…

Mashly bajó la mirada un segundo.

Y cuando volvió a levantarla…

ya no estaba sonriendo.

—Entonces no lo hagas.

Crimsno lo miró.

Como si no hubiera entendido.

—¿Qué…?

—No lo hagas.

Silencio.

—Prefiero perder yo… que verte así.

Afuera…

Ilya abrió los ojos.

Algo en su pecho se tensó apenas.

Muy poco.

Pero suficiente.

Porque escuchó esas palabras.

No con los oídos.

Con la memoria.

“Prefiero perder…”

Una imagen cruzó su mente.

No clara.

No completa.

Pero familiar.

Alguien diciéndole algo parecido.

Hace tiempo.

Antes.

Antes de que aprendiera a no sentir.

Ilya apretó ligeramente la mano.

Pero no hizo nada más.

Eso es debilidad.

La idea llegó sin esfuerzo.

Más fuerte que el recuerdo.

Más firme.

Más fácil.

Ilya dejó que se quedara.

Dentro de la sala…

Crimsno negó con fuerza.

—¡No digas eso!

Mashly dio un paso más.

Ahora más cerca.

—Escúchame.

—¡No!

—Crimsno.

Su nombre lo detuvo.

Por un segundo.

Solo un segundo.

Mashly aprovechó eso.

—Si uno de los dos tiene que hacerlo…

Crimsno empezó a llorar.

—No…

—Prefiero que seas tú quien viva.

Silencio.

Pesado.

Irrompible.

Crimsno negó con desesperación.

—¡No quiero vivir si tú no estás!

La frase se rompió en el aire.

Como algo que no debía existir en ese lugar.

Mashly lo miró.

Y por primera vez…

se notó.

Ese sentimiento que había estado ahí desde siempre.

Sin decirse.

Sin nombrarse.

Pero imposible de ignorar ahora.

Afuera…

Ilya sintió cómo algo en su pecho se movía otra vez.

Más fuerte.

Más incómodo.

Más… humano.

Y eso lo irritó.

No hacia ellos.

Hacia sí mismo.

No puedes permitir esto.

Ilya respiró hondo.

Lento.

Controlado.

Si dudas… pierdes.

Sus ojos se abrieron.

Más fríos.

Más claros.

Si sientes… te rompen.

Kael lo seguía mirando.

Pero ahora…

ya no estaba seguro de lo que veía.

Dentro de la sala…

Mashly estaba frente a Crimsno.

A una distancia donde podían tocarse.

Pero ninguno lo hacía.

—No tienes que decidir ahora —dijo Mashly.

Crimsno lo miró, con los ojos rojos.

—¿Entonces cuándo?

Mashly no respondió de inmediato.

Porque la respuesta…

ya estaba ahí.

En el sistema.

En el tiempo.

En lo inevitable.

—Aún no… —murmuró.

El contador apareció.

10:00

Más largo.

Más cruel.

Afuera…

Ilya levantó la mirada hacia la pantalla.

Y por primera vez…

no vio personas.

Vio tiempo.

Vio decisiones.

Vio resultados.

Esto es lo que pasa.

No era una emoción.

Era una conclusión.

Así es como funciona.




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