Capítulo 51;"Lo que eliges ser"
El tiempo seguía avanzando en la sala donde Mashly y Crimsno aún respiraban el mismo aire, aún sostenían lo que podían de sí mismos, pero en el pasillo… el mundo ya estaba cambiando sin ellos.
Ilya estaba de pie, exactamente en el mismo lugar.
Pero no era el mismo.
No por fuera.
No todavía.
Pero por dentro… algo se había desplazado definitivamente.
Las voces alrededor seguían ahí, lejanas, distorsionadas, como si pertenecieran a otro lugar, a otra vida. Evan decía algo, Justin respondía, Ashley discutía en voz baja con Chosome, Amy y Kumi permanecían juntas, y Kael… Kael seguía mirándolo.
Siempre mirándolo.
Como si estuviera intentando alcanzarlo antes de que fuera demasiado tarde.
Ilya no respondió a esa mirada.
No esta vez.
—
Solo eres un hombre.
El pensamiento volvió, pero ya no como una duda.
Como una verdad.
Ilya respiró lentamente.
No había enojo en él.
No había miedo.
Solo… claridad.
—
Dentro de la sala, el contador bajaba.
02:13
Pero ese tiempo ya no le pertenecía.
Porque en la mente de Ilya, el tiempo funcionaba distinto.
Más frío.
Más exacto.
Más útil.
—
No eres especial.
Ilya cerró los ojos.
Y dejó que las imágenes llegaran.
Mashly.
Crimsno.
El abrazo.
Las palabras.
El “prefiero que vivas tú”.
Ilya exhaló.
—
Eso no los va a salvar.
—
Sus dedos se tensaron apenas.
—
Eso los va a destruir.
—
Abrió los ojos.
Y esta vez…
no apartó la mirada de la puerta.
No con emoción.
Sino con análisis.
—
Kael dio un paso hacia él.
—¿Qué estás pensando?
Ilya no respondió de inmediato.
—Lo que va a pasar.
Kael frunció el ceño.
—No lo sabes.
Ilya negó suavemente.
—Sí lo sé.
Silencio.
Kael lo observó más de cerca.
—Eso no es cierto.
Ilya lo miró por primera vez en ese momento.
Y algo en esa mirada hizo que Kael se quedara quieto.
—Uno de ellos va a morir.
La frase fue simple.
Directa.
Sin emoción.
Kael apretó la mandíbula.
—No tiene que ser así.
Ilya sostuvo su mirada.
—Sí.
Silencio.
—Siempre termina así.
Kael negó.
—No.
Ilya inclinó ligeramente la cabeza.
—Entonces dime… ¿cómo termina?
Kael no respondió.
No porque no quisiera.
Sino porque no tenía una respuesta.
Ilya desvió la mirada otra vez.
—
No puedes salvarlos.
—
El pensamiento ya no dolía.
Eso era lo preocupante.
—
No puedes salvar a nadie.
—
Ilya apoyó la mano contra la pared otra vez.
Fría.
Real.
Pero esta vez…
no buscaba sentirse presente.
Buscaba anclarse a algo más firme.
—
Entonces deja de intentarlo.
—
Su respiración se volvió más estable.
Más lenta.
Más controlada.
—
Haz lo que tienes que hacer.
—
Dentro de la sala…
01:21
Mashly y Crimsno seguían juntos.
Pero el tiempo ya no les pertenecía.
—
Afuera…
Ilya ya no estaba pensando en ellos como antes.
No como personas.
No como historia.
No como algo que debía protegerse.
Los veía como…
resultados.
—
Si dudas… pierdes.
—
Sus ojos se cerraron un segundo más.
—
Si sientes… fallas.
—
Kael dio otro paso.
—Esto no eres tú.
Ilya abrió los ojos.
Y esta vez…
respondió sin dudar.
—Nunca fui lo que creías.
Silencio.
Kael se quedó quieto.
Esa frase…
dolió.
Más de lo que Ilya esperaba.
Pero no lo mostró.
—
No puedes ser quien eras.
—
Ilya sostuvo su propia mirada en el reflejo tenue del metal.
—
Porque eso ya no funciona aquí.
—
Una imagen cruzó su mente.
Kael.
Sonriendo levemente.
Cerca.
Demasiado cerca.
Ilya cerró los ojos.
Más fuerte esta vez.
—
Eso es lo que tienes que perder.
—
Su mano se tensó.
—
Eso es lo que te detiene.
—
Y por un segundo…
solo un segundo…
algo dentro de él dudó.
No grande.
No fuerte.
Pero real.
—
Ilya abrió los ojos de golpe.
Y lo dejó ir.
—
No eres un héroe.
—
Su respiración volvió a estabilizarse.
—
No eres el que salva.
—
Kael lo estaba mirando como si estuviera perdiéndolo en tiempo real.
Y quizá…
lo estaba haciendo.
—
Eres el que sobrevive.
—
El contador en la sala llegó a:
00:48
—
Ilya levantó la mirada hacia la puerta.
Pero ya no había conflicto en sus ojos.
Solo decisión.
—
Y para sobrevivir…
—
Sus dedos dejaron de temblar.
—
vas a tener que convertirte en algo más.
—
El silencio en el pasillo se volvió absoluto.
Como si todo el lugar estuviera esperando.
No el resultado de la ronda.
Sino…
lo que vendría después.
—
Porque en ese momento…
ya no se trataba de Mashly y Crimsno.
Se trataba de Ilya.
De lo que estaba dejando atrás.
Y de lo que estaba empezando a aceptar.
—
Solo eres un hombre.
—
Pero eso…
ya no le parecía una limitación.
—
Le parecía una elección.
—
Y mientras el tiempo en la sala seguía cayendo…
Ilya dejó de resistirse.
No completamente.
No todavía.
Pero lo suficiente.
Para que el primer paso ya estuviera dado.
—
Porque al final…
no es el sistema quien te convierte.
Eres tú…
cuando decides dejar de ser quien eras.