Neuro Rival

NEURO//RIVAL

Capítulo 53;Respirar también es elegir"

El pasillo parecía tranquilo otra vez, pero no era la misma calma de antes, no era descanso, no era un respiro verdadero, era una pausa incómoda, como si todo el lugar estuviera conteniendo algo más grande, algo que aún no pasaba pero que ya estaba decidido desde hace tiempo, porque ahora todos sabían que no habían ganado nada, que lo de Mashly y Crimsno no fue una salvación sino una advertencia, una forma de decirles que podían seguir respirando… pero no para siempre, y aun así, sus cuerpos seguían ahí, funcionando, como si ignoraran lo que se venía.

Ilya se encontraba frente al cristal oscuro del pasillo, uno de esos que no dejaban ver completamente el otro lado, pero que reflejaban lo suficiente como para mirarse a uno mismo, aunque lo que viera no fuera exactamente lo que esperaba encontrar, su reflejo estaba ahí, quieto, con la misma postura, con la misma respiración controlada, con los mismos ojos… pero no con la misma persona.

Su pecho subía y bajaba lentamente.

Constante.

Estable.

Como si nada hubiera cambiado.

Pero todo había cambiado.

Detrás de él, las voces de los demás seguían existiendo, como ecos lejanos que no lograban alcanzarlo del todo, Mashly estaba con Crimsno, hablando bajo, intentando mantenerlo tranquilo, Evan discutía con Justin en voz baja, Ashley se mantenía seria, Chosome observando como siempre, Amy y Kumi juntas… y Kael.

Siempre Kael.

—No estás bien —dijo finalmente.

La voz llegó clara.

Cercana.

Ilya no volteó.

—Estoy perfectamente bien.

—No.

Silencio.

—No lo estás.

Ilya apoyó una mano contra el cristal.

Frío.

Real.

Su reflejo lo imitó.

—Eso es lo que pasa cuando empiezas a entender.

Kael frunció ligeramente el ceño.

—¿Entender qué?

Ilya cerró los ojos por un segundo.

—Que no todos van a salir de aquí.

—Eso ya lo sabíamos.

—No.

Ilya abrió los ojos lentamente.

—Saberlo… y aceptarlo… no es lo mismo.

El silencio volvió a caer entre ellos, pero esta vez no era incómodo, era pesado, lleno de algo que ninguno de los dos quería nombrar todavía.

Kael dio un paso más cerca.

—¿Y tú ya lo aceptaste?

Ilya no respondió de inmediato.

Su reflejo seguía ahí.

Observándolo.

Como si le hiciera la misma pregunta.

Su pecho volvió a subir.

Bajar.

Respirar.

Seguir vivo.

—Estoy en eso.

Kael lo miró fijamente.

—Eso no suena como tú.

Ilya soltó una pequeña exhalación.

—Tal vez ese es el problema.

Silencio.

El aire parecía más denso.

Más lento.

Como si incluso respirar se hubiera vuelto algo consciente.

Algo que había que decidir.

En la sala de control, las pantallas seguían mostrando datos, líneas, constantes vitales, patrones que se repetían y otros que comenzaban a cambiar, Helix observaba sin moverse, con esa misma elegancia fría, como si nada de lo que pasaba fuera inesperado, como si todo ya estuviera calculado desde antes de que ellos siquiera entendieran lo que estaban viviendo.

—Se está adaptando —murmuró uno de los asistentes.

Helix no apartó la mirada.

—No.

Una pausa.

—Está recordando.

Las imágenes cambiaron.

Ilya.

Su respiración.

Su pulso.

Su estabilidad.

—El problema no es que entienda el sistema —continuó Helix—.

Otra pausa.

—Es que empiece a estar de acuerdo con él.

En el pasillo, Ilya seguía frente al cristal, su reflejo parecía más claro ahora, más definido, como si ya no hubiera tanta diferencia entre lo que era y lo que estaba empezando a ser, su respiración seguía siendo estable, demasiado estable, como si su cuerpo ya no reaccionara igual que los demás, como si hubiera aprendido a mantenerse… incluso cuando todo alrededor se desmoronaba.

Solo eres un hombre.

El pensamiento volvió.

Pero esta vez no fue una voz.

Fue… aceptación.

Su pecho subió.

Bajó.

Respiró.

Siguió.

No eres el héroe.

Sus dedos se tensaron apenas contra el cristal.

No eres el que salva a todos.

El reflejo no cambió.

Seguía ahí.

Igual.

Eres el que sobrevive.

Ilya abrió los ojos completamente.

Y esta vez…

no hubo resistencia.

Solo claridad.

Kael lo observaba en silencio.

Y por primera vez…

no supo qué decir.

Porque lo que estaba viendo…

no era alguien dudando.

Era alguien cambiando.

—Kael… —dijo Ilya sin voltear.

—¿Sí?

Una pausa.

Pequeña.

Pero suficiente.

—Si llega el momento…

El silencio se tensó.

—No lo voy a dudar.

Las palabras cayeron sin peso.

Pero rompieron algo igual.

Kael no respondió.

No pudo.

Porque entendió.

Ilya bajó la mano del cristal.

Su reflejo desapareció un poco.

Pero no del todo.

Porque ya no necesitaba verlo para saberlo.

Su respiración seguía ahí.

Constante.

Decidida.

Porque al final…

no se trata de cuánto sientes.

No se trata de cuánto amas.

No se trata de cuánto quieres salvar.

Se trata de si puedes seguir respirando…

después de elegir.

Y mientras el pasillo volvía a llenarse de ese silencio que ya no era calma…

Ilya dio un paso atrás.

No lejos.

Pero suficiente.

Porque ya no estaba en el mismo lugar que antes.

Y esta vez…

no pensó en detenerse.

Porque ser solo un hombre…

ya no le parecía una debilidad.

Le parecía…

una decisión.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.