Capitulo 54;"El hombre que no pudo salvar"
La sala de control nunca dormía, nunca cambiaba, nunca dudaba, era un lugar donde el tiempo no avanzaba de la misma forma que en los pasillos, donde las pantallas seguían encendidas como si observar fuera más importante que vivir, y en medio de todo eso, Helix permanecía de pie, con la misma postura impecable, con la misma mirada fría… pero esa noche había algo distinto, algo que no estaba en las estadísticas, algo que no se podía medir en pulsos ni en decisiones.
Una pantalla se apagó lentamente.
Luego otra.
Como si alguien hubiera decidido bajar el volumen del mundo.
Helix no dio la orden.
Pero tampoco lo detuvo.
El reflejo del vidrio frente a él mostró su silueta… y por un segundo… no fue solo él.
—
Hace años…
El aire no olía a metal.
No había cámaras.
No había rondas.
Solo había luz natural entrando por una ventana abierta y el sonido suave de páginas siendo pasadas con cuidado, Helix no era Helix todavía, no el que todos conocían ahora, era solo un hombre con ojeras por estudiar demasiado, con manos manchadas de tinta y una mente obsesionada con algo que aún no sabía nombrar.
Sentado frente a él…
alguien más.
Alguien que no estaba en ninguna base de datos.
Alguien que el sistema nunca registró.
—
—Estás pensando demasiado otra vez.
La voz era tranquila.
Cálida.
Helix levantó la mirada.
—Estoy intentando entenderlo.
—¿Entender qué?
Helix dudó un segundo.
—Por qué sentimos tanto… si al final todo se pierde.
Esa persona sonrió apenas.
—Tal vez no es para entenderlo.
Silencio.
—Tal vez es para vivirlo.
Helix frunció el ceño levemente.
—Eso no es una respuesta lógica.
—No todo tiene que ser lógico.
Helix bajó la mirada otra vez.
—Pero debería.
—
La escena se desvaneció como un recuerdo que no quiere quedarse quieto.
La sala de control volvió.
Pero no completamente.
Porque el pasado no se había ido.
—
Helix apoyó una mano en la superficie de la mesa.
Fría.
Estable.
Como todo lo que había construido después.
—
Sentimientos…
La palabra no le gustaba.
Nunca le había gustado.
Pero tampoco podía ignorarla.
Porque todo…
había empezado ahí.
—
Otro recuerdo.
Más oscuro.
Más frío.
Luces artificiales.
Una habitación blanca.
Demasiado limpia.
Demasiado silenciosa.
Y esa misma persona…
ahora acostada.
Con respiración irregular.
Con vida… pero escapándose poco a poco.
Helix estaba de pie junto a la cama.
Sin saber qué hacer.
Por primera vez.
—
—No mires así… —murmuró esa voz débil.
Helix apretó la mandíbula.
—Estoy buscando una solución.
—No hay solución para todo.
—Tiene que haberla.
Silencio.
—Siempre la hay.
La persona sonrió débilmente.
—No… esta vez no.
Helix negó.
—No puedes decir eso.
—Puedo.
Otra pausa.
—Porque lo siento.
El aire se volvió pesado.
Irreal.
—
—No te vayas.
Las palabras salieron más rápido de lo que Helix esperaba.
Más humanas.
Más… desesperadas.
La otra persona lo miró.
Y en sus ojos no había miedo.
Había tristeza.
—
—No puedo quedarme.
Helix cerró los ojos un segundo.
—Entonces… voy a encontrarte otra vez.
Silencio.
Una pequeña risa débil.
—¿Cómo?
Helix abrió los ojos.
Y ahí…
por primera vez…
hubo algo más que lógica.
—
—Voy a entender esto.
Una pausa.
—Voy a entender por qué duele.
Otra.
—Y voy a cambiarlo.
La persona lo miró en silencio.
Como si quisiera creerle.
Pero no pudiera.
—
—No cambies eso… —susurró.
Helix no entendió.
—¿Qué?
—El dolor.
Silencio.
—Es lo que hace que todo importe.
Helix negó.
—No.
Su voz fue firme.
Fría.
Decidida.
—Es lo que lo arruina todo.
—
La respiración se volvió más lenta.
Más débil.
Más lejana.
Helix no se movió.
No pudo.
No supo.
—
Y entonces…
se detuvo.
—
La sala de control volvió completamente.
Las pantallas encendidas otra vez.
Los datos corriendo.
El sistema vivo.
Helix seguía de pie.
En el mismo lugar.
Pero ya no en el mismo tiempo.
—
—Director…
La voz de un asistente rompió el silencio.
—¿Desea continuar con la supervisión?
Helix no respondió de inmediato.
Sus ojos estaban fijos en una pantalla.
Pero no en los datos.
En Ilya.
Respirando.
Pensando.
Cambiando.
—
El dolor es lo que hace que todo importe.
La frase volvió.
Pero esta vez…
no como recuerdo.
Como contradicción.
—
Helix entrecerró los ojos.
—No.
Silencio.
—El dolor es una falla.
—
Se dio la vuelta lentamente.
Su reflejo en el vidrio lo siguió.
Pero esta vez…
no vio a ese hombre de antes.
No vio a quien dudaba.
No vio a quien suplicaba.
—
Vio a alguien que decidió.
—
—Neuro//Rival no existe para eliminar la vida —dijo en voz baja.
El asistente no respondió.
—Existe para eliminar la debilidad.
—
Helix caminó unos pasos.
Lento.
Preciso.
—
—Los sentimientos no son el problema.
Una pausa.
—
—El problema es lo que te impiden hacer.
—
Las pantallas cambiaron otra vez.
Mashly.
Crimsno.
Ilya.
Kael.
Todos.
—
—Ellos creen que están luchando por sobrevivir.
Helix observó cada rostro.