Neuro Rival

NEURO//RIVAL

Capítulo 59;"La forma perfecta de romperlos"

La habitación blanca ya no existía.

El sonido plano ya no estaba.

La respiración que se había detenido… tampoco.

Pero la idea sí.

Esa… nunca se fue.

La sala de control volvió a tomar forma alrededor de Helix, las pantallas encendidas, los datos corriendo como si nada hubiera cambiado, como si el tiempo no se hubiera detenido en ese momento que lo definió todo, como si la muerte no hubiera sido el punto de inicio de algo mucho peor.

Helix estaba de pie.

Exactamente igual.

Pero no era el mismo.

Nunca lo fue después de ese día.

Su mirada recorrió cada monitor lentamente, Mashly, Crimsno, Kael, Ashley, Chosome, Amy, Kumi, Evan, Justin… todos seguían ahí, moviéndose, respirando, hablando, aferrándose a cosas que no podían salvarlos, repitiendo errores que Helix ya no consideraba humanos… sino predecibles.

Pero sus ojos se detuvieron en uno solo.

Ilya.

La pantalla mostró su pulso.

Estable.

Demasiado estable.

—Interesante… —murmuró Helix.

Uno de los asistentes giró ligeramente.

—¿Director?

Helix no apartó la mirada.

—Él ya lo entendió.

Silencio.

—¿Entendido qué?

Helix sonrió apenas.

—Que sentir… es el primer error.

Las imágenes cambiaron, ahora mostrando a Ilya en el pasillo, quieto, respirando con esa calma inquietante, con esa forma de existir que no coincidía con el caos alrededor, como si ya no estuviera completamente dentro del mismo juego que los demás.

—Pero aún le falta algo.

Helix entrelazó las manos detrás de su espalda.

—Dar el siguiente paso.

Silencio.

—Y yo voy a ayudarlo.

En el pasillo, el aire se sentía más pesado que antes, no había gritos, no había caos visible, pero eso lo hacía peor, porque cuando todo parece tranquilo… es cuando algo se está preparando.

Ilya estaba de pie, mirando el suelo, como si estuviera escuchando algo que los demás no podían oír, como si dentro de su cabeza hubiera una conversación que no necesitaba palabras.

Y entonces…

la voz.

—Has cambiado.

Ilya no se movió.

No se sorprendió.

Como si lo esperara.

—Un poco.

Helix apareció reflejado en el vidrio cercano, no físicamente presente, pero lo suficientemente claro como para que su presencia se sintiera real, controlando el espacio como siempre lo hacía.

—No es suficiente.

Silencio.

—Aún dudas.

Ilya levantó la mirada lentamente.

—No.

—Sí.

La respuesta fue inmediata.

—Y eso te va a costar.

Ilya apretó ligeramente los dedos.

—No voy a fallar.

Helix inclinó apenas la cabeza.

—Eso creí yo.

Silencio.

Pesado.

Preciso.

—Hasta que dudé.

Ilya no respondió.

Pero su respiración cambió apenas.

Un detalle mínimo.

Pero Helix lo vio.

—No necesitas salvarlos.

Continuó.

—No necesitas entenderlos.

Una pausa.

—Solo necesitas elegir.

Ilya cerró los ojos un segundo.

Elegir.

La palabra volvió.

Más fuerte.

Más clara.

—¿Y si no quiero?

La pregunta salió baja.

Pero real.

Helix sonrió apenas.

—Entonces alguien más lo hará por ti.

Silencio.

—Y no te va a gustar el resultado.

En la sala de control, las pantallas comenzaron a cambiar, los datos reorganizándose, nuevas configuraciones apareciendo como piezas de un rompecabezas que Helix ya había resuelto antes de que los demás supieran que existía.

—Preparando nueva fase —dijo un asistente, con voz tensa.

Helix no apartó la mirada de Ilya.

—Esta vez… no van a tener tiempo.

Las reglas comenzaron a escribirse.

Frías.

Exactas.

Crueles.

—Dos participantes.

—Un arma.

—Sin límite de espera.

Una pausa.

—El que dude…

pierde.

En el pasillo, una alarma suave comenzó a sonar, no estridente, no caótica, pero lo suficiente para hacer que todos levantaran la cabeza al mismo tiempo, el ambiente cambió, como si el aire mismo se hubiera tensado.

Mashly tomó el brazo de Crimsno sin pensar.

Kael miró alrededor.

Ashley frunció el ceño.

—Ilya…

Kael dio un paso hacia él.

—¿Qué está pasando?

Ilya no respondió.

Porque lo sabía.

No completamente.

Pero lo suficiente.

No puedes quedarte en medio.

Helix lo observaba desde la distancia.

Desde arriba.

Desde el lugar donde ya no había duda.

—Vamos a ver… —murmuró.

Sus ojos no mostraban emoción.

—si eres capaz de convertirte en lo que yo no pude ser.

El anuncio final resonó en todo el lugar.

—Nueva ronda iniciando.

Silencio.

—Esta vez…

Una pausa.

—no habrá segundas oportunidades.

Y mientras todos sentían cómo el miedo volvía a instalarse en sus cuerpos…

Ilya no se movió.

Porque dentro de él…

algo ya estaba cambiando.

No por obligación.

Sino por decisión.

Y Helix…

Helix ya no estaba buscando salvar a nadie.

Estaba creando la forma perfecta…

de romperlos.




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