Neuro Rival

NEURO//RIVAL

Capítulo 60;"Lo que eliges ser (parte II)"

El llamado no sonó como una alarma ni como una orden, no hubo prisa ni urgencia en la voz del sistema, solo un mensaje claro, directo, imposible de ignorar, como si no necesitara imponerse porque ya sabía que sería obedecido.

—Ilya. Preséntate.

Nada más.

Pero fue suficiente.

El pasillo se sintió más largo de lo normal mientras caminaba, cada paso resonando suavemente contra el suelo, cada respiración medida, controlada, como si su cuerpo ya hubiera aprendido a no reaccionar de más, a no mostrar lo que antes habría sido evidente.

Nadie lo detuvo.

Nadie preguntó.

Pero todos miraron.

Kael dio un paso.

—¿A dónde vas?

Ilya no se detuvo.

—A terminar de entender.

Silencio.

Kael quiso decir algo más.

Pero no pudo.

Porque algo en esa respuesta…

ya no era el Ilya de antes.

Las puertas se abrieron sin ruido.

Y la sala…

no era como las otras.

No había pantallas por todos lados.

No había asistentes.

No había ruido.

Solo espacio.

Vacío.

Controlado.

Y en el centro…

Helix.

—Llegaste.

Ilya se detuvo a unos pasos de distancia.

—Me llamaste.

Helix asintió levemente.

—Sí.

Silencio.

No había tensión visible.

Pero el aire estaba lleno de algo más profundo.

Algo que no necesitaba volumen para imponerse.

—Dime algo, Ilya.

Helix comenzó a caminar lentamente alrededor de él, sin prisa, como si estuviera analizando una pieza que ya conocía, pero que aún quería confirmar.

—¿Qué viste en esa sala?

Ilya no respondió de inmediato.

—Dos personas que no pudieron decidir.

Helix sonrió apenas.

—No.

Se detuvo.

—Viste dos personas que eligieron mal.

Silencio.

—¿Mal?

Helix lo miró directamente.

—Sí.

Una pausa.

—Porque eligieron sentir… en lugar de actuar.

Ilya bajó la mirada apenas.

Elegir.

La palabra volvió otra vez.

Más pesada.

—¿Y si eso era lo correcto?

Helix no dudó.

—Entonces estarían vivos.

Silencio.

La respuesta no era cruel.

Era lógica.

Y eso…

la hacía más peligrosa.

Helix dio un paso más cerca.

—Tú lo sabes.

Ilya no respondió.

Pero no negó.

—Lo viste.

Continuó Helix.

—Lo sentiste.

Otra pausa.

—Y aun así…

Se inclinó ligeramente.

—sigues dudando.

Ilya apretó los dedos.

—No estoy dudando.

Helix lo observó unos segundos más.

Y luego…

—Entonces mírame.

Ilya levantó la vista.

Y por un segundo…

no vio a un hombre.

Vio algo más.

Determinación sin grietas.

—Yo dudé.

Helix habló sin emoción.

—Yo sentí.

Silencio.

—Y por eso…

Sus palabras no subieron de tono.

Pero cayeron más fuerte.

—fallé.

Ilya no apartó la mirada.

—No voy a repetir ese error contigo.

El aire se volvió más pesado.

Más lento.

—No necesito que seas cruel.

Continuó Helix.

—No necesito que seas un monstruo.

Una pausa.

—Solo necesito que seas… consistente.

Ilya frunció ligeramente el ceño.

—¿Consistente?

Helix asintió.

—Si decides sobrevivir…

Se acercó un poco más.

—entonces hazlo siempre.

Silencio.

—Sin importar quién esté enfrente.

La frase quedó suspendida.

Sin importar quién.

Una imagen cruzó la mente de Ilya.

Kael.

Su respiración cambió apenas.

Helix lo notó.

—Ese es el problema.

Ilya no dijo nada.

—Siempre hay alguien.

Continuó Helix.

—Alguien que hace que dudes.

Una pausa.

—Alguien que te hace querer salvar… en lugar de elegir.

Silencio.

—Y ese alguien…

Helix inclinó la cabeza apenas.

—te va a matar.

Las palabras no fueron una amenaza.

Fueron una conclusión.

Ilya cerró los ojos un segundo.

No puedes salvarlos.

La voz en su mente ya no era débil.

No puedes salvar a nadie.

Helix dio un paso atrás.

Como si ya hubiera dicho suficiente.

—No te estoy pidiendo que lo hagas ahora.

Ilya abrió los ojos.

—Solo quiero que lo entiendas.

Silencio.

—Cuando llegue el momento…

Una pausa.

—no habrá tiempo para pensar.

Ilya respiró más lento.

Más profundo.

—Y lo que elijas…

Helix lo miró por última vez.

—va a definir quién eres.

El silencio llenó la sala.

Pero esta vez…

no estaba vacío.

Estaba lleno de una decisión que aún no se tomaba.

Pero que ya estaba formándose.

Ilya bajó la mirada.

Sus manos estaban quietas.

Su respiración… estable.

Solo eres un hombre.

El pensamiento volvió.

Pero esta vez…

no dolió.

Porque empezaba a entenderlo.

No como una limitación.

Sino como una elección.

Helix observó eso.

Y sonrió apenas.

Porque no necesitaba forzarlo.

Solo necesitaba guiarlo.




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