Neuro Rival

NEURO//RIVAL

Capítulo 61;"Lo que no dices también cambia"

El pasillo seguía siendo el mismo, las luces no habían cambiado, el suelo seguía reflejando las sombras como siempre, y sin embargo… algo era distinto, no en el lugar, sino en la forma en que alguien lo atravesaba, porque cuando Ilya salió de aquella sala, no caminaba más rápido ni más lento, no parecía más cansado ni más fuerte, pero había una diferencia sutil, una que no se veía… se sentía.

Y todos la notaron.

No dijeron nada al principio, nadie fue lo suficientemente impulsivo para romper ese silencio que parecía más pesado de lo normal, como si algo invisible se hubiera instalado entre ellos, algo que no tenía forma pero sí presencia, algo que hacía que incluso respirar se sintiera más consciente.

Ilya no buscó a nadie.

No levantó la mirada.

No habló.

Solo caminó hasta su lugar habitual… y se detuvo.

Kael fue el primero en moverse.

No porque quisiera.

Sino porque no pudo evitarlo.

—Ilya.

La voz salió firme.

Pero no fuerte.

Ilya levantó la mirada lentamente.

No sorprendido.

No confundido.

Como si ya supiera que eso iba a pasar.

—¿Sí?

Una sola palabra.

Pero suficiente.

Kael dio un paso más cerca.

—¿Qué te dijo?

Silencio.

No largo.

Pero lo suficiente para que la pregunta pesara más de lo que debía.

Ilya sostuvo su mirada unos segundos más.

—Nada que no supiera.

La respuesta cayó plana.

Sin emoción.

Sin rodeos.

Kael frunció ligeramente el ceño.

—No te creo.

Ilya no reaccionó.

—No tienes que hacerlo.

Otra respuesta corta.

Precisa.

Como si no hubiera nada más que agregar.

El aire entre ellos cambió.

No de golpe.

Pero sí lo suficiente.

—No eres el mismo.

Esa vez…

la voz de Kael fue más baja.

Más cercana.

Ilya no respondió de inmediato.

Porque no podía decir que no.

Pero tampoco iba a decir que sí.

—Estoy entendiendo mejor.

Las palabras salieron suaves.

Pero pesadas.

Kael lo miró más de cerca.

Como si intentara encontrar algo.

Algo que antes estaba ahí.

—¿Entendiendo qué?

Ilya bajó la mirada un segundo.

Elegir.

La palabra apareció sola.

—Cómo funciona esto.

Kael negó levemente.

—Siempre lo supimos.

—No.

Ilya levantó la mirada otra vez.

—No lo entendíamos.

Silencio.

—Ahora sí.

Esa diferencia…

esa pequeña diferencia…

fue suficiente para incomodar.

Kael dio otro paso.

Esta vez más cerca.

Demasiado cerca.

—Ilya…

Su mano se movió.

Instintiva.

Y tocó su brazo.

No fuerte.

No brusco.

Solo… contacto.

—No tienes que hacer esto solo.

El mundo no se detuvo.

Pero para Ilya…

algo sí.

Su mirada bajó lentamente hacia ese punto.

Ese lugar donde el contacto existía.

Donde algo todavía… se sentía.

Y por un segundo…

solo un segundo…

todo fue como antes.

Más simple.

Más humano.

Más… real.

Ese es el problema.

La frase apareció en su mente.

Clara.

Fría.

Su respiración cambió apenas.

Siempre hay alguien.

Kael seguía ahí.

Sin soltarlo.

Sin alejarse.

—Estoy aquí.

Y esa frase…

esa simple frase…

fue más peligrosa que cualquier amenaza.

Porque hacía que quedarse fuera más fácil.

Ilya cerró los ojos un segundo.

Eso te va a matar.

Helix.

La voz no estaba.

Pero el pensamiento sí.

Ilya abrió los ojos.

Y algo en su mirada…

ya no era el mismo.

No se alejó bruscamente.

No retiró el brazo de golpe.

Solo…

dejó de corresponder.

—No deberías preocuparte por eso.

Su voz fue tranquila.

Controlada.

Pero distante.

Kael no apartó la mano de inmediato.

—¿Por qué no?

Silencio.

Ilya lo miró.

Directo.

—Porque no cambia nada.

La respuesta fue simple.

Demasiado simple.

Pero en esa simplicidad…

había algo más.

Algo que no estaba antes.

Kael finalmente retiró la mano.

Lento.

Como si no quisiera.

Pero entendiera.

—A mí sí me importa.

Ilya no respondió de inmediato.

Porque eso…

eso sí importaba.

Y ese era el problema.

Sentir… es el error.

Sus dedos se tensaron apenas.

—No todos vamos a salir de aquí.

La frase salió sin emoción.

Sin advertencia.

Sin consuelo.

Solo… verdad.

El silencio que siguió…

fue diferente.

No incómodo.

Doloroso.

Kael no respondió.

No pudo.

Porque entendió algo que no quería entender.

Que Ilya no se estaba alejando por miedo.

Se estaba alejando…

por decisión.

Ilya desvió la mirada.

No porque no pudiera sostenerla.

Sino porque ya no debía.

Y mientras el silencio volvía a instalarse en el grupo…

en algún lugar más alto…

Helix observaba.

Sin moverse.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.