Capítulo 67;"El lugar donde el mar no termina"
La mañana llegó lenta sobre Neuro//Rival, fría como siempre, con esas luces blancas atravesando los pasillos metálicos sin dejar espacio para distinguir si afuera existía realmente un cielo, porque dentro de ese lugar el tiempo parecía detenido, atrapado entre rondas, puntajes y respiraciones contenidas.
Pero algo era distinto.
No visible.
Todavía no.
—
El grupo estaba reunido en una de las salas comunes, el silencio mezclándose con conversaciones pequeñas que nacían y morían rápido, nadie tenía realmente ganas de hablar demasiado después de las últimas rondas, después de las pérdidas, después de sentir constantemente que cualquier momento tranquilo podía romperse.
Mashly permanecía cerca de Crimsno, aunque fingieran normalidad.
Ashley discutía algo irrelevante con Chosome solo para llenar el silencio.
Justin y Evan estaban sentados juntos.
Y Kael…
Kael observaba a Ilya.
Otra vez.
—
Porque desde hacía días había algo extraño en él.
Algo que no lograba alcanzar.
—
Ilya estaba sentado lejos del centro de la conversación, apoyado contra la pared, mirando distraídamente la pantalla apagada del salón como si esperara algo que aún no comenzaba.
O como si parte de él siguiera en otro sitio.
—
Y entonces…
las puertas se abrieron.
—
El sonido metálico hizo que varias miradas se levantaran al mismo tiempo.
Lento.
Pesado.
—
No era una ronda.
No era una alarma.
—
Era alguien entrando.
—
Un chico.
—
Cabello oscuro cayendo ligeramente sobre sus ojos, ropa demasiado limpia para ese lugar, postura tranquila, casi elegante, como si Neuro//Rival no pudiera tocarlo igual que a los demás.
Pero lo más extraño…
era su mirada.
—
Porque no recorrió la habitación.
No observó al grupo.
No dudó.
—
Miró directamente a Ilya.
—
Y sonrió apenas.
—
El silencio se volvió más incómodo de inmediato.
—
Ashley fue el primero en hablar.
—
—¿Y tú quién eres?
—
El chico desvió la mirada solo entonces.
—
—Mairo.
—
Su voz fue suave.
Demasiado tranquila para alguien entrando ahí.
—
—Nuevo participante.
—
Chosome frunció ligeramente el ceño.
—
—No pareces sorprendido.
—
Mairo sonrió apenas más.
—
—No lo estoy.
—
Kael seguía observándolo.
Y algo en su pecho se tensó.
—
Porque Mairo no miraba el lugar como un prisionero.
—
Lo miraba como alguien que ya lo conocía.
—
Y peor aún…
seguía mirando a Ilya demasiado.
—
Helix apareció en una de las pantallas segundos después, las luces bajando apenas mientras su imagen ocupaba el centro de la sala.
—
—Espero que reciban bien a nuestro nuevo integrante.
—
Su voz resonó tranquila.
Controlada.
—
—Mairo participará en las siguientes rondas junto a ustedes.
—
Justin frunció el ceño.
—
—¿Por qué meter a alguien nuevo ahora?
—
Helix sonrió apenas.
—
—Porque algunos experimentos necesitan nuevas variables.
—
Silencio.
—
Pero Mairo no parecía escuchar realmente a Helix.
—
Seguía observando a Ilya.
—
Como si ya lo conociera.
—
Como si lo hubiera estado esperando.
—
Ilya finalmente levantó la mirada hacia él.
Sus ojos tranquilos.
Vacíos.
Cansados.
—
Y algo en la expresión de Mairo cambió apenas.
—
Interés.
—
No superficial.
No curioso.
—
Profundo.
—
Como encontrar algo perdido.
—
Helix habló otra vez.
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—Mairo es mi sobrino.
—
El silencio cayó más fuerte esta vez.
—
Ashley soltó una risa incrédula.
—
—¿Perdón?
—
Mashly se tensó inmediatamente.
Crimsno levantó la mirada.
Kael frunció el ceño.
—
Pero Mairo…
solo sonrió un poco más.
—
—No se preocupen.
—
Dijo suavemente.
—
—No vine a causar problemas.
—
Mentira.
—
No porque quisiera destruir algo.
—
Sino porque su sola presencia…
ya iba a cambiarlo todo.
—
La pantalla se apagó poco después, dejando otra vez el salón en silencio, uno mucho más pesado que antes.
Nadie sabía bien qué decir.
—
Hasta que Mairo caminó.
Directo hacia Ilya.
—
Kael lo notó inmediatamente.
Su cuerpo tensándose antes incluso de pensar.
—
Mairo se detuvo frente a él.
—
Y sonrió apenas.
—
—Así que tú eres Ilya.
—
No sonó como pregunta.
—
Ilya levantó la mirada lentamente.
—
—¿Nos conocemos?
—
Mairo inclinó un poco la cabeza.
—
—No exactamente.
—
Silencio.
—
—Pero siento que sí.
—
Kael sintió un escalofrío extraño recorrerle la espalda.
Porque esa frase…
no sonó normal.
—
Ilya tampoco respondió enseguida.
—
Solo observó a Mairo en silencio.
—
Y Mairo sostuvo la mirada sin incomodidad.
Como si estuviera acostumbrado a mirar directo a las partes rotas de las personas.
—
—Mi tío habló mucho de ti.
—
Dijo después.
—
Kael frunció el ceño más fuerte.
—
Ilya no reaccionó demasiado.
Pero sus dedos sí.
Se tensaron apenas.
—
—¿Y qué dijo?
—
Mairo sonrió suavemente.
—
—Que estás cansado.
—
Silencio.
—
—Y que todavía sigues peleando contra eso.
—
El aire cambió.
—
Porque esa frase…