Capítulo 68;"La corriente que arrastra lento"
El silencio que quedó después de las palabras de Mairo no desapareció realmente, incluso cuando Ashley intentó cambiar el tema, incluso cuando Justin murmuró algo sobre que Helix cada vez estaba más loco, incluso cuando las luces volvieron a la normalidad y el sistema anunció el horario de descanso como si nada importante acabara de pasar.
Porque algo sí había pasado.
Y Kael podía sentirlo.
—
No era visible.
No todavía.
—
Pero estaba ahí.
Entre Ilya y Mairo.
Como una corriente silenciosa moviéndose debajo del agua.
—
Mairo seguía frente a Ilya, tranquilo, con esa expresión serena que no terminaba de sentirse correcta dentro de un lugar como Neuro//Rival, como si las reglas no lo tocaran del todo, como si hubiera aprendido hace mucho a sobrevivir dentro de ellas.
O peor…
a sentirse cómodo.
—
Kael no apartaba la mirada de él.
Y Mairo lo notó.
Claro que lo notó.
—
Pero no parecía molestarle.
—
—¿Siempre miras así a las personas?
—
Preguntó Mairo de repente.
La voz suave.
Educada.
—
Kael frunció ligeramente el ceño.
—
—¿Así cómo?
—
Mairo sonrió apenas.
—
—Como si fueran a romper algo.
—
Silencio.
—
Ashley levantó la mirada enseguida.
Justin dejó de hablar.
Incluso Mashly observó en silencio.
—
Porque la frase…
había sido demasiado precisa.
—
Kael sostuvo la mirada de Mairo unos segundos más.
—
—Y tú hablas como si conocieras demasiado a alguien que acabas de llegar.
—
Mairo inclinó un poco la cabeza.
—
—Tal vez porque sí lo conozco.
—
Kael sintió el pecho tensarse otra vez.
—
Ilya seguía callado.
Demasiado callado.
—
Eso era lo peor.
—
Porque antes…
Ilya habría dicho algo.
Algo corto.
Algo seco.
Pero algo.
—
Ahora solo observaba.
Como si estuviera escuchando algo que nadie más podía oír.
—
Mairo finalmente se apartó un poco de él, caminando lentamente por la sala mientras hablaba con una calma inquietante.
—
—Mi tío habla mucho de ciertas personas.
—
Sus dedos rozaron distraídamente el respaldo de uno de los sillones.
—
—Las personas que más resisten.
—
Silencio.
—
—Las que todavía sienten cosas incluso cuando deberían dejar de hacerlo.
—
Kael volvió a mirar a Ilya.
—
Porque sabía perfectamente de quién estaba hablando.
—
Y Ilya también.
—
Mairo giró apenas la cabeza hacia él otra vez.
—
—Debe ser agotador.
—
Su voz bajó un poco.
—
—Seguir aferrándote a partes de ti que ya solo te hacen daño.
—
El aire se volvió pesado.
—
Kael dio un paso más cerca de Ilya.
Casi sin darse cuenta.
—
Como si quisiera interponerse.
—
Mairo sonrió apenas al notarlo.
No burlón.
Peor.
—
Comprensivo.
—
—No vine a quitártelo.
—
Dijo mirando a Kael.
—
—Todavía.
—
Silencio.
—
Ashley abrió la boca inmediatamente.
—
—¿Qué demonios significa eso?
—
Pero Mairo no respondió.
—
Porque seguía mirando a Ilya.
—
Y esa mirada…
no era normal.
—
No parecía interés.
No parecía curiosidad.
—
Parecía reconocimiento.
—
Como si estuviera viendo algo familiar dentro de él.
Algo roto de la misma forma.
—
Ilya finalmente habló.
La voz baja.
Cansada.
—
—¿Por qué estás aquí realmente?
—
La sonrisa de Mairo cambió apenas.
Más pequeña.
Más honesta.
—
—Porque quería conocerte.
—
Silencio.
—
Kael sintió algo hundirse lentamente en su pecho.
Porque la forma en que Mairo dijo eso…
no sonó improvisada.
—
Sonó esperada.
—
Mairo se acercó otra vez, aunque esta vez más despacio.
Sin invadir.
Sin tocarlo.
—
—Mi tío siempre habla de lo increíble que eres.
—
Ilya frunció ligeramente el ceño.
—
—No me conoce.
—
Mairo soltó una pequeña risa suave.
—
—Helix conoce mejor que nadie a las personas rotas.
—
Silencio.
—
Y ahí estuvo otra vez.
Esa sensación horrible.
—
La de ver cómo alguien encontraba exactamente dónde dolía.
—
Kael habló antes de pensar demasiado.
—
—Ilya no está roto.
—
La frase salió firme.
Rápida.
—
Mairo lo miró lentamente.
Y por primera vez…
pareció realmente interesado en Kael.
—
—Claro que sí.
—
La respuesta fue tranquila.
Demasiado tranquila.
—
—Todos aquí lo están.
—
Silencio.
—
—La diferencia…
—
Mairo volvió a mirar a Ilya.
—
—es que él todavía intenta fingir que no.
—
Ilya bajó apenas la mirada.
—
Y eso fue suficiente.
—
Kael lo notó.
Mairo también.
—
Y Helix probablemente lo habría notado incluso desde lejos.
—
Porque el problema no era que Mairo estuviera manipulando a Ilya.
—
Era que estaba entendiendo partes de él…
que Ilya ya no sabía ocultar.
—
El sistema anunció el inicio del toque de queda segundos después, la voz mecánica atravesando la sala mientras las luces disminuían lentamente de intensidad.
Uno a uno comenzaron a moverse.
Ashley murmurando algo incómodo.
Justin intentando romper la tensión.
Mashly llevándose a Crimsno consigo.
—
Pero Kael no se movió.