Neuro Rival

NEURO//RIVAL

Capítulo 71;"Los que todavía esperan"

Las pantallas nunca se apagaban realmente.

Incluso durante la madrugada, cuando gran parte de la ciudad dormía y las calles se vaciaban lentamente bajo las luces artificiales, Neuro//Rival seguía existiendo detrás de los enormes monitores repartidos por todos lados, respirando como una herida abierta que nadie quería cerrar.

Siempre había alguien mirando.

Siempre.

Kael estaba sentado solo en uno de los pasillos inferiores, apoyando los brazos sobre las rodillas mientras observaba distraídamente el reflejo azul de las luces sobre el suelo metálico.

No podía dormir.

Otra vez.

Porque desde la llegada de Mairo…

algo se sentía incorrecto.

Más de lo normal.

No era solo celos.

Ni miedo exactamente.

Era esa sensación horrible de ver cómo alguien comenzaba a ocupar un espacio emocional al que él ya no sabía cómo llegar.

Y eso dolía.

Mucho.

El sonido distante de unas puertas abriéndose hizo que levantara ligeramente la mirada.

Pasos.

Lentos.

Ilya.

Kael sintió el pecho tensarse apenas al verlo acercarse por el pasillo, las manos dentro de los bolsillos, la mirada baja, el cansancio visible incluso en la forma en que caminaba.

Por un segundo…

todo se sintió igual que antes.

Como cuando eran niños y se encontraban de noche incapaces de dormir.

Pero ahora había algo distinto.

Algo frío entre ellos.

Invisible.

Ilya se detuvo a unos pasos de distancia.

Silencio.

Kael habló primero.

—Tampoco puedes dormir.

Ilya negó apenas con la cabeza.

—No.

Silencio otra vez.

Pero ya no cómodo.

Kael desvió la mirada un segundo hacia el suelo.

—Ese chico…

La frase quedó incompleta.

Ilya levantó apenas la mirada.

—¿Mairo?

Kael asintió lentamente.

—No me gusta.

La respuesta salió más rápido de lo esperado.

Más honesta también.

Ilya guardó silencio unos segundos.

—No tienes que agradarle.

Kael soltó una pequeña risa vacía.

—No es eso.

Silencio.

—Siento que cuando estás con él…

Le costó terminar la frase.

—te vas más lejos.

El pecho de Ilya se tensó apenas.

Lo suficiente para doler.

Pero no respondió.

Porque parte de él sabía que Kael tenía razón.

Y eso era precisamente el problema.

En otra parte del edificio, Helix observaba múltiples transmisiones desde la sala central de monitoreo, varias ventanas mostrando diferentes sectores del complejo mientras trabajadores analizaban respuestas emocionales del público en tiempo real.

Comentarios.

Encuestas.

Apuestas.

—Las interacciones relacionadas con Kael e Ilya aumentaron un cuarenta y dos por ciento.

Murmuró una mujer revisando datos frente a una pantalla holográfica.

—Especialmente después de la llegada de Mairo.

Helix sonrió apenas.

Sin apartar la vista de la transmisión donde ambos hablaban solos en el pasillo.

—El público siempre prefiere las historias donde alguien intenta salvar a otra persona.

Silencio.

—Porque les hace sentir que todavía existe esperanza.

Uno de los trabajadores observó la pantalla unos segundos más.

—¿Y existe?

Helix soltó una pequeña risa.

—No.

Simple.

Fría.

—Pero mientras crean que sí…

seguirán mirando.

Kael respiró lentamente antes de volver a hablar.

—Ilya.

La voz salió más suave esta vez.

—¿Todavía confías en mí?

Silencio.

La pregunta golpeó más fuerte de lo que debería.

Ilya levantó lentamente la mirada hacia él.

Y por un instante…

vio al niño del orfanato otra vez.

El que se sentaba junto a él sin pedir permiso.

El que siempre volvía.

El que seguía esperándolo incluso ahora.

Eso dolió.

Más que cualquier ronda.

—Claro que sí.

La respuesta salió baja.

Cansada.

Pero Kael no sonrió.

Porque algo faltaba.

Antes…

Ilya habría dicho más.

Ahora parecía responder como alguien sosteniendo algo que poco a poco se le escapaba entre las manos.

Kael tragó saliva lentamente.

—Entonces mírame y dime que él no está cambiándote.

Silencio.

Largo.

Terrible.

Ilya apartó la mirada primero.

Y eso fue suficiente.

Kael sintió algo hundirse lentamente dentro de él.

Una verdad horrible tomando forma.

Porque ya no estaba luchando solo contra Neuro//Rival.

Ahora también estaba luchando contra alguien que le decía a Ilya exactamente lo que quería escuchar.

Descansa.

Deja de pelear.

Quédate aquí.

Y la peor parte…

era que Ilya estaba cansado.

Demasiado cansado.

Mairo observaba la transmisión desde otra habitación, sentado tranquilamente sobre uno de los sillones mientras las luces azules iluminaban parcialmente su rostro.

No sonreía.

Solo miraba.

Sus dedos descansaban sobre el brazo del asiento mientras veía a Kael intentando sostener algo que claramente comenzaba a romperse.

Entonces habló suavemente.

Solo para sí mismo.

—Todavía sigue esperándolo.

Silencio.

Una pequeña sonrisa apareció lentamente.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.