Capítulo 73;"Una hora antes"
El reloj digital sobre las puertas principales comenzó el conteo apenas terminó la transmisión.
00:59:43
00:59:42
00:59:41
—
Una hora.
Solo una.
—
Neuro//Rival tenía la costumbre cruel de darle tiempo a las personas para pensar antes de destruirlas.
—
El ambiente completo del edificio cambió después del anuncio, las conversaciones desapareciendo lentamente hasta convertirse en murmullos aislados, los pasos más lentos, las miradas evitando encontrarse demasiado tiempo.
Porque nadie sabía qué decirle a Ashley y Chosome.
—
¿Qué se supone que dices a dos personas que quizá van a tener que destruirse entre sí?
—
Ashley seguía abrazando a Chosome en medio de la habitación, una mano detrás de su cabeza, la otra aferrándose a la tela de su ropa como si soltarlo fuera volver todo más real.
Chosome respiraba temblorosamente.
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—Ashley…
—
La voz salió rota.
Pequeña.
—
Ashley cerró los ojos apenas.
—
—No.
—
Lo dijo rápido.
Casi desesperado.
—
—No digas nada todavía.
—
Porque si Chosome hablaba…
si decía en voz alta el miedo que ambos estaban pensando…
todo se volvería real demasiado pronto.
—
El cronómetro siguió bajando.
00:56:08
—
En otra parte del edificio, enormes pantallas continuaban transmitiendo en vivo las reacciones de los participantes hacia toda la ciudad, miles de personas observando desde cafeterías, estaciones de transporte, apartamentos y clubes nocturnos donde Neuro//Rival era consumido como cualquier otro espectáculo.
—
—Ellos dos son populares.
Comentó un hombre recostado en uno de los sillones de un bar iluminado con neones azules.
—
—Especialmente Ashley.
—
Una mujer revisó distraídamente las apuestas digitales.
—
—La gente cree que Chosome va a quebrarse primero.
—
Risas suaves.
Comentarios.
Dinero moviéndose.
—
Como si el miedo de esas personas tuviera precio.
—
Helix observaba todas las estadísticas desde la sala principal, las manos cruzadas detrás de la espalda mientras las pantallas iluminaban parcialmente su rostro.
Mairo estaba sentado cerca de él.
Tranquilo.
Silencioso.
—
—La audiencia emocional aumentó otra vez.
Murmuró uno de los trabajadores.
—
Helix sonrió apenas.
—
—El ser humano siempre mira más atentamente cuando el amor está involucrado.
—
Mairo levantó apenas la mirada hacia una de las pantallas.
Ashley seguía abrazando a Chosome.
Sin querer soltarlo.
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—Porque quieren saber qué pesa más.
—
Dijo Mairo suavemente.
—
Helix lo observó de reojo.
—
—¿Y tú qué crees?
—
Mairo sonrió apenas.
Triste.
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—Depende de cuánto miedo tenga la persona de quedarse sola.
—
Silencio.
—
Helix volvió la mirada hacia la transmisión donde aparecía Ilya.
Quieto.
Pensando.
—
—¿Y él?
—
Mairo observó la pantalla unos segundos más.
—
—Todavía no decide qué quiere perder primero.
—
El cronómetro siguió descendiendo.
00:48:27
—
Ashley y Chosome finalmente se habían movido hacia una de las salas vacías del complejo, lejos de las cámaras principales, lejos de las miradas de los demás participantes.
Aunque sabían perfectamente…
que las cámaras seguían ahí.
Siempre ahí.
—
Ashley estaba sentado frente a él ahora.
Las piernas temblándole apenas.
—
Y Chosome lo notó.
—
—Tú también tienes miedo.
—
Ashley soltó una pequeña risa rota.
—
—Claro que tengo miedo.
—
Silencio.
—
—Estoy aterrorizado.
—
La honestidad de esa frase hizo que algo en el pecho de Chosome doliera todavía más.
—
Porque Ashley normalmente bromeaba.
Sonreía.
Hacía ruido incluso en los peores momentos.
—
Pero ahora…
—
se veía cansado.
—
Muy cansado.
—
Chosome bajó lentamente la mirada hacia sus propias manos.
—
—¿Qué pasa si…
—
La voz se quebró apenas.
—
—qué pasa si nos obligan de verdad?
—
El silencio cayó pesado entre ellos.
—
Ashley sintió la garganta cerrarse.
Porque no tenía respuesta.
—
No una buena.
—
Entonces se inclinó hacia adelante lentamente hasta tomar las manos de Chosome entre las suyas.
—
—Escúchame.
—
La voz salió baja.
Firme.
—
—Pase lo que pase allá adentro…
—
Sus dedos temblaron apenas.
—
—yo nunca voy a odiarte.
—
Y ahí fue cuando Chosome empezó a llorar.
—
No fuerte.
No dramáticamente.
—
Peor.
—
En silencio.
—
Como alguien intentando romperse sin hacer ruido.
—
Ashley sintió el corazón destruirse dentro del pecho.
Y rápidamente se acercó más hacia él.
—
—Ey, ey…
—
Sus manos subieron hasta sostenerle el rostro.
—
—No llores…
por favor no llores…
—
Pero su propia voz ya estaba empezando a quebrarse también.
—
En los pasillos, Kael caminaba lentamente junto a Ilya.
O al menos…
junto a la sombra cansada de lo que antes era Ilya.
—
El silencio entre ellos llevaba varios minutos.
—
Hasta que Kael habló.
—
—¿Tú qué harías?
—
Ilya levantó apenas la mirada.
—
—¿Qué?
—
Kael tragó saliva lentamente.
—
—Si nos tocara a nosotros.
—
El corazón de Ilya se tensó brutalmente.
—
Porque esa pregunta…