Neuro Rival

NEURO//RIVAL

Capítulo 74;"Antes de que las puertas se abran"

00:31:12

El reloj seguía descendiendo.

Imparable.

Frío.

Indiferente.

Y mientras el tiempo avanzaba, Neuro//Rival parecía contener la respiración completa, como si incluso los pasillos metálicos entendieran que algo horrible estaba acercándose lentamente.

Las luces blancas temblaban apenas sobre los techos.

Los monitores seguían transmitiendo cada movimiento.

Cada mirada.

Cada silencio.

Porque el sufrimiento era más entretenido cuando todavía había esperanza.

Ashley seguía en la habitación junto a Chosome.

No habían cambiado mucho de posición desde hacía varios minutos.

Y aun así…

todo se sentía diferente ahora.

Más pesado.

Más real.

Chosome permanecía sentado sobre la cama, las manos entrelazadas con fuerza mientras intentaba controlar la respiración.

Ashley estaba frente a él, observándolo en silencio.

Como si quisiera memorizarlo.

Eso era lo peor.

La sensación de que el tiempo comenzaba a convertirse en algo valioso.

Ashley soltó una pequeña risa cansada de repente.

—Esto es una mierda.

Chosome levantó apenas la mirada.

Y por primera vez desde el anuncio…

sonrió un poco.

Muy poco.

—Sí.

Silencio.

Ashley apoyó los codos sobre sus piernas.

—¿Sabes qué es lo más horrible?

Chosome negó lentamente con la cabeza.

—Que sigo pensando que esto tiene que ser una broma.

Una pausa.

—Como si en cualquier momento Helix fuera a aparecer diciendo “felicidades, era un experimento psicológico”.

La sonrisa de Chosome desapareció lentamente.

—No haría eso.

Ashley soltó una pequeña risa vacía.

—Ya sé.

Y eso dolía más.

El cronómetro siguió descendiendo.

00:26:47

En la ciudad, enormes pantallas mostraban fragmentos en vivo de los participantes mientras miles de personas observaban desde distintos lugares, algunos emocionados, otros tensos, otros simplemente curiosos.

Las apuestas digitales seguían aumentando.

Los comentarios también.

—Ashley sigue siendo el favorito.

—No creo que pueda matar a Chosome.

—Eso es justamente lo interesante.

Risas.

Bebidas chocando.

Dinero moviéndose.

Helix observaba todo desde la sala principal, las luces azules reflejándose sobre su rostro mientras analizaba lentamente las reacciones del público.

Mairo permanecía cerca de una de las pantallas.

Mirando a Ilya.

Otra vez.

—¿Qué piensas de ellos?

Preguntó Helix sin apartar la mirada de los datos.

Mairo tardó unos segundos en responder.

—Que todavía creen que el amor sirve para salvar personas.

Helix sonrió apenas.

—¿Y tú no?

Silencio.

Mairo observó la pantalla donde Ashley sostenía las manos de Chosome.

—Creo que solo hace más dolorosa la caída.

Mientras tanto, Ilya permanecía sentado solo en una de las salas vacías del complejo, la mirada fija en la pared frente a él.

Pero no estaba pensando en Ashley.

Ni en Chosome.

Estaba pensando en la pregunta de Kael.

“¿Qué harías si nos tocara a nosotros?”

Y lo peor…

era que todavía no sabía responder.

El sonido de pasos suaves interrumpió el silencio.

Ilya ni siquiera necesitó levantar la mirada.

Ya sabía quién era.

Mairo se sentó cerca otra vez.

Sin invadir.

Sin tocarlo.

Como alguien acostumbrado a acercarse lentamente a animales heridos.

—Estás pensando demasiado.

Ilya soltó una pequeña exhalación cansada.

—Tú no piensas nunca demasiado.

Mairo sonrió apenas.

—Claro que sí.

Silencio.

—La diferencia es que yo dejé de pelear contra lo que sentía.

La frase cayó suave.

Peligrosamente suave.

Ilya cerró los ojos un segundo.

—¿Y eso te hizo feliz?

Mairo no respondió enseguida.

Y esa pausa…

fue más honesta que cualquier palabra.

—No.

La voz salió baja.

Tranquila.

—Pero me hizo descansar.

El pecho de Ilya se tensó lentamente.

Porque otra vez…

eso sonaba tentador.

Dejar de luchar.

Dejar de sostener cosas.

Dejar de intentar volver.

Mairo giró apenas la cabeza hacia él.

—Tú también estás cansado.

No era pregunta.

Ilya bajó lentamente la mirada.

Y no respondió.

Porque ambos ya sabían la respuesta.

00:19:03

Ashley seguía junto a Chosome.

Más cerca ahora.

Las manos todavía entrelazadas.

Como si separarse fuera peligroso.

—Oye.

La voz de Ashley salió suave.

Chosome levantó apenas la mirada.

—¿Sí?

Ashley sonrió apenas.

Triste.

Cansado.

—Cuando salgamos de aquí…

Silencio.

—quiero llevarte a ver el mar.

El pecho de Chosome se tensó brutalmente.

Porque Ashley habló como si realmente creyera que habría un después.

—¿El mar?

Ashley asintió.

—Nunca lo he visto de verdad.

Una pequeña risa rota escapó de él.

—Imagino que debe sentirse enorme.

Chosome lo observó en silencio.

Y entonces entendió algo horrible.

Ashley estaba intentando construir un futuro…




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