Capítulo 78!"La promesa de dos (UN) hermanos"
El silencio que siguió a las palabras de Erword fue más doloroso que cualquier grito.
Ashley seguía inmóvil.
Las lágrimas cayendo lentamente por sus mejillas.
Frente a ella, su hermano la observaba con la misma mirada protectora que recordaba de la infancia.
La misma.
La única que nunca había cambiado.
—
Pero había algo más.
—
Algo que Ashley no quería reconocer.
—
Porque detrás de esa sonrisa...
había tristeza.
—
Una tristeza tan profunda que parecía esconder años enteros de sufrimiento.
—
Las pantallas alrededor de la arena comenzaron a encenderse nuevamente.
Miles de luces.
Miles de espectadores.
Miles de ojos.
—
Y todos observaban.
—
Helix apareció una vez más.
—
—Ahora que los participantes están reunidos...
es momento de explicar las reglas.
—
Ashley no apartó la mirada de Erword.
—
No quería escuchar.
—
No quería saber.
—
Pero Helix continuó.
—
—Esta ronda enfrentará tres corazones unidos por diferentes vínculos.
—
Las pantallas mostraron los nombres.
ASHLEY
CHOSOME
ERWORD
—
—Solo dos podrán avanzar.
—
El mundo pareció detenerse.
—
Ashley sintió que algo se rompía dentro de ella.
—
Porque ya entendía.
—
Perfectamente.
—
Uno de ellos tenía que perder.
—
Uno.
—
Y Helix sonreía como si aquello fuera hermoso.
—
—La prueba comenzará en breve.
—
La transmisión desapareció.
—
Silencio.
—
Largo.
Pesado.
—
Y entonces Erword soltó una pequeña risa.
—
Ashley levantó la cabeza.
—
—¿Qué?
—
—Sigues haciendo esa cara.
—
La voz salió suave.
—
—La misma cara que ponías cuando algo te asustaba de pequeña.
—
Ashley sintió el pecho encogerse.
—
Porque él lo recordaba.
—
Todo.
—
Absolutamente todo.
—
—No hagas eso...
—
Murmuró ella.
—
—¿Hacer qué?
—
—Hablar como si nada hubiera pasado.
—
La voz se quebró.
—
—Como si no hubieras desaparecido cinco años.
—
Erword guardó silencio.
—
Y por primera vez...
su sonrisa desapareció.
—
—Porque si pienso demasiado en eso...
—
Bajó ligeramente la mirada.
—
—creo que voy a romperme.
—
Ashley sintió una punzada en el corazón.
—
Porque esa respuesta era honesta.
Demasiado honesta.
—
Chosome observaba todo desde unos pasos atrás.
Sin interrumpir.
Sin saber qué decir.
—
Porque estaba viendo algo que nunca había presenciado.
—
Dos personas reencontrándose...
justo antes de volver a perderse.
—
Y eso era cruel.
—
Terriblemente cruel.
—
Pasaron varios minutos.
—
Hasta que finalmente las puertas laterales de la arena comenzaron a abrirse.
—
Del interior surgieron enormes estructuras metálicas.
Columnas.
Plataformas.
Puentes suspendidos.
—
La arena completa empezó a transformarse.
—
Y entonces la voz mecánica del sistema resonó por todo el lugar.
—
—INICIANDO PRUEBA.
—
—OBJETIVO: ALCANZAR LA PLATAFORMA CENTRAL.
—
—DOS GANADORES.
—
—UN ELIMINADO.
—
Silencio.
—
Ashley sintió que las piernas le temblaban.
—
Porque ya estaba comenzando.
—
Y de repente...
Erword se acercó.
—
Lo suficiente para colocar ambas manos sobre sus hombros.
—
—Ashley.
—
Ella levantó la mirada.
—
Y encontró una sonrisa.
—
Una sonrisa diferente.
—
Como si él ya hubiera tomado una decisión.
—
—Escúchame.
—
—No.
—
La respuesta salió inmediata.
—
Porque algo dentro de ella ya sabía lo que iba a decir.
—
—Erword...
—
—Escúchame.
—
Su voz fue firme.
—
La misma voz que utilizaba cuando eran niños.
—
La voz que siempre conseguía que ella se calmara.
—
—Voy a protegerte.
—
Ashley sintió que el aire abandonaba sus pulmones.
—
—No.
—
—Sí.
—
—No hagas esto.
—
Erword sonrió.
—
Triste.
—
Dolorosamente triste.
—
—Siempre supe que si algún día tenía que elegir...
—
Una pausa.
—
—te elegiría a ti.
—
Las lágrimas volvieron inmediatamente.
—
—¡No quiero que elijas!
—
—Yo sí.
—
Silencio.
—
—Porque tú todavía tienes un futuro.
—
Ashley negó una y otra vez.
—
—No.
—
—Sí.
—
—¡NO!
—
La voz retumbó por toda la arena.
—
Incluso los espectadores guardaron silencio.
—
Porque aquello ya no parecía una ronda.
—
Parecía una despedida.
—
Erword levantó lentamente una mano.
Y secó las lágrimas de Ashley.
Igual que cuando era pequeña.
—
—Mírame.
—
Ashley lo hizo.
—
Y entonces él sonrió.
—
Una sonrisa cálida.
Hermosa.
Destrozada.
—
—Cuando tenías miedo de los truenos...
¿qué te decía?
—
Ashley comenzó a llorar aún más.
—
Porque recordaba perfectamente.
—
—Que siempre estarías conmigo...
—
Murmuró.
—
—Exacto.
—
Erword apoyó su frente contra la de ella.
—
—Y eso no ha cambiado.
—
Silencio.
—