Capítulo 79;"Los pasos que nunca olvidó {T}"
PRUEBA INICIADA
La alarma resonó por toda la arena.
Las plataformas comenzaron a moverse lentamente.
Engranajes ocultos despertaron bajo el suelo metálico.
Puentes suspendidos se extendieron sobre enormes vacíos oscuros.
Y el cronómetro apareció sobre las pantallas.
29:59
29:58
29:57
—
Ashley no se movió.
No al principio.
—
Frente a ella estaba el recorrido.
Frente a ella estaba Chosome.
Y más allá...
Erword.
—
Su hermano.
—
Cinco años.
Cinco años creyendo que estaba muerto.
Cinco años sin escuchar su voz.
Cinco años sin verlo sonreír.
—
Y ahora estaba ahí.
A pocos metros.
Tan cerca.
Y al mismo tiempo tan lejos.
—
—Ashley.
—
La voz de Chosome llegó desde su izquierda.
—
—Tenemos que avanzar.
—
Ella parpadeó.
Como si acabara de despertar.
—
Y dio el primer paso.
—
CLANG.
—
Su pie golpeó la plataforma metálica.
Y de repente...
el mundo desapareció.
El metal bajo sus pies se convirtió en madera vieja.
Las paredes grises desaparecieron.
El aire dejó de oler a maquinaria.
—
Y Ashley volvió a ser una niña.
—
Pequeña.
Delgada.
Con las rodillas raspadas.
—
Corriendo por el patio de un pequeño hogar infantil mientras la lluvia caía sobre el techo.
—
—¡Ashley, más rápido!
—
Una voz.
—
Ella giró.
Y ahí estaba.
—
Erword.
—
Más joven.
Sonriendo.
—
Corriendo detrás de ella.
—
—¡Nunca me atraparás!
—
Gritó Ashley entre risas.
—
—¡Eso lo veremos!
—
El recuerdo brilló como un rayo de sol.
—
Y desapareció.
Ashley regresó a la arena.
Su respiración se agitó.
—
Las lágrimas aparecieron nuevamente.
—
Pero siguió caminando.
—
Segundo paso.
—
CLANG.
Otra vez.
—
El pasado.
—
Una habitación pequeña.
Dos camas.
Una ventana abierta.
—
Ella estaba enferma.
Muy enferma.
—
Recordaba el dolor.
La fiebre.
La dificultad para respirar.
—
Y recordaba a Erword sentado junto a ella toda la noche.
—
—Deberías dormir.
—
Murmuró la pequeña Ashley.
—
—Luego.
—
Respondió él.
—
—Primero quiero asegurarme de que sigues respirando.
—
—Estoy bien.
—
—Mentirosa.
—
Ella soltó una pequeña risa.
—
Y Erword sonrió.
—
—Si te pasa algo...
—
Su voz bajó.
—
—Me voy a volver loco.
—
El recuerdo volvió a romperse.
La arena regresó.
—
Ashley sintió que el pecho le dolía.
—
Porque esas memorias seguían intactas.
—
Como si jamás se hubieran ido.
—
Como si cinco años nunca hubieran existido.
—
Más pasos.
—
Más recuerdos.
—
Un cumpleaños.
—
Un pastel torcido.
—
Velas mal colocadas.
—
Y Erword intentando cocinar algo sin quemar la cocina.
—
—Creo que esto se supone que era un pastel.
—
—Parece una roca.
—
—Gracias por el apoyo emocional.
—
—Siempre.
—
Risas.
—
Luz.
—
Hogar.
La realidad volvió.
—
Ashley casi tropezó.
—
Porque ahora entendía algo.
—
No estaba recordando simplemente a su hermano.
—
Estaba recordando quién era antes de Neuro//Rival.
—
Antes de Helix.
—
Antes del dolor.
—
Antes de convertirse en una participante.
—
Y eso era más aterrador de lo que esperaba.
—
Porque empezaba a preguntarse si aquella Ashley todavía existía.
—
Más adelante, Erword avanzaba por otra plataforma.
Pero también estaba mirando hacia atrás.
Hacia ella.
—
Siempre hacia ella.
—
Como si incluso ahora siguiera vigilándola.
—
Como si siguiera contando cada uno de sus pasos.
—
Las pantallas mostraban el recorrido completo.
La ciudad observaba.
Miles de personas.
Millones quizá.
—
Pero Ashley ya no veía las cámaras.
—
Solo veía recuerdos.
—
Otro paso.
—
CLANG.
Noche.
Tormenta.
—
La pequeña Ashley escondida debajo de una manta.
—
Los truenos sacudiendo las ventanas.
—
El miedo paralizándola.
—
Y luego...
una puerta abriéndose.
—
Erword entrando en silencio.
—
—Otra vez los truenos.
—
Ella asintió.
—
Temblando.
—
Entonces él se sentó junto a ella.
—
—No pasa nada.
—
—¿Y si el techo se cae?
—
—Entonces lo sostengo.
—
—¿Y si cae un rayo?
—
—Lo atrapo.
—
—Eso no se puede hacer.
—
—Yo sí puedo.
—
—Mentiroso.
—
—Tal vez.
—
Una sonrisa.
—
—Pero igual voy a protegerte.
—
El recuerdo permaneció un segundo más.
—
Y entonces desapareció.
Ashley volvió a la realidad.
—
Y esta vez...
se detuvo.
—
Porque acababa de comprender algo.
—
Algo terrible.
—
Todas sus memorias.
Todas.
—
Tenían algo en común.
—
En cada una...
Erword estaba ahí.
—
Protegiéndola.
Cuidándola.
Esperándola.
—
Y ahora...
en esta ronda...
él estaba intentando hacer exactamente lo mismo.
—
La garganta de Ashley se cerró.