Neuro Rival

NEURO//RIVAL

Capítulo 83;"Los que todavía sienten"

El silencio fue lo primero que llegó.

No los gritos.

No las lágrimas.

No las alarmas del sistema.

Silencio.

Un silencio tan pesado que parecía aplastar el aire dentro de la sala de observación.

Las pantallas seguían mostrando la imagen de Ashley y Chosome avanzando hacia la cima de la torre mientras, muy por debajo de ellos, el vacío había reclamado a Erword.

Nadie hablaba.

Nadie podía.

Mashly fue la primera en apartar la mirada.

Sus manos temblaban.

Y cuando intentó respirar profundamente, descubrió que le costaba hacerlo.

Como si algo se hubiera quedado atrapado dentro de su pecho.

—No es justo...

Murmuró.

Su voz era tan baja que apenas pudo escucharse.

Crimsno permanecía junto a él.

Pero incluso él había perdido la capacidad de fingir tranquilidad.

Sus ojos seguían clavados en la pantalla.

Inmóviles.

—Lo hizo por ella...

Dijo finalmente.

—Sabía exactamente lo que estaba haciendo.

Mashly sintió que las lágrimas comenzaban a caer.

—Eso es lo que más duele.

Crimsno no respondió.

Porque tenía razón.

Justin permanecía sentado unos metros más atrás.

Con la cabeza baja.

Los puños cerrados.

Nunca había conocido a Erword.

Ni siquiera había hablado con él.

Y aun así sentía que acababa de perder algo.

Porque había visto su decisión.

Había visto el amor detrás de él.

Y eso era imposible de ignorar.

Evan estaba completamente callado.

Por primera vez.

Sin bromas.

Sin comentarios.

Sin sonrisas.

Solo observando.

Como si todavía estuviera intentando aceptar lo que acababa de pasar.

Incluso Kael tenía dificultades para apartar la vista de la pantalla.

El recuerdo de Erword cayendo seguía repitiéndose dentro de su cabeza.

Una y otra vez.

Y sin querer...

miró hacia Ilya.

Porque necesitaba saber.

Necesitaba ver una reacción.

Cualquiera.

Pero Ilya seguía sentado.

Quieto.

Demasiado quieto.

Sus ojos continuaban fijos en la pantalla.

Su expresión permanecía inmóvil.

Su respiración estable.

Como si nada hubiera cambiado.

Como si no acabara de presenciar el sacrificio de un hermano por su hermana.

Mairo lo observó desde el otro lado de la habitación.

Y sonrió apenas.

Porque eso era exactamente lo que Helix quería.

Que el dolor dejara de doler.

Que la tragedia se volviera normal.

Que las lágrimas terminaran convirtiéndose en ruido de fondo.

Kael, sin embargo, no podía dejar de mirar a Ilya.

Porque recordaba perfectamente a la persona que había conocido en el orfanato.

Recordaba al niño que lloraba cuando otros niños se lastimaban.

Recordaba al chico que compartía su comida.

Recordaba a alguien incapaz de permanecer indiferente.

Y ahora...

Ahora parecía una estatua.

La voz de Helix apareció de repente por los altavoces.

—Qué conmovedor.

Varios participantes levantaron la cabeza inmediatamente.

—Un hermano cumpliendo una promesa.

Las pantallas mostraron por un instante la última sonrisa de Erword.

Mashly rompió a llorar.

Esta vez sin intentar ocultarlo.

Crimsno colocó una mano sobre su hombro.

Ashley seguía avanzando por la torre.

Llorando.

Destrozada.

Y aun así avanzando.

Helix sonrió desde las pantallas.

—Eso es lo que más me gusta de los seres humanos.

Silencio.

—Siempre encuentran una razón para seguir caminando.

Incluso cuando deberían rendirse.

La rabia apareció en varios rostros.

Pero Helix continuó.

—Y por eso siguen sufriendo.

Las pantallas se apagaron durante un segundo.

Y cuando volvieron a encenderse...

mostraron únicamente el rostro de Ashley.

Lágrimas.

Dolor.

Pérdida.

Toda la ciudad observándola.

Toda la ciudad consumiendo su duelo.

Y en medio de todo aquello...

Ilya siguió sin moverse.

Sin llorar.

Sin hablar.

Sin apartar la vista.

Pero algo ocurrió.

Algo tan pequeño que casi nadie lo notó.

Sus dedos se cerraron lentamente sobre el borde de la silla.

Una presión mínima.

Apenas visible.

Mairo sí la vio.

Helix también.

Porque aunque Ilya estuviera resistiendo.

Aunque estuviera aguantando.

Aunque se negara a romperse delante de todos...

Todavía había algo dentro de él.

Algo que seguía sintiendo.

Y Helix sonrió.

Porque tarde o temprano...

hasta las murallas más fuertes terminan cayendo.




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