Capítulo 84;"El peso de seguir vivo"
La cima de la torre estaba cada vez más cerca.
El cronómetro descendía.
02:14
02:13
02:12
—
Ashley ya no veía las plataformas.
Ni las luces.
Ni las cámaras.
Ni siquiera escuchaba los gritos de la audiencia.
—
Todo se había vuelto distante.
Borroso.
—
Como si una parte de ella hubiera quedado suspendida en aquel vacío junto a Erword.
—
A su lado, Chosome seguía sosteniéndola cuando era necesario.
No decía mucho.
No porque no quisiera.
Sino porque entendía que algunas heridas son demasiado recientes para las palabras.
—
Ashley avanzaba por inercia.
Un paso.
Luego otro.
Y otro más.
—
Hasta que finalmente llegaron a la última plataforma.
La más alta.
La meta.
—
Una enorme luz blanca se encendió sobre ellos.
—
PRUEBA FINALIZADA
—
GANADORES:
ASHLEY
CHOSOME
—
Durante unos segundos nadie reaccionó.
—
Ni Ashley.
Ni Chosome.
—
Porque aquello no se sentía como una victoria.
—
No después de perder a Erword.
—
No después de escucharlo despedirse.
—
No después de verlo desaparecer.
—
La ciudad estalló en aplausos.
En celebraciones.
En apuestas cobradas.
En comentarios emocionados.
—
Pero para Ashley todo aquello sonaba lejano.
Como un ruido que llegaba desde otro mundo.
—
Las plataformas comenzaron a descender.
Llevándolos de regreso.
—
Y cada segundo que pasaba...
hacía más real la ausencia de su hermano.
—
Cuando las puertas finalmente se abrieron y ambos regresaron al complejo principal, todos los participantes ya estaban esperando.
—
Mashly.
Crimsno.
Justin.
Evan.
Kael.
Ilya.
Mairo.
Kumi
Amy
—
Todos.
—
Nadie sabía qué decir.
—
Porque las felicitaciones serían crueles.
—
Y el silencio también.
—
Ashley apareció primero.
—
La cabeza baja.
Los ojos rojos.
La expresión vacía.
—
Chosome caminaba unos pasos detrás.
Preocupado.
Observándola constantemente.
—
Nadie habló.
—
Nadie se atrevió.
—
Ashley siguió caminando.
—
Sin detenerse.
—
Sin mirar a nadie.
—
Sin responder a las miradas.
—
Como un fantasma atravesando una habitación llena de personas.
—
Mashly dio un paso adelante.
—
—Ashley...
—
La voz salió temblorosa.
—
Pero Ashley ni siquiera levantó la cabeza.
—
Siguió caminando.
—
Crimsno observó la escena en silencio.
Justin bajó la mirada.
Evan apretó los labios.
—
Porque todos entendieron.
—
Ella no estaba allí.
—
Su cuerpo sí.
Pero el resto...
seguía junto a Erword.
—
Kael sintió un nudo en la garganta.
—
Y entonces observó algo que nadie más parecía notar.
—
Ilya.
—
Seguía mirando.
—
En silencio.
—
Sin decir nada.
—
Pero mirando.
—
Ashley pasó frente a él.
Apenas unos pasos de distancia.
—
Y por un instante...
Ilya recordó otra vez la caída de Erword.
La sonrisa.
La despedida.
La promesa.
—
Algo incómodo volvió a moverse dentro de su pecho.
—
Algo que Helix llevaba meses intentando arrancar.
—
Pero no dijo nada.
—
Ashley continuó avanzando.
—
Los pasillos parecían interminables.
—
Las luces demasiado brillantes.
—
Las voces demasiado lejanas.
—
Hasta que finalmente llegó a la puerta de la habitación que compartía con Chosome.
—
La abrió.
—
Entró.
—
Y cerró la puerta detrás de ella.
—
CLACK.
—
Silencio.
—
Completo silencio.
—
Por primera vez desde el inicio de la ronda.
—
Ashley permaneció inmóvil unos segundos.
—
Luego caminó lentamente hasta la cama.
—
Y se sentó.
—
Las manos temblaban.
—
La respiración también.
—
Pero esta vez ya no había nadie observando.
Ninguna cámara.
Ninguna audiencia.
Ninguna apuesta.
—
Solo ella.
—
Y el vacío que había dejado su hermano.
—
La primera lágrima cayó sobre sus manos.
—
Luego otra.
—
Y otra.
—
Hasta que finalmente se rompió.
—
Cubrió su rostro.
Se inclinó hacia adelante.
Y lloró.
—
Lloró por los cinco años perdidos.
Lloró por el reencuentro.
Lloró por la despedida.
Lloró por la promesa.
—
Lloró por Erword.
—
Mientras tanto, del otro lado de la puerta, Chosome permanecía inmóvil.
—
Sin entrar.
—
Sin marcharse.
—
Simplemente sentado contra la pared.
Esperando.
—
Porque no podía devolverle a su hermano.
—
No podía borrar el dolor.
—
No podía arreglar nada.
—
Pero podía hacer una cosa.
—
Quedarse.
—
Y esa noche...
mientras el resto de Neuro//Rival seguía respirando como una máquina hambrienta...
Chosome permaneció allí.
—
Esperando a que Ashley dejara de llorar.
Aunque tuviera que esperar toda la noche.