La noche continuaba viva alrededor del festival, las luces seguían adornando los caminos, los faroles se balanceaban suavemente con el viento y la música seguía viajando entre las calles llenas de gente, mientras el grupo avanzaba entre los puestos después de haber dejado atrás la zona de las máscaras, algunos seguían hablando sobre las extrañas figuras que habían aparecido anteriormente, otros preferían ignorarlo y disfrutar del momento, y para sorpresa de todos, la tranquilidad había regresado poco a poco.
Ashley caminaba junto a Chosome mientras observaba varios puestos de recuerdos, Amy y Kumi estaban ocupadas eligiendo dulces para llevar después, Justin y Evan discutían sobre cuál de los dos había ganado más juegos durante la noche, Kael e Ilya permanecían cerca del grupo observando el ambiente y Helix caminaba junto a Kauzu, quien parecía estar disfrutando del festival mucho más de lo que cualquiera esperaba.
Fue entonces cuando una voz desconocida apareció detrás de ellos.
—Disculpen... ¿saben dónde está la plaza central?—.
Todos voltearon al mismo tiempo.
Frente a ellos había un chico de cabello oscuro, sonrisa tranquila y aspecto completamente normal, llevaba una pequeña bolsa de recuerdos en una mano y parecía tan perdido como cualquier visitante del festival.
—Está dos calles más adelante—. Respondió Amy.
—Gracias, pensé que me había perdido otra vez.
—¿Otra vez?—. Preguntó Ashley.
—Es la tercera vez esta noche.
—Eso es preocupante—. Comentó Justin.
—Lo sé.
El chico soltó una pequeña risa.
—Me llamo Ren.
—Ashley.
—Chosome.
—Amy.
—Kumi.
—Justin.
—Evan.
—Kael.
—Ilya.
—Helix.
—Kauzu.
—Crimsno.
—Mashly.
Ren sonrió.
—Mucho gusto.
Y para desgracia de cierta persona...
La primera persona con la que Ren pareció llevarse especialmente bien fue Crimsno.
—¿Tú también vienes seguido a festivales?—. Preguntó Ren.
—No realmente.
—Entonces tenemos algo en común.
—Supongo.
—Además pareces agradable.
—Gracias.
Mashly frunció el ceño.
Mucho.
Demasiado.
De una forma alarmante.
Ren y Crimsno siguieron hablando mientras caminaban entre los puestos, compartiendo comentarios simples sobre los juegos, la comida y las decoraciones.
Y Mashly los observaba.
Todo el tiempo.
—Está mirando demasiado—. Murmuró Kumi.
—Lleva haciéndolo diez minutos—. Respondió Amy.
—Va a explotar—. Dijo Justin.
—Yo le doy cinco minutos más—. Añadió Evan.
—Tres—. Corrigió Ashley.
No pasaron ni dos.
—Crimsno.
—¿Sí?—.
—Ven conmigo.
Crimsno parpadeó.
—¿Por qué?
—Necesito decirte algo.
—¿Qué cosa?
—Algo importante.
—¿Qué tan importante?
Mashly abrió la boca.
La volvió a cerrar.
La volvió a abrir.
—Muy importante.
—¿Qué es?
—Lo olvidé.
Justin tuvo que cubrirse la boca para no reír.
—Increíble—. Murmuró.
—Duró menos de lo que esperaba—. Dijo Evan.
Ren parecía estar divirtiéndose demasiado.
—Bueno, si es importante puedes decirlo después.
—No.
—¿No?
—No.
—¿Por qué?
—Porque es importante.
—Pero olvidaste qué era.
—Exacto.
Crimsno lo observó confundido.
—No te entiendo.
—Yo tampoco—. Admitió Ashley.
Las risas comenzaron a extenderse por el grupo.
Mashly estaba perdiendo la batalla.
Y apenas acababan de empezar.
Más tarde terminaron en un puesto de comida donde Ren decidió comprar varias brochetas.
—¿Quieres una?—. Preguntó mientras le ofrecía una a Crimsno.
—Claro.
Crimsno extendió la mano.
Pero otra mano apareció antes.
La de Mashly.
—Yo la tomaré.
Ren parpadeó.
Crimsno parpadeó.
Todos parpadearon.
—¿Tú?—. Preguntó Ren.
—Sí.
—Pero era para Crimsno.
—Ahora es para mí.
—Compraré otra.
—No hace falta.
—Mashly...—. Dijo Crimsno.
—¿Sí?
—Estás siendo raro.
—No estoy siendo raro.
—Estás siendo muy raro.
—No estoy siendo muy raro.
—Estás siendo extremadamente raro—. Añadió Justin.
—Gracias por tu aporte.
—De nada.
Ren tuvo que apartar la mirada para ocultar una sonrisa.
Y aquello solo empeoró las cosas.
Durante la siguiente hora ocurrió exactamente lo mismo.
Cada vez que Ren hablaba con Crimsno...
Aparecía Mashly.
Cada vez que Ren caminaba con Crimsno...
Aparecía Mashly.
Cada vez que Ren intentaba mostrarle algo...
Aparecía Mashly.
Era casi sobrenatural.
—Empiezo a pensar que lo invocan—. Dijo Amy.
—Yo también—. Respondió Kumi.
—Es como un jefe secreto de videojuego—. Comentó Evan.
—Aparece cuando menos lo esperas—. Añadió Justin.
Incluso Kauzu estaba entretenido observando la situación.
—Definitivamente son interesantes—. Murmuró.
—Te lo dije—. Respondió Helix.
Mientras tanto, Ren había decidido que aquello era demasiado divertido como para detenerse.
—Crimsno, encontré algo que podría gustarte.
—¿En serio?
—Sí.
Mashly apareció inmediatamente.
—A mí también me gusta.
—Ni siquiera sabes qué es—. Dijo Ren.
—Lo descubriré.
—Eso no tiene sentido.
—No necesito que tenga sentido.
Crimsno se llevó una mano a la frente.
—¿Qué les pasa a ustedes dos?
—Nada—. Respondieron ambos al mismo tiempo.
El silencio que siguió fue tan perfecto que Ashley terminó doblándose de la risa.
Incluso Kael tuvo que apartar la mirada para ocultar una pequeña sonrisa.
Y eso ya era un milagro.
Finalmente, cuando la noche estaba llegando a su fin, el grupo comenzó a reunirse para regresar.
Ren los acompañó hasta la salida del festival.
—Fue divertido conocerlos—. Dijo.