Neuro Rival

NEURO//RIVAL

Capítulo 87;"Lo que nunca te dije {y aún no lo haré}"

La habitación permaneció en silencio después de las palabras de Ilya.

Un silencio incómodo.

Pesado.

Lleno de cosas que ninguno de los dos estaba diciendo.

Kael seguía sentado en su cama.

Mirándolo.

Porque cuanto más observaba a Ilya...

más sentía que estaba perdiéndolo.

Y eso le aterraba.

Más que Neuro//Rival.

Más que Helix.

Más que cualquier ronda.

Porque Kael podía luchar contra un enemigo.

Pero no sabía cómo luchar contra una persona que se alejaba poco a poco.

Ilya seguía mirando la oscuridad.

Sin hablar.

Sin moverse.

Como si la conversación hubiera terminado.

Y eso fue exactamente lo que hizo estallar a Kael.

—¿Eso es todo?

Ilya levantó ligeramente la mirada.

—¿Qué?

—¿Eso es todo lo que vas a decir?

—No sé qué más quieres que diga.

Kael soltó una pequeña risa.

Pero no era una risa feliz.

Era frustración.

—Claro.

Silencio.

—Siempre respondes así ahora.

Ilya frunció ligeramente el ceño.

—¿Así cómo?

—Como si nada te importara.

La habitación quedó inmóvil.

Porque ambos sabían que aquello no era realmente sobre Erword.

Era sobre algo mucho más grande.

Mucho más antiguo.

Mucho más doloroso.

—No empieces.

Murmuró Ilya.

—¿No empiece qué?

La voz de Kael subió.

—¿A decir la verdad?

Ilya apartó la mirada.

Y eso solo empeoró las cosas.

—Antes no eras así.

Silencio.

—Kael...

—¡No!

La voz resonó por toda la habitación.

—No me digas "Kael" como si no supieras de qué hablo.

Ilya se quedó quieto.

Porque sí lo sabía.

Perfectamente.

Kael se levantó.

—Antes llorabas.

Antes te preocupabas.

Antes discutías conmigo.

Antes sonreías.

Cada palabra parecía más pesada que la anterior.

—Antes estabas aquí.

Silencio.

—Y ahora siento que hablo con un extraño.

Aquello golpeó más fuerte de lo que Kael imaginaba.

Porque durante un segundo...

Ilya pareció herido.

Solo un segundo.

Pero Kael lo vio.

Y siguió adelante.

Porque llevaba demasiado tiempo guardándose aquello.

—¿Sabes qué fue lo peor?

La voz comenzó a temblar.

—Que ni siquiera me di cuenta de cuándo empezó.

Ilya cerró lentamente los ojos.

Porque él sí lo sabía.

Sabía exactamente cuándo había empezado.

Con cada pérdida.

Con cada despedida.

Con cada persona que desapareció.

Había levantado otro muro.

Y otro.

Y otro más.

Hasta terminar atrapado detrás de ellos.

—Lo hice para sobrevivir.

Murmuró finalmente.

Kael apretó los puños.

—¿Y de qué sirve sobrevivir si ya no eres tú?

Silencio.

Ninguno habló durante varios segundos.

La pregunta quedó suspendida en el aire.

Porque Ilya no tenía una respuesta.

Y eso era precisamente lo que más odiaba.

Kael respiró profundamente.

Intentando calmarse.

Pero era imposible.

Porque la verdad era mucho más profunda de lo que estaba diciendo.

Mucho más peligrosa.

Mucho más personal.

Porque no solo estaba perdiendo a su mejor amigo.

Estaba perdiendo a la persona que amaba.

Y eso era algo que jamás había confesado.

Jamás.

Ni siquiera a sí mismo durante mucho tiempo.

Pero estaba ahí.

En cada preocupación.

En cada discusión.

En cada noche sin dormir.

En cada vez que miraba a Ilya.

Y verlo convertirse en alguien tan distante...

dolía más de lo que podía soportar.

—No quiero seguir viendo esto.

Murmuró Kael.

Ilya levantó la mirada.

—¿Qué cosa?

Los ojos de Kael brillaban.

Pero esta vez no por rabia.

—Ver cómo desapareces.

Silencio.

—Porque todavía estás aquí.

Su voz tembló.

—Pero siento que cada día te alejas más.

Ilya no respondió.

Porque por primera vez...

no sabía qué decir.

Kael siempre había sido capaz de alcanzarlo.

Siempre.

Incluso cuando eran niños.

Incluso cuando él mismo no quería ser encontrado.

Pero ahora...

Ahora ya no estaba seguro.

La habitación quedó en silencio una vez más.

Kael se dio la vuelta.

Porque si seguía mirando a Ilya...

sentía que iba a decir algo de lo que no podría regresar.

Algo que había escondido durante años.

Algo que todavía no era el momento de revelar.

Y mientras las luces del complejo brillaban tras la ventana...

Ilya observó la espalda de Kael.

Por primera vez en mucho tiempo...

con culpa.

Porque había sobrevivido a muchas pérdidas.

Pero una parte de él comenzaba a preguntarse si estaba a punto de perder a la persona que más tiempo había permanecido a su lado.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.